Una sensación extraña, un mar de profundos recuerdos y de momentos vividos que encierran en su interior un millar de sentimientos que supieron mantener mi alma en vilo, viva y con la emoción de saber que estabas ahí, que eras el artífice de cada latido y el autor de ese amor divino y dañino.
Volverte a ver enciende de nuevo esta llama que se ahogo hace ya dos años, y que sin ni si quiera desearlo termino apagando su brillo en lagrimas de dolor, angustia y confusión, como aquellos latidos que marcaban el tiempo que había pasado desde este comienzo del final de aquel amor de tantos años, perseguido por tanto tiempo y anhelado como en un intento constante de realizarse.
Esa llama sigue viva, sigue con ese pequeño brillo de esperanza que la caracterizo desde un primer momento. Es que te necesita y al sentirte cerca es como si tu aliento reavivara ese fuego que sin pensarlo quedo dormido hace ya dos años.
Muchos enemigos y muchos ene-amigos, de aquellos que creí tener de mi lado, acompañándome, dándome ánimos e intentando evitar mi caída, mi frustración y olvido están hoy de la vereda del frente, mirando y acompañando a esos otros, otros que dieron el motivo a mi corazón para emprender el largo y árido camino de tu olvido. Olvido que hoy, a dos años sigue vivo, en un intento por concretarse y olvidar todo ese cúmulo de sentimientos que mi alma enciende cada vez que te veo y siento.
Cómo voy a olvidarte, algunos dicen que el primer amor no se olvida, que siempre esta presente en nuestras almas y nuestros recuerdos. Quiero lograrlo, se que sos un imposible, que no te tengo ni te tendré y creeme eso me quiebra el pecho, pero se que puedo, se que en algún momento esta herida rasgada con uñas amigas lograra cerrar para siempre ese amor que ansía tu encuentro y hoy, espera tu cuerpo como esa primera vez que mi mirada cruzo la tuya amor...
Marzo del 2005
14 de noviembre de 2007
1 de octubre de 2007
La foto quedo conmigo ®
Todo tomo un color distinto. Mi vida se lleno de magia. La pintaron de distintos colores quienes se hicieron presentes en mi camino, y quienes se olvidaron de marcarlo. Cada uno entrego una pequeña acuarela a la pintura que quedará grabada en la historia de esta tierna y dulce noche de Noviembre. Con el regalo de su presencia marcaron una sonrisa en mi tristeza, pues solo su existencia evita mi dolencia.
Al hacer el racconto de esta experiencia, las valencias positivas dominan la tragicomedia que crea mi esencia cada vez que intento salvar mi existencia.
Las palabras son ínfimas para describir esta gracia divina que inunda mi alma. El agradecimiento es mínimo ante tal reconocimiento de quienes estuvieron y quienes no lo hicieron.
Esto ha sido todo por hoy, el telón se ha cerrado, el acto ha finalizado.
02 de noviembre de 2005
Al hacer el racconto de esta experiencia, las valencias positivas dominan la tragicomedia que crea mi esencia cada vez que intento salvar mi existencia.
Las palabras son ínfimas para describir esta gracia divina que inunda mi alma. El agradecimiento es mínimo ante tal reconocimiento de quienes estuvieron y quienes no lo hicieron.
Esto ha sido todo por hoy, el telón se ha cerrado, el acto ha finalizado.
02 de noviembre de 2005
15 de septiembre de 2007
Sin lenguaje ®
No siempre el resultado es el que uno espera, ni si quiera fue buscado o mucho menos deseado. Comprendo que a veces las cosas no terminan como ese sueño planeado de mantener nuestras almas juntas.
Tampoco esperaba esto, al menos no tan pronto. Quizá un año mas hubiera sido lo correcto, un año más de tregua, de lucha fatigante y dolorosa, pero en un intento de mantener vivo aquel acuerdo que nos daba un motivo de mirarnos, de acercarnos y tantas veces distanciarnos.
Ahora el desafío esta en nosotros, aquel acuerdo no esta mas, y son nuestras almas las que deben pactar esa unión que nos costo construir mientras duro ese acuerdo.
Es tiempo de mirar hacia atrás, mirar el hoy, el futuro, mirarnos a nosotros mismos y al otro, y obtener de esto, de esta experiencia, el mayor conocimiento posible, para entender los porque de muchas situaciones y desafíos, que por el resto de nuestras vidas se van a presentar ante nosotros como invitándonos a hacerles frente, a decirles “presente”, y a no bajar la guardia de esa ilusión que nos hace día a día perseguir el objetivo de seguir y alcanzar el éxito de nuestra compañía, de nuestra alegría y fantasía de estar para el otro.
Es que nada ha terminado, nada ha empezado y nada esta en su curso. Nada que nos une, nada que nos mantiene y nada que nos destruye sigilosamente, como intentando quebrar este hilo, este pequeño y delgado hilo que, mal o bien, nos mantiene al tanto, nos mantiene unidos. Con ojos optimistas diría: “que resistente”.
Cierta vez escuche una canción que dice: “todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina”…Reflexionar esta frase me da el coraje y la libertad de decir cuan equivocado estaba el autor de aquella canción si con esos versos intentaba referirse a lo nuestro, a nuestro todo.
Una honda mirada a mis adentros, me recuerda, y posiciona ante mis ojos dos palabras, que más que palabras son herramientas con las que uno debe aprender a mantener las relaciones con su otro. Una, comienza con P, muestra arrepentimiento, dolor, pero por sobre todas las cosas, conciencia firme y real de que las cosas pueden cambiar, que esto puede ser distinto mientras uno se proponga no incluir, ni cometer el mismo fracaso. Sin embargo, habrá tantas P como situaciones afrontadas, por ello no se debe perder esas letras que le siguen y que permiten en un mágico canto, agradecer por consentir el fracaso y permitir el seguir a tu lado. La segunda palabra, no hay que reducirla, hay que exclamarla, hay que hacerle un gran cartel que resuma todo lo que en ella encierra, esa palabra es gracias, gracias por haberme dado con tu maravillosa figura la oportunidad de vivir, de comprender, de aprender; de vivirte, comprenderte y conocerte; y finalmente vivirme, comprenderme y conocerme; y a pesar de ello, de todos los golpes que hayan sido necesarios para que se cumpla este proceso, seguir estando, a mi lado, mal o bien, pero con la certeza de que a tu lado tengo alguien y que depende de un acuerdo mutuo, construido sobre la transparencia, la honestidad, la lucha, las ganas, el intentar y el no bajar lo brazos que sigamos unidos, por ese hilo delgado y resistente el camino de nuestras vidas, que hoy cambian de domicilio, en busca de una pausa, de un “basta, empecemos de nuevo”.
Tal vez el estar “lejos” y evitar el roce cotidiano permita que este deseo que alguna vez supimos confesar, en esas charlas, abandone la utopía y se transmute en alegría. Para ya nunca más tener que bregar por esta compañía que jamás supimos consumar en un acto de armonía…
16 de Abril del 2005
Tampoco esperaba esto, al menos no tan pronto. Quizá un año mas hubiera sido lo correcto, un año más de tregua, de lucha fatigante y dolorosa, pero en un intento de mantener vivo aquel acuerdo que nos daba un motivo de mirarnos, de acercarnos y tantas veces distanciarnos.
Ahora el desafío esta en nosotros, aquel acuerdo no esta mas, y son nuestras almas las que deben pactar esa unión que nos costo construir mientras duro ese acuerdo.
Es tiempo de mirar hacia atrás, mirar el hoy, el futuro, mirarnos a nosotros mismos y al otro, y obtener de esto, de esta experiencia, el mayor conocimiento posible, para entender los porque de muchas situaciones y desafíos, que por el resto de nuestras vidas se van a presentar ante nosotros como invitándonos a hacerles frente, a decirles “presente”, y a no bajar la guardia de esa ilusión que nos hace día a día perseguir el objetivo de seguir y alcanzar el éxito de nuestra compañía, de nuestra alegría y fantasía de estar para el otro.
Es que nada ha terminado, nada ha empezado y nada esta en su curso. Nada que nos une, nada que nos mantiene y nada que nos destruye sigilosamente, como intentando quebrar este hilo, este pequeño y delgado hilo que, mal o bien, nos mantiene al tanto, nos mantiene unidos. Con ojos optimistas diría: “que resistente”.
Cierta vez escuche una canción que dice: “todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina”…Reflexionar esta frase me da el coraje y la libertad de decir cuan equivocado estaba el autor de aquella canción si con esos versos intentaba referirse a lo nuestro, a nuestro todo.
Una honda mirada a mis adentros, me recuerda, y posiciona ante mis ojos dos palabras, que más que palabras son herramientas con las que uno debe aprender a mantener las relaciones con su otro. Una, comienza con P, muestra arrepentimiento, dolor, pero por sobre todas las cosas, conciencia firme y real de que las cosas pueden cambiar, que esto puede ser distinto mientras uno se proponga no incluir, ni cometer el mismo fracaso. Sin embargo, habrá tantas P como situaciones afrontadas, por ello no se debe perder esas letras que le siguen y que permiten en un mágico canto, agradecer por consentir el fracaso y permitir el seguir a tu lado. La segunda palabra, no hay que reducirla, hay que exclamarla, hay que hacerle un gran cartel que resuma todo lo que en ella encierra, esa palabra es gracias, gracias por haberme dado con tu maravillosa figura la oportunidad de vivir, de comprender, de aprender; de vivirte, comprenderte y conocerte; y finalmente vivirme, comprenderme y conocerme; y a pesar de ello, de todos los golpes que hayan sido necesarios para que se cumpla este proceso, seguir estando, a mi lado, mal o bien, pero con la certeza de que a tu lado tengo alguien y que depende de un acuerdo mutuo, construido sobre la transparencia, la honestidad, la lucha, las ganas, el intentar y el no bajar lo brazos que sigamos unidos, por ese hilo delgado y resistente el camino de nuestras vidas, que hoy cambian de domicilio, en busca de una pausa, de un “basta, empecemos de nuevo”.
Tal vez el estar “lejos” y evitar el roce cotidiano permita que este deseo que alguna vez supimos confesar, en esas charlas, abandone la utopía y se transmute en alegría. Para ya nunca más tener que bregar por esta compañía que jamás supimos consumar en un acto de armonía…
16 de Abril del 2005
5 de septiembre de 2007
Mucho para poco ®
Un torbellino golpea mi alma. Una dama inquieta trata de menguar esta crisis. La razón busca apaciguar este río turbio que fluye por mi cuerpo, que anima mi incertidumbre y golpea mi tormento.
Cuan lejos estoy de encontrar la calma, la paz, esa sensación de estar suspendido por un momento súbito del tiempo, donde nada parece estropear, movilizar o animar esa mezcla de sensaciones que corren por mis venas, cuando mi alrededor se cuestiona, se pregunta, se examina a si mismo en busca de una señal, de un alguien, de una voz que cautive a mi otro yo.
Alter ego divino y dañino, amigo y traidor de mi corazón. Responsable y autor de este impetuoso sentimiento de perplejidad que ahoga mi esencia, y me impide ser, estar, volar y triunfar. Dos acepciones admiten tus letras. Ese otro parte de uno mismo, y ese otro externo, amigo, sentido y querido al cual hoy no logro encontrar. O tal vez, no lo se apreciar, valorar y aceptar como un hecho, como un alguien, como un todo.
Es que mi razón esta empañada de obstáculos, de motivos, de quisquillosas y minuciosas estigmas que impiden esa calma, esa sensación de simplicidad, de poder tomar el viento con mis manos sin que se escape, sin que se escurra como mofándose de mi sentimiento, poder acariciarlo con esa tranquilidad que conduce nuestras acciones, nuestra vida.
Sin más motivo por el cual continuar estas líneas, comienzo a cerrar este capitulo de mi vida, donde atisbos de conciencia plena de mi problema, de mi demencia, no parece ser seguro, concreto. Engaña mi mente, mi alma, mi tolerancia y produce el quiebre, la tormenta, ese atolondrado torbellino de razonamientos que me deja perpleja, casi inmóvil, y me prohíbe zanjar estas dudas, estas simplezas, que sin más que espontaneidad en nuestras acciones nos hacen triunfadores de cosas tan simples como vivir, resistir, seguir y exigir a este mundo lleno de sospechas, cambios y sorpresas, certezas y enterezas que construyan el camino, ese itinerario a la calma.
06 de mayo de 2005
Cuan lejos estoy de encontrar la calma, la paz, esa sensación de estar suspendido por un momento súbito del tiempo, donde nada parece estropear, movilizar o animar esa mezcla de sensaciones que corren por mis venas, cuando mi alrededor se cuestiona, se pregunta, se examina a si mismo en busca de una señal, de un alguien, de una voz que cautive a mi otro yo.
Alter ego divino y dañino, amigo y traidor de mi corazón. Responsable y autor de este impetuoso sentimiento de perplejidad que ahoga mi esencia, y me impide ser, estar, volar y triunfar. Dos acepciones admiten tus letras. Ese otro parte de uno mismo, y ese otro externo, amigo, sentido y querido al cual hoy no logro encontrar. O tal vez, no lo se apreciar, valorar y aceptar como un hecho, como un alguien, como un todo.
Es que mi razón esta empañada de obstáculos, de motivos, de quisquillosas y minuciosas estigmas que impiden esa calma, esa sensación de simplicidad, de poder tomar el viento con mis manos sin que se escape, sin que se escurra como mofándose de mi sentimiento, poder acariciarlo con esa tranquilidad que conduce nuestras acciones, nuestra vida.
Sin más motivo por el cual continuar estas líneas, comienzo a cerrar este capitulo de mi vida, donde atisbos de conciencia plena de mi problema, de mi demencia, no parece ser seguro, concreto. Engaña mi mente, mi alma, mi tolerancia y produce el quiebre, la tormenta, ese atolondrado torbellino de razonamientos que me deja perpleja, casi inmóvil, y me prohíbe zanjar estas dudas, estas simplezas, que sin más que espontaneidad en nuestras acciones nos hacen triunfadores de cosas tan simples como vivir, resistir, seguir y exigir a este mundo lleno de sospechas, cambios y sorpresas, certezas y enterezas que construyan el camino, ese itinerario a la calma.
06 de mayo de 2005
12 de agosto de 2007
Caro Uomo ®
Más allá de todo sentimiento, donde se borran las fronteras entre lo real y lo imaginario te escondes tú. Esa magia divina que produce una suerte de encantamiento a mis ojos cuando dibujo tu imagen en mis ojos.
Me pregunto si ese lugar donde lo soñado se cruza con lo material esta “más allá o más acá”. Estoy buscando la respuesta, todavía tus tiempos me convierten en inseguridad, duda, misterio. Muchas veces siento estar cerca de este suelo, de tener los pies en la tierra, pero tantas otras mi cabeza esta en las estrellas, en ese no se donde que me permite, como al pintor con su brocha, dar color a esta historia de fantasía.
Pareciera que no quisieras que me entere, pues tus actitudes dibujan paisajes diferentes cada vez que te siento junto a mi cuerpo. Me atrapa, me conmueve y me gusta tu arte de “con – fusión”, aunque otras veces me lleva a la locura, a un horizonte ciego y sin salida, donde chocan las líneas del pasado con aquel imperio autosuficiente y que pareciera ser enemigo de la felicidad, del compañerismo, del reconocerse vulnerable y hasta a veces deseable; del presente, con este intento de despojar de mis entrañas ese pasado tan mío como ajeno, que caído del cielo me eligió para que me hiciera cargo y sorteara las dificultades, de tal forma que saliera exitosa de ese “antes”, donde todo era para uno, sin un lugar a otro que acompañe, que aporte y ayude; y del futuro con ese miedo incontrolable de no saber a donde ir, por donde emprender la lucha a ese pasado, mejor dicho, si ese “donde” es el adecuado o me conducirá a un presente deseado y anhelado desde hace un tiempo.
Solo un favor te pido, si estoy en ese más allá déjame ir, déjame volar y soñar con otro cuerpo, con otros brazos, con otros ojos. Porque quiero lograrlo, quiero superar este vacío. Realmente deseo otro, quiero otro y no estoy dispuesta a esperarte tanto tiempo como lo hice en algún momento. Pues no, ya no es tiempo, no hay tiempo ni quiero tenerlo. Solo persigo mi objetivo, mi felicidad, y al menos si estoy equivocada en buscarla junto a otro, dame la oportunidad de equivocarme y buscarla en otro lado, pero por favor no me ates, no me mates ni atrapes con tus redes que muy bien tejidas las dejaste.
Estoy dispuesta a quedarme, a ser, a compartir y entregarme, pero dame una señal de que aquello que deseas es algo parecido o semejante a lo mío, a mí estilo.
A pesar de toda frontera, donde la línea divisoria entre lo real y lo aparente parece ser tu figura, mis puertas a salir de ese allá siguen abiertas. Estas y no estas, sos y no sos, te quiero y al mismo tiempo estoy dispuesta a querer. Pues si no me quieres ya mis brazos te soltaron, mi mente se ha olvidado y mi corazón te ha despojado….
10 de junio de 2005
Me pregunto si ese lugar donde lo soñado se cruza con lo material esta “más allá o más acá”. Estoy buscando la respuesta, todavía tus tiempos me convierten en inseguridad, duda, misterio. Muchas veces siento estar cerca de este suelo, de tener los pies en la tierra, pero tantas otras mi cabeza esta en las estrellas, en ese no se donde que me permite, como al pintor con su brocha, dar color a esta historia de fantasía.
Pareciera que no quisieras que me entere, pues tus actitudes dibujan paisajes diferentes cada vez que te siento junto a mi cuerpo. Me atrapa, me conmueve y me gusta tu arte de “con – fusión”, aunque otras veces me lleva a la locura, a un horizonte ciego y sin salida, donde chocan las líneas del pasado con aquel imperio autosuficiente y que pareciera ser enemigo de la felicidad, del compañerismo, del reconocerse vulnerable y hasta a veces deseable; del presente, con este intento de despojar de mis entrañas ese pasado tan mío como ajeno, que caído del cielo me eligió para que me hiciera cargo y sorteara las dificultades, de tal forma que saliera exitosa de ese “antes”, donde todo era para uno, sin un lugar a otro que acompañe, que aporte y ayude; y del futuro con ese miedo incontrolable de no saber a donde ir, por donde emprender la lucha a ese pasado, mejor dicho, si ese “donde” es el adecuado o me conducirá a un presente deseado y anhelado desde hace un tiempo.
Solo un favor te pido, si estoy en ese más allá déjame ir, déjame volar y soñar con otro cuerpo, con otros brazos, con otros ojos. Porque quiero lograrlo, quiero superar este vacío. Realmente deseo otro, quiero otro y no estoy dispuesta a esperarte tanto tiempo como lo hice en algún momento. Pues no, ya no es tiempo, no hay tiempo ni quiero tenerlo. Solo persigo mi objetivo, mi felicidad, y al menos si estoy equivocada en buscarla junto a otro, dame la oportunidad de equivocarme y buscarla en otro lado, pero por favor no me ates, no me mates ni atrapes con tus redes que muy bien tejidas las dejaste.
Estoy dispuesta a quedarme, a ser, a compartir y entregarme, pero dame una señal de que aquello que deseas es algo parecido o semejante a lo mío, a mí estilo.
A pesar de toda frontera, donde la línea divisoria entre lo real y lo aparente parece ser tu figura, mis puertas a salir de ese allá siguen abiertas. Estas y no estas, sos y no sos, te quiero y al mismo tiempo estoy dispuesta a querer. Pues si no me quieres ya mis brazos te soltaron, mi mente se ha olvidado y mi corazón te ha despojado….
10 de junio de 2005
9 de agosto de 2007
Montón de nada ®
Tanto que decir, y tan poco por transmitir. Diversas situaciones y una nube de sentimientos inundan mi alma. Nubla y turba mi mirada, mi expresión, mis acciones, e impide traducir en palabras o simples versos estos sentimientos.
Una amplia gama, como un abanico, aparece ante mis ojos después de tantos días inciertos, inconclusos y tal vez, poco aprovechados. Gama grisácea, colorea mi ánimo.
Si no pensamos, si no sacamos provecho de aquellos días, el aprendizaje se vuelve torpe y no asimilamos a nuestro corazón con experiencia, ese conocimiento, ese saber que el alma, nuestro espíritu y nuestra fuerza de salir adelante, no se ahoga fácilmente.
Quise en estos días escribir cada uno de esos acontecimientos, cada sentimiento y cada gota que cae de mis ojos cuando pienso en estos, no se, momentos, personas,
quien sabe; lo cierto es que sucedieron y marcaron mi pasar, y siguen aferrados a mi cuerpo, tapando cada hueco de mi piel que intenta respirar aire de libertad, de esperanza; en un intento de darle a mi alma una chance más de salir adelante, de crecer y alimentar cada latido.
El tiempo impide salir, este presente lleno de quehaceres no deja a mi alma pensar, respirar, sentir y latir para poder escribir a cada “eso” que hoy me ofusca y deslumbra, que deja una huella y se marcha para no entorpecer esta vida llena de actividades, de motivos y sueños por cumplir.
Con ellos tampoco llego a nada, sin ponerle fin a este montón de emociones no quito el velo a este gran señor que habita mi cuerpo, a esta moción de salir, de crecer y vivir.
Es tanto que no es nada, nada concreto, nada cierto. Es un cúmulo de sensaciones que desconcierta mi razón e impide dar un giro a esa nube que llevo adentro mío, en mi pecho. Me mantiene en el aire, suspendida en un sentimiento de vacío y de caos, al buscar una escapatoria a ese “eso” que acecha mi alma, que consume el aire y desconcentra mi razón, mi instinto.
Tiempo, bendito tiempo mío que se adueña de mis pensamientos y sentimientos, que no me deja respirar, palpitar y quitar, uno por uno, este montón de nada que encandila mi vibrar…
02 de mayo de 2005
Una amplia gama, como un abanico, aparece ante mis ojos después de tantos días inciertos, inconclusos y tal vez, poco aprovechados. Gama grisácea, colorea mi ánimo.
Si no pensamos, si no sacamos provecho de aquellos días, el aprendizaje se vuelve torpe y no asimilamos a nuestro corazón con experiencia, ese conocimiento, ese saber que el alma, nuestro espíritu y nuestra fuerza de salir adelante, no se ahoga fácilmente.
Quise en estos días escribir cada uno de esos acontecimientos, cada sentimiento y cada gota que cae de mis ojos cuando pienso en estos, no se, momentos, personas,
quien sabe; lo cierto es que sucedieron y marcaron mi pasar, y siguen aferrados a mi cuerpo, tapando cada hueco de mi piel que intenta respirar aire de libertad, de esperanza; en un intento de darle a mi alma una chance más de salir adelante, de crecer y alimentar cada latido.
El tiempo impide salir, este presente lleno de quehaceres no deja a mi alma pensar, respirar, sentir y latir para poder escribir a cada “eso” que hoy me ofusca y deslumbra, que deja una huella y se marcha para no entorpecer esta vida llena de actividades, de motivos y sueños por cumplir.
Con ellos tampoco llego a nada, sin ponerle fin a este montón de emociones no quito el velo a este gran señor que habita mi cuerpo, a esta moción de salir, de crecer y vivir.
Es tanto que no es nada, nada concreto, nada cierto. Es un cúmulo de sensaciones que desconcierta mi razón e impide dar un giro a esa nube que llevo adentro mío, en mi pecho. Me mantiene en el aire, suspendida en un sentimiento de vacío y de caos, al buscar una escapatoria a ese “eso” que acecha mi alma, que consume el aire y desconcentra mi razón, mi instinto.
Tiempo, bendito tiempo mío que se adueña de mis pensamientos y sentimientos, que no me deja respirar, palpitar y quitar, uno por uno, este montón de nada que encandila mi vibrar…
02 de mayo de 2005
29 de julio de 2007
Calma y protección ®
Ese gesto que dibujan mis labios al recordar tu figura me recuerdan este enigmático momento por el que estamos atravesando…
…Supiste ser ese paisaje perfecto, como de cuento, con flores, árboles, pájaros cantando, niños jugando alegremente, ese sol brillante y aquel cielo azul que parece envolver al mundo, como tratando de protegerlo, tal como con tus brazos me mostraste lo que es cuidar, proteger y hacer que alguien se sienta querido y deseado. Así, sin embargo, tanto como el tiempo te fuiste transformando en tormenta, aquella que envuelve cada rincón de estas paredes, donde supo existir la alegría mágica de ese afecto que en tiempos pasados me entregaste, y que hoy, tras ese cambio repentino se esfuman arrastrados por los fuertes vientos de tu adiós y por la marea de mis lagrimas que noche tras noche buscan una respuesta de tu desición. Mi corazón y mis ideas buscan un motivo, una razón que justifique tal acción, pero no la encuentran, no logran absorber el mensaje de tu partida ni comprender la decisión que logró producir este viraje del tiempo, permitiendo que todo ese brillo y ese azul penetrante se convirtieran en gris, oscuro y tenebroso.
Mis intenciones no encuentran la salida, no saben que camino tomar, si subirse a la escalera, ensuciarse las manos y limpiar esas nubes para que toda esa magia escondida tras la tormenta aparezca nuevamente; si esperar bajo un árbol coposo, que las proteja de los refucilos mientras pasa la tormenta (¿será pasajera?); o si estar de pie mirando a los ojos del torbellino en busca de una respuesta, dispuestas a lastimarse con los rayos a fin de expresar que solo quieren la paz, que solo buscan tregua y un volver a empezar. Este no saber por donde intentar, o cómo recomenzar, provoca que el clima interno se vuelva confuso, que en los adentros la nube del corazón vaya transformando esa calma, esa espera, en huracán. Huracán que ni bien se forme lanzara sus aguas en cualquier dirección, sin motivo ni razón, solo porque tu partida lo lastimo, lo transformo, y no encuentra dirección que ayude a liberar esa lastimosa desazón que causo tu partida, tu traición. Pues el corazón no esta dispuesto ni preparado para que otra vez lo dejen solo, como si fuera un objeto que con ayuda del mecánico, Don Coraje, se repare, e inundado por optimismo y valentía de haber conseguido un motor nuevo, salga a la calle en busca de un lugar donde pueda estacionar, sin que el espacio para su carruaje sea tan angosto que lo expulsen en el primer intento de dejar parado su armazón.
Ese pedazo de chatarra, después de tantos golpes y multas que ha sufrido, ya no tiene esa energía, a la que llamamos sangre, para salir de ese rincón, en el que se posó para cubrirse de la elegancia y arrogancia de aquellos motores nuevos que solo desfilan en la avenida del amor para dejar una gota de su sangre, que deja famélico a cualquiera que haya tenido la oportunidad de saborearla. Tengo sed de tu sangre, tengo ganas de ese espacio que sueles dejar, para estacionar mi pequeña y tierna chatarra, que, pese a toda fractura y multa que pueda haber recibido, sigue dispuesta a estacionarse ante el primer cartel que señalice la existencia de un lugar en el que quepa holgadamente su armazón, tanto así que tenga lugar para respirar ese aire puro, donde sienta que el corazón que la protege del otro lado sea dueño de un pedazo de avenida en el que puedan verse todas las mañanas, ese sol brillante y ese azul del cielo penetrante que cautiva y protege hasta al mas desvalido corazón que busca protección…
15 de julio de 2005
…Supiste ser ese paisaje perfecto, como de cuento, con flores, árboles, pájaros cantando, niños jugando alegremente, ese sol brillante y aquel cielo azul que parece envolver al mundo, como tratando de protegerlo, tal como con tus brazos me mostraste lo que es cuidar, proteger y hacer que alguien se sienta querido y deseado. Así, sin embargo, tanto como el tiempo te fuiste transformando en tormenta, aquella que envuelve cada rincón de estas paredes, donde supo existir la alegría mágica de ese afecto que en tiempos pasados me entregaste, y que hoy, tras ese cambio repentino se esfuman arrastrados por los fuertes vientos de tu adiós y por la marea de mis lagrimas que noche tras noche buscan una respuesta de tu desición. Mi corazón y mis ideas buscan un motivo, una razón que justifique tal acción, pero no la encuentran, no logran absorber el mensaje de tu partida ni comprender la decisión que logró producir este viraje del tiempo, permitiendo que todo ese brillo y ese azul penetrante se convirtieran en gris, oscuro y tenebroso.
Mis intenciones no encuentran la salida, no saben que camino tomar, si subirse a la escalera, ensuciarse las manos y limpiar esas nubes para que toda esa magia escondida tras la tormenta aparezca nuevamente; si esperar bajo un árbol coposo, que las proteja de los refucilos mientras pasa la tormenta (¿será pasajera?); o si estar de pie mirando a los ojos del torbellino en busca de una respuesta, dispuestas a lastimarse con los rayos a fin de expresar que solo quieren la paz, que solo buscan tregua y un volver a empezar. Este no saber por donde intentar, o cómo recomenzar, provoca que el clima interno se vuelva confuso, que en los adentros la nube del corazón vaya transformando esa calma, esa espera, en huracán. Huracán que ni bien se forme lanzara sus aguas en cualquier dirección, sin motivo ni razón, solo porque tu partida lo lastimo, lo transformo, y no encuentra dirección que ayude a liberar esa lastimosa desazón que causo tu partida, tu traición. Pues el corazón no esta dispuesto ni preparado para que otra vez lo dejen solo, como si fuera un objeto que con ayuda del mecánico, Don Coraje, se repare, e inundado por optimismo y valentía de haber conseguido un motor nuevo, salga a la calle en busca de un lugar donde pueda estacionar, sin que el espacio para su carruaje sea tan angosto que lo expulsen en el primer intento de dejar parado su armazón.
Ese pedazo de chatarra, después de tantos golpes y multas que ha sufrido, ya no tiene esa energía, a la que llamamos sangre, para salir de ese rincón, en el que se posó para cubrirse de la elegancia y arrogancia de aquellos motores nuevos que solo desfilan en la avenida del amor para dejar una gota de su sangre, que deja famélico a cualquiera que haya tenido la oportunidad de saborearla. Tengo sed de tu sangre, tengo ganas de ese espacio que sueles dejar, para estacionar mi pequeña y tierna chatarra, que, pese a toda fractura y multa que pueda haber recibido, sigue dispuesta a estacionarse ante el primer cartel que señalice la existencia de un lugar en el que quepa holgadamente su armazón, tanto así que tenga lugar para respirar ese aire puro, donde sienta que el corazón que la protege del otro lado sea dueño de un pedazo de avenida en el que puedan verse todas las mañanas, ese sol brillante y ese azul del cielo penetrante que cautiva y protege hasta al mas desvalido corazón que busca protección…
15 de julio de 2005
21 de julio de 2007
El ultimo llanto ®
…De locos, si, lo comparto, necesito expresarme y me sale llorando, peor hubiera sido no poder manejarlo…
Tantos me están ayudando, y sin embargo esta casa me parece un espanto. Voces hostiles sostienen mi llanto cada vez que me levanto, pues a cierto punto ha llegado mi encanto que de solo mirarme me espanto.
Tantas respuestas diferentes he recibido que ya no se cual he elegido, si quedarme con la mía, o con aquella que me han transmitido. Quien tendrá razón en este espanto, ¿aquellos que me palmearon o quienes me abrazaron?...
Solo se que es tu encanto el que se ha llevado mi llanto, solo se que es tu encanto el que ha cautivado este espanto. También solo se que es a vos a quien debo este encanto de haberme regalado tu hermoso y bello llanto. Solo se que en las noches, desde que te perdí, con mi llanto calmo este espanto de saber que cuando acabe el encanto ni tu llanto, ni mi espanto sanaran este canto.
Te extraño tanto que la luna dibuja tus ojos en mi pecho cuando canto, y el silbar de mis labios, que armonizan la melodía de mi llanto, necesitan ese abrazo de saber que jamás se ha perdido el encanto, que mantiene mi llanto calmo y amarrado a mis ojos, que vociferan el haberte amado tanto.
Con este último llanto me despido amigo de mi encanto, pues te recuerdo tanto que de solo perderte me espanto.
Por quererte tanto, mi corazón y su canto le piden a tu manto que escuche mi llanto de dolor por haberte perdido amigo de mi encanto, pues te amo tanto que haber perdido tu manto provoca mi llanto.
Solo recuerda, a pesar de que la casa se cubra de espanto, que te amo más de lo pensado, amigo de mi encanto…
11 de Agosto de 2005
Tantos me están ayudando, y sin embargo esta casa me parece un espanto. Voces hostiles sostienen mi llanto cada vez que me levanto, pues a cierto punto ha llegado mi encanto que de solo mirarme me espanto.
Tantas respuestas diferentes he recibido que ya no se cual he elegido, si quedarme con la mía, o con aquella que me han transmitido. Quien tendrá razón en este espanto, ¿aquellos que me palmearon o quienes me abrazaron?...
Solo se que es tu encanto el que se ha llevado mi llanto, solo se que es tu encanto el que ha cautivado este espanto. También solo se que es a vos a quien debo este encanto de haberme regalado tu hermoso y bello llanto. Solo se que en las noches, desde que te perdí, con mi llanto calmo este espanto de saber que cuando acabe el encanto ni tu llanto, ni mi espanto sanaran este canto.
Te extraño tanto que la luna dibuja tus ojos en mi pecho cuando canto, y el silbar de mis labios, que armonizan la melodía de mi llanto, necesitan ese abrazo de saber que jamás se ha perdido el encanto, que mantiene mi llanto calmo y amarrado a mis ojos, que vociferan el haberte amado tanto.
Con este último llanto me despido amigo de mi encanto, pues te recuerdo tanto que de solo perderte me espanto.
Por quererte tanto, mi corazón y su canto le piden a tu manto que escuche mi llanto de dolor por haberte perdido amigo de mi encanto, pues te amo tanto que haber perdido tu manto provoca mi llanto.
Solo recuerda, a pesar de que la casa se cubra de espanto, que te amo más de lo pensado, amigo de mi encanto…
11 de Agosto de 2005
20 de julio de 2007
Los chirridos de esta sociedad ®
Un chirrido a cada paso, cual maquina a punto de estallar. Dolor punzante que articula mi palabra y provoca malestar. Me deja en silencio, me deja sin hablar.
En unos días más el chirrido cesará hasta que la rueda vuelva a comenzar. En unos días calmará, pero las secuelas del progresivo desgasté no se van a borrar, y en un nuevo episodio de malestar, cada vez el dolor aumentará.
Fenómeno psicosomático que indica la presencia de ese estado postmoderno que llamamos “Estrés”. Me pregunto cuántos más padecerán este malestar. Al encontrarnos en una sociedad sin tranquilidad, paradójicamente colmada de compromisos y al mismo tiempo poco comprometida con la labor de la humanidad. Sin tiempo, a grandes velocidades, sin descanso ni espacios se mueve la vida. Todo acelerado, representado por grandes cambios y nuevas tendencias, donde vivir “a full” es sinónimo de salubridad. Sociedad en la que mantenerse en la misma posición es penado, “la posta es renovarse; vivir a mil”, y así nos encontramos, resquebrajados, contaminados por los chirridos de nuestros huesos que llaman a nuestra conciencia para encontrar la tranquilidad y la estabilidad.
Consecuencias de dicha sociedad son las crisis de personalidad, pues no hay una identidad de la época actual sino diversas posibilidades por las cuales optar; aunque si optas, te masificas. Ataques de pánico…perdón “Panic attacks” diría la espuma social; claro, me olvidé, la diferencia se tiene que marcar; no es lo mismo ser de aquí o de allá; o sos cabeza o sos de la alta sociedad. Otras consecuencias son los trastornos de ansiedad, “claro muchachos, apúrense a cambiar”; las depresiones, ¡cuanta soledad!, abunda la individualidad; y los desordenes alimentarios, “tipo, si no sos flaca, estás out”. ¿A dónde queremos llegar? ¿Buscamos un mundo en soledad, acelerado y a medio andar con sus piezas sin articular?
Es momento de dar una señal, de cambiar la marcha y poner un freno a la sociedad. Los chirridos nos lo piden. Conectarnos con la naturaleza y las pequeñas cosas de la vida es nuestra próxima actividad. Descansar, mirar el tiempo pasar, y detenernos en las alturas a ver nuestras vidas pasar, y poder evaluar aquello que queremos cambiar en un intento de progresar.
Basta de ruidos, basta de conectarnos con esos aparatos que invitan a la soledad. Comencemos a cuestionar, a dejar entre preguntas los valores de esta sociedad.
13 de noviembre de 2006
En unos días más el chirrido cesará hasta que la rueda vuelva a comenzar. En unos días calmará, pero las secuelas del progresivo desgasté no se van a borrar, y en un nuevo episodio de malestar, cada vez el dolor aumentará.
Fenómeno psicosomático que indica la presencia de ese estado postmoderno que llamamos “Estrés”. Me pregunto cuántos más padecerán este malestar. Al encontrarnos en una sociedad sin tranquilidad, paradójicamente colmada de compromisos y al mismo tiempo poco comprometida con la labor de la humanidad. Sin tiempo, a grandes velocidades, sin descanso ni espacios se mueve la vida. Todo acelerado, representado por grandes cambios y nuevas tendencias, donde vivir “a full” es sinónimo de salubridad. Sociedad en la que mantenerse en la misma posición es penado, “la posta es renovarse; vivir a mil”, y así nos encontramos, resquebrajados, contaminados por los chirridos de nuestros huesos que llaman a nuestra conciencia para encontrar la tranquilidad y la estabilidad.
Consecuencias de dicha sociedad son las crisis de personalidad, pues no hay una identidad de la época actual sino diversas posibilidades por las cuales optar; aunque si optas, te masificas. Ataques de pánico…perdón “Panic attacks” diría la espuma social; claro, me olvidé, la diferencia se tiene que marcar; no es lo mismo ser de aquí o de allá; o sos cabeza o sos de la alta sociedad. Otras consecuencias son los trastornos de ansiedad, “claro muchachos, apúrense a cambiar”; las depresiones, ¡cuanta soledad!, abunda la individualidad; y los desordenes alimentarios, “tipo, si no sos flaca, estás out”. ¿A dónde queremos llegar? ¿Buscamos un mundo en soledad, acelerado y a medio andar con sus piezas sin articular?
Es momento de dar una señal, de cambiar la marcha y poner un freno a la sociedad. Los chirridos nos lo piden. Conectarnos con la naturaleza y las pequeñas cosas de la vida es nuestra próxima actividad. Descansar, mirar el tiempo pasar, y detenernos en las alturas a ver nuestras vidas pasar, y poder evaluar aquello que queremos cambiar en un intento de progresar.
Basta de ruidos, basta de conectarnos con esos aparatos que invitan a la soledad. Comencemos a cuestionar, a dejar entre preguntas los valores de esta sociedad.
13 de noviembre de 2006
12 de julio de 2007
Querer sin pensar ®
Los días pasan cual tiempo. Los inviernos y los veranos cada vez son más intensos. Los años se cristalizan como pasado a una velocidad insospechada. Mis aptitudes físicas se van deteriorando, indicándome el paso de los años. Mis pupilas ya no miran como antes, la perspectiva se ha modificado y la distancia a la que llegan a observar se ha acortado.
Con todo, mi cúmulo de pensamientos y actitudes pareciera haberse detenido en ese momento en que, como un rito de iniciación, la niña pasa a ser considerada una señorita. Me encuentro presa de mi mente en aquel momento. Desearía poder explotar y dejar de pensar. Convertirme en un ademán y pasar al acto en un simple suspirar; sin pensar, sin hablar, sin tratar de convertir la vida en perfectas muecas que embellezcan el camino.
Quiero jugar sin tener la necesidad de gritar, sin “tener…”, “deber…”, “poder…”. Quiero sin pensar. Quiero sin querer. Quiero disfrutar. Quiero desear. Quiero recuperar la voluntad. Quiero recuperar la tenacidad. Quiero recuperar la creatividad. Quiero crear. Quiero recuperar las ganas de jugar, por el placer de golpear una y otra vez las cuerdas contra la esfera amarilla que se dirige hacia mí. Quiero llenar mi cuerpo de ese polvo color ladrillo. Caerme. Levantarme. Y volver a jugar. Intentar. Fracasar. Triunfar. Y salir sonriente de esa experiencia maravillosa que es correr, perder, volver a intentar, triunfar y volver a correr.
La vida se trata de eso, un constante proceso de vaivenes que te invitan a superarte en cada instante. A intentar una vez más el poder lograr la felicidad; momentos escasos si los hay…Alcanzable, en tanto y en cuanto uno lo quiera lograr.
Si pudiera tan solo dejar de ejercitar aquello que etiquetamos como masa cerebral, y dedicar estos años que se van, como agua por resumidero, a actividades que me propongan enjuiciar mi cotidianidad, que me llenen de esa energía que el sedentarismo no otorga, aprendería que la vida es mucho más que gritar, llorar, “tener…”, “deber…”, “poder…” y empezaría a sentirme a mí, a olerme y recuperar esa pasión de seguir, de caer, levantarme y perseguir.
Me hace falta querer. Quererme. Quererlo. Quererte. Querer encontrarme y aceptarme…
30 de septiembre de 2006
Con todo, mi cúmulo de pensamientos y actitudes pareciera haberse detenido en ese momento en que, como un rito de iniciación, la niña pasa a ser considerada una señorita. Me encuentro presa de mi mente en aquel momento. Desearía poder explotar y dejar de pensar. Convertirme en un ademán y pasar al acto en un simple suspirar; sin pensar, sin hablar, sin tratar de convertir la vida en perfectas muecas que embellezcan el camino.
Quiero jugar sin tener la necesidad de gritar, sin “tener…”, “deber…”, “poder…”. Quiero sin pensar. Quiero sin querer. Quiero disfrutar. Quiero desear. Quiero recuperar la voluntad. Quiero recuperar la tenacidad. Quiero recuperar la creatividad. Quiero crear. Quiero recuperar las ganas de jugar, por el placer de golpear una y otra vez las cuerdas contra la esfera amarilla que se dirige hacia mí. Quiero llenar mi cuerpo de ese polvo color ladrillo. Caerme. Levantarme. Y volver a jugar. Intentar. Fracasar. Triunfar. Y salir sonriente de esa experiencia maravillosa que es correr, perder, volver a intentar, triunfar y volver a correr.
La vida se trata de eso, un constante proceso de vaivenes que te invitan a superarte en cada instante. A intentar una vez más el poder lograr la felicidad; momentos escasos si los hay…Alcanzable, en tanto y en cuanto uno lo quiera lograr.
Si pudiera tan solo dejar de ejercitar aquello que etiquetamos como masa cerebral, y dedicar estos años que se van, como agua por resumidero, a actividades que me propongan enjuiciar mi cotidianidad, que me llenen de esa energía que el sedentarismo no otorga, aprendería que la vida es mucho más que gritar, llorar, “tener…”, “deber…”, “poder…” y empezaría a sentirme a mí, a olerme y recuperar esa pasión de seguir, de caer, levantarme y perseguir.
Me hace falta querer. Quererme. Quererlo. Quererte. Querer encontrarme y aceptarme…
30 de septiembre de 2006
6 de julio de 2007
Cine y Artes Audiovisuales ®
Rectángulo tridimensional que captura el tiempo, lo detiene y aísla a todo aquel que se introduzca en él. El show se desenvuelve en una fracción de 60 a 120 minutos, generalmente 90. Minutos en los que nada del afuera irrumpe en nuestro interior; tiempo en el que el pensar se subsume en aquellos acontecimientos que hacen al show. Nuestra mente se dispersa, y va en dirección a aquello que el espectáculo nos desea llevar. Los pensamientos se disparan de manera tal que concuerden con la historia o situación que se proyecte en la pantalla blanca.
Hay quienes lo disfrutan como ninguna otra experiencia antes vivida, que esperan ansiosos el día de cambio de proyecciones para salir de su mundo cotidiano, y sumergirse en el mundo del espectáculo. Hay quienes dicen que en la “caja boba”, las imágenes no se aprecian igual que en este pequeño sub. – mundo que se genera una vez que se cierran las puertas de la sala. Otros, simplemente toman este momento como uno más de aquellos que disfrutan cotidianamente, pues no les apasiona ese aislamiento momentáneo. Muchos creen que es un buen lugar para compartir con otro a quien se aprecia, o a quien se le quiere obsequiar un pedazo de su afecto.
Lugar de encuentro, reencuentros, creación e imaginación. Lugar de arte, de fotografía, de colores, de blancos, de negros, azules y colorados. Espacio de infinidad de sensaciones y sentimientos. Espacio de reviviscencia de situaciones vividas, y de interiorización con uno mismo, con aquello que nos hace parte de un mismo mundo, un mismo lugar, una misma cultura y un mismo tiempo.
Hora y media en la que se comparte con otro un momento de sorpresa, fascinación y misterio. Si supera esa hora y media, de seguro un quiebre en la mitad de la cinta esta programado, pues el aislamiento, su sonido envolvente, la oscuridad y las miles de imágenes simultáneas proyectadas, permite que nos olvidemos de nuestras necesidades básicas, o tal vez creadas por ese quiebre, como comer. Es una técnica de mercado indudablemente, de los propietarios de esa caja tridimensional en la que nos sumergimos probablemente una vez al mes. Una vez saciadas nuestras necesidades, estamos listos para continuar con la historia en la que nos interiorizamos durante una o dos horas, y por que no, unos quince minutos más después del momento vivido allí dentro.
De este espacio creado para crear, y valga la redundancia, siempre surgen ideas oportunistas destinadas a generar dinero para cumplir con esa bendita obsesión que llamamos ambición de poseer bienes materiales o sustanciales. Así, de estos espectáculos diurnos o nocturnos, una vez al año, el mercado capitalista fraguo un plan ideal para este mundo consumista, que muchas veces promueve, y mágicamente nos dispara involuntariamente a mirar una cinta, que verdaderamente no desearíamos ver si las estrategias de mercado, como la publicidad, no crearan el deseo de tener ese tiempo en el que transcurre el show. De este modo, nacieron, una vez al año, premios destinados a quienes crean y actúan esa historia en la cual nos introducimos una vez al mes. Premian a quien mejor actúo, a la mejor canción, al mejor vestuario, y así sucesivamente, a distintas categorías que progresivamente van incorporando, al ser espectadores de esta fiesta, valores con los cuales juzgar lo bueno de lo malo, lo importante de lo irrelevante. Es decir, van conformando nuestra moral, nuestra escala de aquello valorable, nuestro ser, nuestra esencia. De modo tal que aquel intento de subsumirnos en un mundo que nos aísle de todo aquello que nos rodea cotidianamente, esta enlazado a aquel gran mercado que nos conforma como ciudadanos, como iguales, como siendo parte de este mundo en el cual vivimos diariamente. Así, como un elemento cultural, social e histórico, el gran rectángulo forma parte de nuestra esencia, y conforma nuestra subjetividad en el mismo instante en que pagamos por tener la oportunidad de ser partícipes, y poder ingresar por la puerta grande a la sala repleta de asientos donde ubicarnos, para vivir, por unos momentos, esa fantástica historia que un genio del arte de la pantalla grande decidió armar para compartirla con nosotros.
Se corre el telón y comienza la función, de vivir, de ser, de participar y de sentirnos íntegros bio – psíquica y socialmente, al poner en función nuestra cognición, a fin de entender la historia; al poder participar de un evento socio – cultural, y al poder, en el mismo instante de estar inmersos en esta situación, disfrutar de los placeres que satisfacen nuestras necesidades y la ambición de otro, que con nuestro deseo satisface el suyo de poseer un poco más de dinero, al vendernos el fantástico mito de que pantalla grande, pochoclo y gaseosa, van de la mano en este ritual social que cumplimos una vez al mes.
Se corre el telón y comienza la función…
29 de marzo de 2006
Hay quienes lo disfrutan como ninguna otra experiencia antes vivida, que esperan ansiosos el día de cambio de proyecciones para salir de su mundo cotidiano, y sumergirse en el mundo del espectáculo. Hay quienes dicen que en la “caja boba”, las imágenes no se aprecian igual que en este pequeño sub. – mundo que se genera una vez que se cierran las puertas de la sala. Otros, simplemente toman este momento como uno más de aquellos que disfrutan cotidianamente, pues no les apasiona ese aislamiento momentáneo. Muchos creen que es un buen lugar para compartir con otro a quien se aprecia, o a quien se le quiere obsequiar un pedazo de su afecto.
Lugar de encuentro, reencuentros, creación e imaginación. Lugar de arte, de fotografía, de colores, de blancos, de negros, azules y colorados. Espacio de infinidad de sensaciones y sentimientos. Espacio de reviviscencia de situaciones vividas, y de interiorización con uno mismo, con aquello que nos hace parte de un mismo mundo, un mismo lugar, una misma cultura y un mismo tiempo.
Hora y media en la que se comparte con otro un momento de sorpresa, fascinación y misterio. Si supera esa hora y media, de seguro un quiebre en la mitad de la cinta esta programado, pues el aislamiento, su sonido envolvente, la oscuridad y las miles de imágenes simultáneas proyectadas, permite que nos olvidemos de nuestras necesidades básicas, o tal vez creadas por ese quiebre, como comer. Es una técnica de mercado indudablemente, de los propietarios de esa caja tridimensional en la que nos sumergimos probablemente una vez al mes. Una vez saciadas nuestras necesidades, estamos listos para continuar con la historia en la que nos interiorizamos durante una o dos horas, y por que no, unos quince minutos más después del momento vivido allí dentro.
De este espacio creado para crear, y valga la redundancia, siempre surgen ideas oportunistas destinadas a generar dinero para cumplir con esa bendita obsesión que llamamos ambición de poseer bienes materiales o sustanciales. Así, de estos espectáculos diurnos o nocturnos, una vez al año, el mercado capitalista fraguo un plan ideal para este mundo consumista, que muchas veces promueve, y mágicamente nos dispara involuntariamente a mirar una cinta, que verdaderamente no desearíamos ver si las estrategias de mercado, como la publicidad, no crearan el deseo de tener ese tiempo en el que transcurre el show. De este modo, nacieron, una vez al año, premios destinados a quienes crean y actúan esa historia en la cual nos introducimos una vez al mes. Premian a quien mejor actúo, a la mejor canción, al mejor vestuario, y así sucesivamente, a distintas categorías que progresivamente van incorporando, al ser espectadores de esta fiesta, valores con los cuales juzgar lo bueno de lo malo, lo importante de lo irrelevante. Es decir, van conformando nuestra moral, nuestra escala de aquello valorable, nuestro ser, nuestra esencia. De modo tal que aquel intento de subsumirnos en un mundo que nos aísle de todo aquello que nos rodea cotidianamente, esta enlazado a aquel gran mercado que nos conforma como ciudadanos, como iguales, como siendo parte de este mundo en el cual vivimos diariamente. Así, como un elemento cultural, social e histórico, el gran rectángulo forma parte de nuestra esencia, y conforma nuestra subjetividad en el mismo instante en que pagamos por tener la oportunidad de ser partícipes, y poder ingresar por la puerta grande a la sala repleta de asientos donde ubicarnos, para vivir, por unos momentos, esa fantástica historia que un genio del arte de la pantalla grande decidió armar para compartirla con nosotros.
Se corre el telón y comienza la función, de vivir, de ser, de participar y de sentirnos íntegros bio – psíquica y socialmente, al poner en función nuestra cognición, a fin de entender la historia; al poder participar de un evento socio – cultural, y al poder, en el mismo instante de estar inmersos en esta situación, disfrutar de los placeres que satisfacen nuestras necesidades y la ambición de otro, que con nuestro deseo satisface el suyo de poseer un poco más de dinero, al vendernos el fantástico mito de que pantalla grande, pochoclo y gaseosa, van de la mano en este ritual social que cumplimos una vez al mes.
Se corre el telón y comienza la función…
29 de marzo de 2006
28 de junio de 2007
Tanto ®
Tanto tiempo paso desde nuestro último encuentro. Tantas cosas quedaron en el baúl de mi memoria pidiendo ser liberadas. Tanto por decir, y tan poco espacio para expresarlo. Tanto aprendí en estos últimos meses, que las palabras son insuficientes para describirlo y transmitirlo con tanta certeza y veracidad como puedo sentirlo desde adentro. Me encuentro sola. Soledad teñida de alegrías y que encierra un gran cambio en mi vida, a tal punto que la descripción que todo ser humano conoce de dicha palabra se encuentra turbada y cambiada en su totalidad. Me gustaría dejar de considerarla como la carencia de compañía, para transformarla en la tenencia de compañía, buena compañía.
Las experiencias de vida que marcan nuestro camino, si son dolorosas, al comienzo provocan la sensación de desear no haberlas tenido…Sin embargo, posteriormente, si nuestro optimismo lo permite, ese dolor, sufrimiento, tristeza, abatimiento, y demás sensaciones, emociones y sentimientos que se generan, comienzan a transformarse en una gran enseñanza y mensaje de vida, de cómo continuar nuestro camino. Toda experiencia aporta conocimiento, a modo de herramienta, para enfrentar los altibajos de las emociones, las experiencias cotidianas y el recuerdo de lo vivido.
Lo dijo una vez un gran sabio, un experimentado de la vida ante mi mensaje de sentir que me había caído al haber tenido un momento desolador: “eso no es caerse, es solo parte del camino, tiene subidas y bajadas, flores y piedritas, encontrarse con una u otra solo significa que caminas”... Deberíamos ponerlo como rector de nuestro destino, pues siempre lo vivido obrará a modo de herramienta que permita saltar dichas piedras, subir cuesta arriba y poder otras tantas veces triunfar y lograr vencer nuestros miedos.
En este momento te llevo adentro, como mensaje latente, espero en un próximo intento hacerlo concreto y llevarlo en mis adentros a modo de encantamiento, a fin de quedar envuelta con su magia por el resto del tiempo, y lograr sobrepasar estas circunstancias cargadas de sufrimiento…
06 de febrero de 2006
Las experiencias de vida que marcan nuestro camino, si son dolorosas, al comienzo provocan la sensación de desear no haberlas tenido…Sin embargo, posteriormente, si nuestro optimismo lo permite, ese dolor, sufrimiento, tristeza, abatimiento, y demás sensaciones, emociones y sentimientos que se generan, comienzan a transformarse en una gran enseñanza y mensaje de vida, de cómo continuar nuestro camino. Toda experiencia aporta conocimiento, a modo de herramienta, para enfrentar los altibajos de las emociones, las experiencias cotidianas y el recuerdo de lo vivido.
Lo dijo una vez un gran sabio, un experimentado de la vida ante mi mensaje de sentir que me había caído al haber tenido un momento desolador: “eso no es caerse, es solo parte del camino, tiene subidas y bajadas, flores y piedritas, encontrarse con una u otra solo significa que caminas”... Deberíamos ponerlo como rector de nuestro destino, pues siempre lo vivido obrará a modo de herramienta que permita saltar dichas piedras, subir cuesta arriba y poder otras tantas veces triunfar y lograr vencer nuestros miedos.
En este momento te llevo adentro, como mensaje latente, espero en un próximo intento hacerlo concreto y llevarlo en mis adentros a modo de encantamiento, a fin de quedar envuelta con su magia por el resto del tiempo, y lograr sobrepasar estas circunstancias cargadas de sufrimiento…
06 de febrero de 2006
21 de junio de 2007
El mito que estructura mi deseo ®
Cómo lidiar con este sentimiento, que parece haberse adherido a mi cuerpo. Cómo encontrar salida a esta situación, que atrapa mis pensamientos cada vez que te pienso. Cómo saber si por tu cuerpo recorre la misma sensación, y si se inunda de mágicos pensamientos cada vez que nos encontramos transitando el mismo sendero. Cómo demostrar aquello que permanece escondido en mis pensamientos, si cada vez que quiero hacerlo un miedo intenso invade mis intentos. Cómo superar este temor a ser despojada de tu afecto, si en algún momento expreso lo que siento. Cómo enfrentar la mirada de los otros cuando decida revelar mi secreto, que permanece escondido en mis más oscuros pensamientos. Cómo reaccionaran los otros. Cómo reaccionarán aquellos retorcidos pensamientos, de los que escapan a este sentimiento que asfixia mis recuerdos. Cómo saber si tengo derecho a tenerte, o si debo resignarme a perderte sin ni si quiera haberte tenido. Cómo renunciar a la fantasía de que este deseo que esconde mi pensamiento, llegará para convertir mí lamento en una huella de éxito. Cómo despojarme de ese pasado, que impide mi libre desenvolvimiento en lo que atañe a este sentimiento. Cómo conseguir borrar la historia, que me condena a repetir la búsqueda de aquello que desde hace más de dos décadas se borro de mis sueños. Cómo hacer frente a esta falta, inherente a mi esencia, a fin de tenerte y poder mostrarte este deseo que ahoga mi pensamiento. Cómo, cómo librarme de ese mito que signa y estructura mi deseo…
27 de febrero de 2006
27 de febrero de 2006
16 de junio de 2007
Match Point. I think I've won ®
Ventaja al resto; punto de partido. La historia está cerrada. Debemos continuar en nuestro camino de descubrir aquello que nos da consistencia, aquello que nos afirma y confirma como un "alguien”.
Tomamos el camino simple, que no conlleva caídas, desventajas y desafíos. Estamos acostumbrados a movernos a pasos lentos, sin corrernos ni un paso de la línea; ¡cuidado! No vaya a ocurrir que nos caigamos…Pero me pregunto ¿Qué habrá en ese caer? ¿Qué existirá de nuevo y tan aterrador en ese paso en falso? ¿Por qué darle una connotación negativa a todo aquello que implica salirse del orden de lo establecido?
Cambiar, recrear, implica redefinir la concepción, modificar la creencia sobre algo que creíamos preestablecido. Significa dar cabida a la duda, a todo aquello que pone en jaque nuestro equilibrio.
Bajo esta dinámica está pensado el consumismo. En la dinámica de lo nuevo, del cambio, de la curiosidad por aquello desconocido y a punto de ser parte del paradigma de normalidad, que homogeniza y reduce a todos los individuos de una sociedad, y les da una forma material de existencia.
Entonces, ¿Por qué no movernos en este orden en todo lo que concierne a nuestros errores? ¿Por qué no ser curiosos con la falla y la falta de triunfo? ¿Por qué no pensar que salirnos de lo “normal” implica un triunfo mayor que reproducirlo?
¿Por qué una vez concluido algo lo dejamos en esa suerte de estatua, inmóvil, paciente y sin gesto? Ya alguien lo dijo: “nunca se concluye, siempre se reflexiona…” Siempre se piensa en la posibilidad de redefinir aquello que creímos terminado, finalizado, cerrado. Siempre todo lo que pensamos dejar a un lado, bajo una política de reestructuración, tiene una connotación distinta.
Así invito a que miremos el mundo, así pretendo que las experiencias sean abordadas. Desde una perspectiva dinámica, interactiva y reflexiva. Siempre buscando un nuevo sentido, una nueva síntesis y mirada. Ya que el punto de vista, es la vista mirada desde un punto; no desde todos los puntos que creemos abordar en nuestro afán de cubrir el mundo, como incluidos en nuestro significar.
Las experiencias serán positivas o negativas, buenas o malas, productivas o simples nimiedades, en tanto y en cuanto nos mantengamos bajo una mirada punitiva que no otorgue posibilidad al cambio, y a esto que se designa optimismo.
La vida otorga en la medida en que uno le otorgue a la vida. Trabajar para ser retribuidos. Entregar para recibir una devolución. Desear para ser deseados.
Cambiar la óptica, plantear la posibilidad de que más allá de una consecuencia inmediata desastrosa, todo puede retornar y evolucionar a un nuevo orden llamado felicidad.
Siempre, toda experiencia nos da la posibilidad de recrear y significar nuevamente eso que nos causo malestar.
Intentemos ver el error no como algo inmutable, sino como un ente dinámico, en cambio, que puede ser exitoso en tanto le demos una segunda oportunidad.
We live on a constant “match point”; it depends on you the possibility to change the effect of the ball. Taking a second chance or just leaving the court empty, without the possibility of changing the reality. I took the chance, and I think I’ve won…you? Will you take the next shot?
11 de Mayo de 2006
Tomamos el camino simple, que no conlleva caídas, desventajas y desafíos. Estamos acostumbrados a movernos a pasos lentos, sin corrernos ni un paso de la línea; ¡cuidado! No vaya a ocurrir que nos caigamos…Pero me pregunto ¿Qué habrá en ese caer? ¿Qué existirá de nuevo y tan aterrador en ese paso en falso? ¿Por qué darle una connotación negativa a todo aquello que implica salirse del orden de lo establecido?
Cambiar, recrear, implica redefinir la concepción, modificar la creencia sobre algo que creíamos preestablecido. Significa dar cabida a la duda, a todo aquello que pone en jaque nuestro equilibrio.
Bajo esta dinámica está pensado el consumismo. En la dinámica de lo nuevo, del cambio, de la curiosidad por aquello desconocido y a punto de ser parte del paradigma de normalidad, que homogeniza y reduce a todos los individuos de una sociedad, y les da una forma material de existencia.
Entonces, ¿Por qué no movernos en este orden en todo lo que concierne a nuestros errores? ¿Por qué no ser curiosos con la falla y la falta de triunfo? ¿Por qué no pensar que salirnos de lo “normal” implica un triunfo mayor que reproducirlo?
¿Por qué una vez concluido algo lo dejamos en esa suerte de estatua, inmóvil, paciente y sin gesto? Ya alguien lo dijo: “nunca se concluye, siempre se reflexiona…” Siempre se piensa en la posibilidad de redefinir aquello que creímos terminado, finalizado, cerrado. Siempre todo lo que pensamos dejar a un lado, bajo una política de reestructuración, tiene una connotación distinta.
Así invito a que miremos el mundo, así pretendo que las experiencias sean abordadas. Desde una perspectiva dinámica, interactiva y reflexiva. Siempre buscando un nuevo sentido, una nueva síntesis y mirada. Ya que el punto de vista, es la vista mirada desde un punto; no desde todos los puntos que creemos abordar en nuestro afán de cubrir el mundo, como incluidos en nuestro significar.
Las experiencias serán positivas o negativas, buenas o malas, productivas o simples nimiedades, en tanto y en cuanto nos mantengamos bajo una mirada punitiva que no otorgue posibilidad al cambio, y a esto que se designa optimismo.
La vida otorga en la medida en que uno le otorgue a la vida. Trabajar para ser retribuidos. Entregar para recibir una devolución. Desear para ser deseados.
Cambiar la óptica, plantear la posibilidad de que más allá de una consecuencia inmediata desastrosa, todo puede retornar y evolucionar a un nuevo orden llamado felicidad.
Siempre, toda experiencia nos da la posibilidad de recrear y significar nuevamente eso que nos causo malestar.
Intentemos ver el error no como algo inmutable, sino como un ente dinámico, en cambio, que puede ser exitoso en tanto le demos una segunda oportunidad.
We live on a constant “match point”; it depends on you the possibility to change the effect of the ball. Taking a second chance or just leaving the court empty, without the possibility of changing the reality. I took the chance, and I think I’ve won…you? Will you take the next shot?
11 de Mayo de 2006
11 de junio de 2007
El silencio susurrando ®
Un envase con basura, un par de entradas dos por uno, una caja de diskettes y una pila de Cd’s; yo aquí, completamente sola.
Un estuche con anteojos, un lápiz de labios, una cartuchera y una pluma; y yo aquí, completamente sola.
Una bolsa de regalo, un parlante en silencio, una lámpara apagada y una cortina quebrajada; yo aquí completamente sola.
Un imán, un micrófono sordo, un montón de revistas apiladas; y yo aquí, completamente sola.
Una cámara sin rollo, un reloj a punto del descanso, una foto expresando sentimientos; y yo aquí, completamente sola.
Una almohada se levanta, negativos por la casa, zapatillas con olores y jazmines sin sus flores; yo aquí completamente sola.
Un horario sin colores, solo un montón de sin razones, una foto sin un nombre y los afiches de mis pasiones; y yo aquí, completamente sola.
Un escritorio manchado, un insecto susurrando y una luz titilando; y yo aquí, completamente sola.
Mi cabeza va girando, nada, nada va encontrando, solo mi silencio va mostrando la penumbra en la que ando. Sola, sola voy quedando, por no darme un espacio. Sin decirlo estoy llorando, y con palabras voy callando el vacío de éste mambo. Ya la rueda va llegando y yo no encuentro el encanto. Ya la rueda va llegando y mi soliloquio terminando…
10 de noviembre de 2006
Un estuche con anteojos, un lápiz de labios, una cartuchera y una pluma; y yo aquí, completamente sola.
Una bolsa de regalo, un parlante en silencio, una lámpara apagada y una cortina quebrajada; yo aquí completamente sola.
Un imán, un micrófono sordo, un montón de revistas apiladas; y yo aquí, completamente sola.
Una cámara sin rollo, un reloj a punto del descanso, una foto expresando sentimientos; y yo aquí, completamente sola.
Una almohada se levanta, negativos por la casa, zapatillas con olores y jazmines sin sus flores; yo aquí completamente sola.
Un horario sin colores, solo un montón de sin razones, una foto sin un nombre y los afiches de mis pasiones; y yo aquí, completamente sola.
Un escritorio manchado, un insecto susurrando y una luz titilando; y yo aquí, completamente sola.
Mi cabeza va girando, nada, nada va encontrando, solo mi silencio va mostrando la penumbra en la que ando. Sola, sola voy quedando, por no darme un espacio. Sin decirlo estoy llorando, y con palabras voy callando el vacío de éste mambo. Ya la rueda va llegando y yo no encuentro el encanto. Ya la rueda va llegando y mi soliloquio terminando…
10 de noviembre de 2006
10 de junio de 2007
Mil metros ®
….Todo siempre tan incierto, tan misterioso, tan abandonado. Solo se debe a tu ausencia; esa figura presente y desdibujada que se hace “hoy” cada vez que te siento, cada vez que te pienso, cada vez que te recuerdo. Estas allí, reflejando una luz de esperanza, un fondo claro, sobre un mar oscuro, callado, gris y sollozante. Mis ojos te lloran, lloran el no tenerte, el no sentirte, el saber que estas y que no seré tu cómplice.
Yo aquí, tú allá, separados por un abismo insalvable de kilómetros que en el pensamiento se convierten en años, que convierten la esperanza en un “hasta pronto” que no volverá. Estos kilómetros que cortan la unión armónica de nuestros cuerpos son los causantes de este abismo, de esta oscuridad, de esta soledad insoportable que me toca muy de cerca, y me asfixia hasta llevarme al infierno, y de la risa perdida que olvidé de figurar en mi rostro, como hacia un tiempo solía hacerlo, cuando estabas cerca mío, a mi lado; esos tiempos en los que sentía tu presencia, esas líneas dignas que forman tu cuerpo. Hoy esa sonrisa no esta, no la encuentro y la busco. Tal vez este en otro lugar, en otro camino y en otro ser distinto. Como dijiste aquella vez de no ser el único que esta, de no ser el único que tiene y de no ser el único capaz de llenar mi vida y de marcar esa sonrisa que, hace unos meses, años diría, he perdido por no tener tu presencia, por no sentir tu aroma y no tener la dicha de ganarme esos abrazos que usualmente me entregabas, que compartíamos y que mágicamente detenían el tiempo, la rueda de la vida. Eran como un obsequio, como una bendición, como un pasaje hasta ese lugar que pocos hemos tenido el privilegio de llegar. Es único, es personal, de temer la situación de saber que un presente puede magnificar y convertir la tristeza en alegría, la incertidumbre en paz, la soledad en compañía y la realidad en sueños. Pocos logran tener esa “magia” de llevar a un “quien sabe donde” al otro; esa magia convierte todo, impide dejar libre ese amor, ese abrazo, permite olvidar que esos dos cuerpos están partidos por los kilómetros. Atrapa, consume, llena y produce vacíos cuando no se la siente, cuando se nota la ausencia de ese algo divino que contiene, abraza y al mismo tiempo deja caer y hace un lado lo que durante tanto tiempo ha ido construyendo y marcando en mi cuerpo, en mi mente, en mis adentros, en esa sonrisa que supe mencionar. ¿Será el motivo?, ¿será el porque?, ¿será la causa?, será ese no poder apartarte de mi vida, ese llevarte aun en mi secretos mas ocultos conmigo, y esa imposibilidad de soltarte. Magia divina y dañina, magia amiga y enemiga de mi corazón, de mi sentimiento, de mis recuerdos, de este amor maldito que no me deja seguir, que no me deja vivir ni latir…
Diciembre 2004
Yo aquí, tú allá, separados por un abismo insalvable de kilómetros que en el pensamiento se convierten en años, que convierten la esperanza en un “hasta pronto” que no volverá. Estos kilómetros que cortan la unión armónica de nuestros cuerpos son los causantes de este abismo, de esta oscuridad, de esta soledad insoportable que me toca muy de cerca, y me asfixia hasta llevarme al infierno, y de la risa perdida que olvidé de figurar en mi rostro, como hacia un tiempo solía hacerlo, cuando estabas cerca mío, a mi lado; esos tiempos en los que sentía tu presencia, esas líneas dignas que forman tu cuerpo. Hoy esa sonrisa no esta, no la encuentro y la busco. Tal vez este en otro lugar, en otro camino y en otro ser distinto. Como dijiste aquella vez de no ser el único que esta, de no ser el único que tiene y de no ser el único capaz de llenar mi vida y de marcar esa sonrisa que, hace unos meses, años diría, he perdido por no tener tu presencia, por no sentir tu aroma y no tener la dicha de ganarme esos abrazos que usualmente me entregabas, que compartíamos y que mágicamente detenían el tiempo, la rueda de la vida. Eran como un obsequio, como una bendición, como un pasaje hasta ese lugar que pocos hemos tenido el privilegio de llegar. Es único, es personal, de temer la situación de saber que un presente puede magnificar y convertir la tristeza en alegría, la incertidumbre en paz, la soledad en compañía y la realidad en sueños. Pocos logran tener esa “magia” de llevar a un “quien sabe donde” al otro; esa magia convierte todo, impide dejar libre ese amor, ese abrazo, permite olvidar que esos dos cuerpos están partidos por los kilómetros. Atrapa, consume, llena y produce vacíos cuando no se la siente, cuando se nota la ausencia de ese algo divino que contiene, abraza y al mismo tiempo deja caer y hace un lado lo que durante tanto tiempo ha ido construyendo y marcando en mi cuerpo, en mi mente, en mis adentros, en esa sonrisa que supe mencionar. ¿Será el motivo?, ¿será el porque?, ¿será la causa?, será ese no poder apartarte de mi vida, ese llevarte aun en mi secretos mas ocultos conmigo, y esa imposibilidad de soltarte. Magia divina y dañina, magia amiga y enemiga de mi corazón, de mi sentimiento, de mis recuerdos, de este amor maldito que no me deja seguir, que no me deja vivir ni latir…
Diciembre 2004
8 de junio de 2007
Terapia ®
Cuarenta y cinco minutos, tal vez una hora, no sé exactamente; tiempo mío, segundos que lograron el cambio, que trajeron luz a tanta tristeza, a tantos días nublados con pequeñas gotas que inundaban mi cuerpo.
Un “Gracias” representa mi sonrisa cada vez que recuerdo ese momento, ese día de Febrero que impulso el hoy, mi presente, al cual le faltan y quedan cuarenta y cinco minutos; minutos que piden realizarse para sentir una vez más el triunfo.
Ese otro, ese aquel que abrió mi confianza, que permitió que este hombre, al que los intelectuales llaman inconsciente, dueño de tantos conflictos se rasgara, para dejarme, casi sin pensarlo, cantar la canción de mi vida y darle un lugar al triunfo, al adiós, adiós que dejo atrás tanta historia, tanto gris y lagrimas que fueron presente en algún momento.
Admiración, agradecimiento, respeto y confianza conforman el rotulo que vislumbran mis ojos al hacerse presente este otro al que siento deberle tanto, al que siento debo tanto agradecimiento por haberme permitido crecer, cambiar, intentar, soñar y hoy, a dos años, poder sonreír y comprender los motivos de mi ser, de mis acciones y actitudes muchas veces cuestionadas por mis razonamientos, en un intento de lograr el equilibrio perfecto.
Equilibrio que ni hoy, ni mañana, ni ayer estuvo; ¿el motivo?, es la razón por la cual estamos, por la cual somos y por el que peleamos día a día; para superarnos, para afrontar y crecer con cada paso que damos. Es que con él todo sería tan insípido, tan falto de sentido, que busca transformarse en momentáneo, en algo de un hoy fugaz que mañana no estará, y el trabajo será recuperarlo. Es su trabajo y el mío, en conjunto.
Ese maravilloso día, en equipo, lo encontramos y mis lágrimas supieron, en silencio, agradecer ese momento en que pensé haberme hecho dueña de todo aquello que creemos imposible conseguir.
Seamos realistas, pidamos lo imposible…
16 de marzo de 2005
Un “Gracias” representa mi sonrisa cada vez que recuerdo ese momento, ese día de Febrero que impulso el hoy, mi presente, al cual le faltan y quedan cuarenta y cinco minutos; minutos que piden realizarse para sentir una vez más el triunfo.
Ese otro, ese aquel que abrió mi confianza, que permitió que este hombre, al que los intelectuales llaman inconsciente, dueño de tantos conflictos se rasgara, para dejarme, casi sin pensarlo, cantar la canción de mi vida y darle un lugar al triunfo, al adiós, adiós que dejo atrás tanta historia, tanto gris y lagrimas que fueron presente en algún momento.
Admiración, agradecimiento, respeto y confianza conforman el rotulo que vislumbran mis ojos al hacerse presente este otro al que siento deberle tanto, al que siento debo tanto agradecimiento por haberme permitido crecer, cambiar, intentar, soñar y hoy, a dos años, poder sonreír y comprender los motivos de mi ser, de mis acciones y actitudes muchas veces cuestionadas por mis razonamientos, en un intento de lograr el equilibrio perfecto.
Equilibrio que ni hoy, ni mañana, ni ayer estuvo; ¿el motivo?, es la razón por la cual estamos, por la cual somos y por el que peleamos día a día; para superarnos, para afrontar y crecer con cada paso que damos. Es que con él todo sería tan insípido, tan falto de sentido, que busca transformarse en momentáneo, en algo de un hoy fugaz que mañana no estará, y el trabajo será recuperarlo. Es su trabajo y el mío, en conjunto.
Ese maravilloso día, en equipo, lo encontramos y mis lágrimas supieron, en silencio, agradecer ese momento en que pensé haberme hecho dueña de todo aquello que creemos imposible conseguir.
Seamos realistas, pidamos lo imposible…
16 de marzo de 2005
27 de mayo de 2007
El comic de la vida ®
Momento de impasse, de suspenso. La vida se encuentra entre paréntesis, en un tiempo de cambio, de preguntas; tiempo en el que uno se detiene a hipotetizar sobre situaciones que son historia, que en algún momento dejaron una huella en la vida, y que marcaron el camino que se iba a transitar en un futuro. Ese camino, que día a día forjamos en cada decisión, a las que con nuestra mirada les damos la luz verde que las aprueba, para luego convertirlas en actos, muchas veces penetran hondo en nuestro destino, y otras veces pasan desapercibidas. Estas decisiones a las que damos el sello de aprobación y marcan nuestra vida, cuando son un momento presente, latente, esperando a ser aceptado para desarrollar sus consecuencias, son invisibles a nuestros ojos, atraviesan nuestro ser de norte a sur, sin convertir, en ese momento actual, nuestra esencia. Se mantienen escondidas tras los actos más irrelevantes de nuestras vidas, perpetuando su presencia hasta aquel momento en el que desarrollan su potencial para hacerse acto, hacerse consecuencia y, finalmente, dar a conocer sus características que las transforman en decisiones claves para nuestro, alguna vez futuro, y al que en ese momento llamamos presente cercano. Presente en el que no podemos hacer nada para modificarlo, pues la decisión fue tomada y como un retoño de ese originario acto de aprobación sale a la luz con toda la fuerza, diciendo presente y repercutiendo en nuestro hoy, con el deseo de ser escuchada y observada.
Gran parte de nuestras decisiones son esas futuras pruebas que, el transcurrir de nuestra vida nos va dejando vislumbrar como obstáculos que se interponen en nuestro camino, para enseñarnos a sortear ciertas dificultades, que luego, tras sus consecuencias nos convertirán en meros ganadores de nuestro destino; donde cada decisión nos otorga la posibilidad de superarnos, de dejar marcado en el tiempo ese sello de haber alcanzado la cima de aquella montaña que, a medida que la íbamos transitando y escalando, mostrando nuestra habilidad de superarla, iba adquiriendo la chatura de una llanura sin ripio, pero con la certeza de que pueda dejar una firma que, en un futuro, nos recuerde el haberla escalado y haber logrado posicionarnos en un lugar que transforma la incertidumbre en hechos palpables, donde las preguntas se convierten en respuestas, y en el que las hipótesis ya son teorías de cómo continuar el camino, cómo descender esa montaña para luego, en un futuro próximo, preparar nuestras almas para comenzar una nueva aventura que nos enseñe a transitar, superar y triunfar sobre las decisiones que configuran nuestra esencia.
Pues tendré que esperar a un futuro, a un más allá, a un porvenir próximo que me indiqué si hoy, sentada en esta silla, estoy simplemente construyendo un hecho pasajero o si estoy preparando el caldo que me brindará la energía para escalar montañas futuras, que con un poco de esfuerzo y amor propio, dejarán de estar a lo alto para colocarse a mi altura y otorgarme paz y felicidad.
Que mágico el tiempo, uno no sabe que día a día va construyendo en cada acto, en cada lugar, en cada momento, con cada persona, con cada gesto, épocas que como tinta indeleble serán recordadas en nuestros corazones, que con canciones, olores, imágenes, objetos o tal vez con un simple aire de triunfo, actuarán como disparadores de esa época construida, que hoy, en un pasado futuro, nos da la gratificación de saber que estamos vivos, que seguimos en el camino y en la lucha de andar este sendero divino.
Me senté un instante a ver pasar mi vida, me colgué de una estrella fugaz que al ritmo de una canción, en una secuencia casi maravillosa de historietas va proyectándome la historia de mi vida, dejando una luz de poder construir sobre cada viñeta, gracias a uno de esos divinos disparadores de emociones y sensaciones, un pasado distinto, con todos los atributos que uno, de acuerdo a como se encuentre en este hoy, teñido de fuerzas que nos mueven a andar por distintos caminos, desee incorporarle. Pues no estamos presos de la historia, sino de la historia que elegimos recordar…
Jueves 15 de septiembre de 2005
Gran parte de nuestras decisiones son esas futuras pruebas que, el transcurrir de nuestra vida nos va dejando vislumbrar como obstáculos que se interponen en nuestro camino, para enseñarnos a sortear ciertas dificultades, que luego, tras sus consecuencias nos convertirán en meros ganadores de nuestro destino; donde cada decisión nos otorga la posibilidad de superarnos, de dejar marcado en el tiempo ese sello de haber alcanzado la cima de aquella montaña que, a medida que la íbamos transitando y escalando, mostrando nuestra habilidad de superarla, iba adquiriendo la chatura de una llanura sin ripio, pero con la certeza de que pueda dejar una firma que, en un futuro, nos recuerde el haberla escalado y haber logrado posicionarnos en un lugar que transforma la incertidumbre en hechos palpables, donde las preguntas se convierten en respuestas, y en el que las hipótesis ya son teorías de cómo continuar el camino, cómo descender esa montaña para luego, en un futuro próximo, preparar nuestras almas para comenzar una nueva aventura que nos enseñe a transitar, superar y triunfar sobre las decisiones que configuran nuestra esencia.
Pues tendré que esperar a un futuro, a un más allá, a un porvenir próximo que me indiqué si hoy, sentada en esta silla, estoy simplemente construyendo un hecho pasajero o si estoy preparando el caldo que me brindará la energía para escalar montañas futuras, que con un poco de esfuerzo y amor propio, dejarán de estar a lo alto para colocarse a mi altura y otorgarme paz y felicidad.
Que mágico el tiempo, uno no sabe que día a día va construyendo en cada acto, en cada lugar, en cada momento, con cada persona, con cada gesto, épocas que como tinta indeleble serán recordadas en nuestros corazones, que con canciones, olores, imágenes, objetos o tal vez con un simple aire de triunfo, actuarán como disparadores de esa época construida, que hoy, en un pasado futuro, nos da la gratificación de saber que estamos vivos, que seguimos en el camino y en la lucha de andar este sendero divino.
Me senté un instante a ver pasar mi vida, me colgué de una estrella fugaz que al ritmo de una canción, en una secuencia casi maravillosa de historietas va proyectándome la historia de mi vida, dejando una luz de poder construir sobre cada viñeta, gracias a uno de esos divinos disparadores de emociones y sensaciones, un pasado distinto, con todos los atributos que uno, de acuerdo a como se encuentre en este hoy, teñido de fuerzas que nos mueven a andar por distintos caminos, desee incorporarle. Pues no estamos presos de la historia, sino de la historia que elegimos recordar…
Jueves 15 de septiembre de 2005
18 de mayo de 2007
Manifestación ®
Pasos, silencio, miradas, cantos, el alma camina movida por el conjunto de personas, camina por la fuerza de atracción que los cuerpos se entregan en cada paso y en cada mirada que indica que “aquél” es el camino, que el objetivo esta allá, donde señala la bandera. Así el alma continúa su camino, movida por una fuerza que te lleva a seguir y no sentir el cansancio. La razón esta ausente, o tal vez no tiene turno para trabajar en ese momento, pues los pasos no la dejan pensar, no dejan que se conecte con ese alma que parece acompañada por cientos de personas que solo caminan movidas por la masa. Así ni el alma, ni la razón, logran entablar una conversación donde puedan decidir si seguir caminando o pararse a mirar, desde lo alto, lo maravilloso que puede ser el efecto y las voces que parecen hermanas, en una situación donde, si uno retrasa su reloj y se detiene a mirar a su alrededor, a observar las expresiones, los motivos, las personas, los pasos, los cantos, su alma, el momento y el porqué, alcanza a distanciarse y a romper esa fuerza que te lleva a caminar, a protestar sin saber porqué ni cómo. Tal vez los motivos que la llevaron son validos y acordes con el motivo de reunión, pero una vez ahí pierde la noción y solo camina por emoción, por saber que se tiene poder, que se tiene control. La masa otorga sensación de dominio por sobre los demás, ¿Quién se rehúsa, hasta sin tener un motivo por estar caminando, a perder esa sensación? Esa fuerza que llamamos poder, que anhelamos tener y deseamos quitar a quienes lo ejercen, se potencia, se hace una, se concentra, y es la fuerza del poder la que mueve a este alma a caminar siguiendo esa bandera, esas personas, esos pasos con los que se identifica, a donde sabe se encuentran los motivos por los cuales llego a hacerse parte de la masa, a donde sabe que los ideales por los cuales tantos caminan juntos se acompañan en cada paso, en cada canto, sin ni si quiera tener que comentarse los unos a los otros que están ahí por un mismo motivo, pues las razones están en el aire, los acompañan y son la fuerza que les lleva a ser uno, a formar un núcleo que les entrega la sensación de ser un “pueblo”, y no esa persona solitaria y vacía que camina por las mismas calles por las cuales hoy se siente un Dios, sin un rumbo, ni un destino, sin saber que comparte y tiene algo en común con ese otro que solo ve pasar, y de quien no sabe si persigue la misma bandera o si se identifica con el bando contrario…
Parar el reloj del tiempo y observar, hacer una pausa y mirar, te abre el corazón y permite que el alma se conecte con la razón y encuentren un motivo común que las aúne y permita pelear con integridad por esa ideología, buena o mala, pero mía…
18 de agosto de 2005
Parar el reloj del tiempo y observar, hacer una pausa y mirar, te abre el corazón y permite que el alma se conecte con la razón y encuentren un motivo común que las aúne y permita pelear con integridad por esa ideología, buena o mala, pero mía…
18 de agosto de 2005
3 de mayo de 2007
A la bisilabo más querida y popular ®
Todo iba a desarrollarse en el salón principal, allí donde estaban los genios contemporáneos del arte de curar mentes. Las esperanzas eran pocas, era día de semana, el punto de encuentro en el lugar más alejado de la ciudad, simultáneamente una amiga exponía su trabajo, y vos ahí, en medio de ese mounstro que, inesperadamente y de manera gentil, te entrego un espacio para que dieras a conocer tu arte, tus ideas y ayudaras a quienes más lo necesitan; con una pizca de tu magia a salir adelante y a vencer sus adversidades, que hoy, inevitablemente se tiñen de un color particular a las que te ofrecían quienes solicitaban tu ayuda en aquel pueblo, que tanto afecto y apoyo supo entregarte durante tantos años. Pese a tener un marcador donde el puntaje no jugaba a tu favor, tu mensaje fue de éxito, de esperanza, de alegría y conformidad por lo alcanzado en este Lunes lleno de incertidumbre y expectativas. Pues dicen que cuando uno desea algo verdaderamente, el mundo conspira para que ello se lleve a cabo…
Desde el momento en que abrí los ojos, sin ni si quiera tener conciencia de mis actos, del mundo que me rodeaba y de la maravillosa persona que me tenia en sus brazos, sabía, intuitivamente, que quien me mecía era toda una triunfadora de la vida. Ese arte maravilloso que unos pocos tuvimos la suerte de obtener, gracias a la hermosa unión de dos personas increíbles que decidieron entregar todo su ser para que algún día, en algún momento, seamos partícipes de tamaña obra maestra. Pues así, gracias a tu ayuda puedo hoy estar expresando lo orgullosa que me hace saber que tu progreso profesional, aquello a lo que elegiste dedicarte, aquello en lo que quisiste dejar tu marca, esté entregando y retribuyéndote tanto esfuerzo y esmero. Te inunda la tremenda virtud de ser una increíble mujer, honesta, transparente, inteligente y con el aditivo de contribuir con tus actos y movimientos a cambiar cada día este mundo, que tiene la capacidad de naturalizar ciertos conceptos y normas que llevan muchas veces al perjuicio humano; con la ayuda de seres como vos estos conceptos pueden ser modificados, cuestionados y puestos en duda. Pocos son los que nacen con la capacidad de entregar a este cuento de diablos, hadas, dioses y doncellas un final distinto, un cierre alternativo al que todos estamos acostumbrados. Dios bendiga a una mujer como mi madre, una mujer capaz de amar y entregar su afecto cada mañana, con ganas de seguir y con la capacidad de elegir cada año superarse con el poder contribuir a un futuro digno para sus pares. Por eso, tus simples movimientos me llevan a crear una melodía de agradecimiento y felicidad de haberme dado la oportunidad de conocer este espacio lleno de virtudes y errores a través de los ojos, con la protección y compañía de la mujer con la que tuve la oportunidad de compartir casi dos décadas de mi vida, a quien llamamos en lo cotidiano mamá, tutora y maestra de nuestros actos; actos que se tiñen de un color especial, de ese color que solo tiene cabida ante nuestros ojos, que inundados por los latidos del corazón, brindan la canción que figura y vuelve realidad esa tintura que llamamos amor, a la cual en una mesa de café no podemos palpar, a la cual solo le damos vida a través de nuestros actos, a través de nuestros cantos, y otras tantas veces, por medio de palabras que dejan por sentado este cariño inconmensurable hacia esa mujer, mamá, que nos permitió deslumbrarnos con las luces de este mundo que, tantas veces, en vez de darnos una mano para ayudarnos parece abofetearnos como tratando de echarnos de este territorio del cual uno se siente parte, gracias a ese alguien que quiso compartir su increíble oportunidad de sentirse, muchas veces abofeteado, muchas veces acompañado, pero con la certeza de tener el comando del barco, que nos lleva a vivir una aventura inabordable sin otra fuerza que el amor propio y por el prójimo. Por eso, esta humilde melodía hace honor a la compañía cotidiana de tu vida, a la inmensa alegría que generas día a día al entregarme la constancia de tener a la mujer maravilla participe en mi vida.
Gracias “Má”…
30 de agosto de 2005
Desde el momento en que abrí los ojos, sin ni si quiera tener conciencia de mis actos, del mundo que me rodeaba y de la maravillosa persona que me tenia en sus brazos, sabía, intuitivamente, que quien me mecía era toda una triunfadora de la vida. Ese arte maravilloso que unos pocos tuvimos la suerte de obtener, gracias a la hermosa unión de dos personas increíbles que decidieron entregar todo su ser para que algún día, en algún momento, seamos partícipes de tamaña obra maestra. Pues así, gracias a tu ayuda puedo hoy estar expresando lo orgullosa que me hace saber que tu progreso profesional, aquello a lo que elegiste dedicarte, aquello en lo que quisiste dejar tu marca, esté entregando y retribuyéndote tanto esfuerzo y esmero. Te inunda la tremenda virtud de ser una increíble mujer, honesta, transparente, inteligente y con el aditivo de contribuir con tus actos y movimientos a cambiar cada día este mundo, que tiene la capacidad de naturalizar ciertos conceptos y normas que llevan muchas veces al perjuicio humano; con la ayuda de seres como vos estos conceptos pueden ser modificados, cuestionados y puestos en duda. Pocos son los que nacen con la capacidad de entregar a este cuento de diablos, hadas, dioses y doncellas un final distinto, un cierre alternativo al que todos estamos acostumbrados. Dios bendiga a una mujer como mi madre, una mujer capaz de amar y entregar su afecto cada mañana, con ganas de seguir y con la capacidad de elegir cada año superarse con el poder contribuir a un futuro digno para sus pares. Por eso, tus simples movimientos me llevan a crear una melodía de agradecimiento y felicidad de haberme dado la oportunidad de conocer este espacio lleno de virtudes y errores a través de los ojos, con la protección y compañía de la mujer con la que tuve la oportunidad de compartir casi dos décadas de mi vida, a quien llamamos en lo cotidiano mamá, tutora y maestra de nuestros actos; actos que se tiñen de un color especial, de ese color que solo tiene cabida ante nuestros ojos, que inundados por los latidos del corazón, brindan la canción que figura y vuelve realidad esa tintura que llamamos amor, a la cual en una mesa de café no podemos palpar, a la cual solo le damos vida a través de nuestros actos, a través de nuestros cantos, y otras tantas veces, por medio de palabras que dejan por sentado este cariño inconmensurable hacia esa mujer, mamá, que nos permitió deslumbrarnos con las luces de este mundo que, tantas veces, en vez de darnos una mano para ayudarnos parece abofetearnos como tratando de echarnos de este territorio del cual uno se siente parte, gracias a ese alguien que quiso compartir su increíble oportunidad de sentirse, muchas veces abofeteado, muchas veces acompañado, pero con la certeza de tener el comando del barco, que nos lleva a vivir una aventura inabordable sin otra fuerza que el amor propio y por el prójimo. Por eso, esta humilde melodía hace honor a la compañía cotidiana de tu vida, a la inmensa alegría que generas día a día al entregarme la constancia de tener a la mujer maravilla participe en mi vida.
Gracias “Má”…
30 de agosto de 2005
10 de abril de 2007
03.0 ®
Éste será un ensayo corto, como la temática que pretende abarcar.
En simples y pequeñas palabras, intentaré insertarme en los escondrijos de la vida.
Milésimas de segundos se suceden unas a otras casi sin parar, y estamos ajenos a ello. De repente la cadena se detiene, el tiempo se absorbe y las partículas del espacio quedan suspendidas en el aire, volviendo inmóvil hasta el más mínimo sonido. Momento en el que, por insight, percibimos el cuerpo, la respiración, encontramos en ese momento una existencia física conectada con ese cosmos al que llamamos vida. Somos concientes hasta de la indivisa porción que nos une y nos da forma.
En ese instante único y privilegiado, comienza a recorrer por el cuerpo la sensación de inmunidad y libertad, por formar parte de este intercambio de energías que posibilita sentirse parte, con vida.
Automáticamente, pretendemos agradecer el ser lo suficientemente privilegiados de poder sentir la conexión con este mundo de fantasía que nos invita a tomar parte de su historia, desarrollar nuestras capacidades, y quedar marcados en cada paso que damos, por nuestro destino y nuestras acciones. En esa milésima de segundo en que pudimos lograr la conexión con ese espacio que limita y habilita, que inmoviliza y agiliza, y que libera y condena, la sangre empieza a correr por nuestro cuerpo a velocidades insospechadas, dejando en su paso la sensación de estar vivos, de ser parte y de tener la necesidad de agradecer a aquello que posibilitó, que quién sea conciente en esa milésima de segundo de la conexión con el mundo sea cada uno de nosotros y no otro.
Cuantas causas escondidas detrás de nuestras vidas, que hicieron posible nuestra existencia. Entre ellas, de las más simples, el que nuestros padres hayan formado parte de un mismo tiempo, historia, época y lugar. Causas que tejen nuestro cuerpo y nos dan una existencia material y forme, y que nos determinan como sujetos “sujetados” a un momento socio-histórico y cultural particular, que continuará haciendo efecto y preformándose como posible causa de que sucesivamente continuemos perpetuando esta especie de la que somos parte.
Especie cruel y tirana, que paradójicamente se empeña, pese al legado implícito en nuestras acciones, de buscar la perpetuación de la especie, de eliminarla de ese destino común que tenemos como congéneres y partícipes de un mismo tiempo, espacio, lugar, historia, cultura y sociedad.
En simples y pequeñas palabras, intentaré insertarme en los escondrijos de la vida.
Milésimas de segundos se suceden unas a otras casi sin parar, y estamos ajenos a ello. De repente la cadena se detiene, el tiempo se absorbe y las partículas del espacio quedan suspendidas en el aire, volviendo inmóvil hasta el más mínimo sonido. Momento en el que, por insight, percibimos el cuerpo, la respiración, encontramos en ese momento una existencia física conectada con ese cosmos al que llamamos vida. Somos concientes hasta de la indivisa porción que nos une y nos da forma.
En ese instante único y privilegiado, comienza a recorrer por el cuerpo la sensación de inmunidad y libertad, por formar parte de este intercambio de energías que posibilita sentirse parte, con vida.
Automáticamente, pretendemos agradecer el ser lo suficientemente privilegiados de poder sentir la conexión con este mundo de fantasía que nos invita a tomar parte de su historia, desarrollar nuestras capacidades, y quedar marcados en cada paso que damos, por nuestro destino y nuestras acciones. En esa milésima de segundo en que pudimos lograr la conexión con ese espacio que limita y habilita, que inmoviliza y agiliza, y que libera y condena, la sangre empieza a correr por nuestro cuerpo a velocidades insospechadas, dejando en su paso la sensación de estar vivos, de ser parte y de tener la necesidad de agradecer a aquello que posibilitó, que quién sea conciente en esa milésima de segundo de la conexión con el mundo sea cada uno de nosotros y no otro.
Cuantas causas escondidas detrás de nuestras vidas, que hicieron posible nuestra existencia. Entre ellas, de las más simples, el que nuestros padres hayan formado parte de un mismo tiempo, historia, época y lugar. Causas que tejen nuestro cuerpo y nos dan una existencia material y forme, y que nos determinan como sujetos “sujetados” a un momento socio-histórico y cultural particular, que continuará haciendo efecto y preformándose como posible causa de que sucesivamente continuemos perpetuando esta especie de la que somos parte.
Especie cruel y tirana, que paradójicamente se empeña, pese al legado implícito en nuestras acciones, de buscar la perpetuación de la especie, de eliminarla de ese destino común que tenemos como congéneres y partícipes de un mismo tiempo, espacio, lugar, historia, cultura y sociedad.
25 de octubre de 2006
28 de marzo de 2007
Como el gato del proverbio ®
Una noche más en la que el aire inunda cada rincón de esta pieza que almacena tanta sabiduría y tan poca compañía.
Cada lágrima derramada en silencio guarda un secreto, y se lleva consigo la tristeza de haber existido.
Como sobrevivir en un abismo donde nada parece tener final, donde nada parece hallar el destino correcto, donde nada de lo que uno emprende o desea toma el camino adecuado, ese camino a la felicidad donde uno se siente realizado.
Tanta pena por volcar, tantas lágrimas por sacar y tan poco espacio para plasmar a este corazón herido que pide a gritos una señal. De amor tal vez, de contención o tan solo de atención.
Me sacaron un pedazo y ya nada volverá a ser igual. Solo espero una señal de que aquello que una vez fue tan especial no está, ni estará. Curiosamente creo que llego, golpeo a la puerta y me enfrento. Me hizo conocer la verdad de una manera torpe, pero directa y tajante, mostrándose inevitable y decisiva. Pues habrá que aceptar que todo aquello que llega en algún momento tiene un final, y quizá solo sirvió el corto tiempo que duro, para lo que es hoy: dolor, amor, canción.
A él tampoco lo tengo aunque lo considere poseedor de mis lamentos. Siento haberlo perdido, sin ni si quiera haberle dejado golpear a este corazón dormido que en cada latido pide por favor ser querido.
Me miro y no me encuentro, me busco y no me siento, me tengo y me desprecio. Soy continente de toda agresión, de toda burla y de todo adjetivo que califica al más desdichado ser jamás visto. Pues no considero ser digna de ningún elogio; solo de la soledad, que bastante bien acompaña mis noches y mis reproches.
Ni si quiera la fuerza para escribir me queda ya, solo esa sangre que corre por mis venas y me obliga a luchar, a pelear, a buscar, a encontrar. Este corazón valiente sigue bombeando. Es que a veces mi deseo alimenta mis adentros y consigue dar aliento a mi alma que pelea su destino, su camino.
Es que mi pequeño mundo de fantasía es tan perfecto que vivir en la realidad a veces es un lamento…
23 de junio de 2005
Cada lágrima derramada en silencio guarda un secreto, y se lleva consigo la tristeza de haber existido.
Como sobrevivir en un abismo donde nada parece tener final, donde nada parece hallar el destino correcto, donde nada de lo que uno emprende o desea toma el camino adecuado, ese camino a la felicidad donde uno se siente realizado.
Tanta pena por volcar, tantas lágrimas por sacar y tan poco espacio para plasmar a este corazón herido que pide a gritos una señal. De amor tal vez, de contención o tan solo de atención.
Me sacaron un pedazo y ya nada volverá a ser igual. Solo espero una señal de que aquello que una vez fue tan especial no está, ni estará. Curiosamente creo que llego, golpeo a la puerta y me enfrento. Me hizo conocer la verdad de una manera torpe, pero directa y tajante, mostrándose inevitable y decisiva. Pues habrá que aceptar que todo aquello que llega en algún momento tiene un final, y quizá solo sirvió el corto tiempo que duro, para lo que es hoy: dolor, amor, canción.
A él tampoco lo tengo aunque lo considere poseedor de mis lamentos. Siento haberlo perdido, sin ni si quiera haberle dejado golpear a este corazón dormido que en cada latido pide por favor ser querido.
Me miro y no me encuentro, me busco y no me siento, me tengo y me desprecio. Soy continente de toda agresión, de toda burla y de todo adjetivo que califica al más desdichado ser jamás visto. Pues no considero ser digna de ningún elogio; solo de la soledad, que bastante bien acompaña mis noches y mis reproches.
Ni si quiera la fuerza para escribir me queda ya, solo esa sangre que corre por mis venas y me obliga a luchar, a pelear, a buscar, a encontrar. Este corazón valiente sigue bombeando. Es que a veces mi deseo alimenta mis adentros y consigue dar aliento a mi alma que pelea su destino, su camino.
Es que mi pequeño mundo de fantasía es tan perfecto que vivir en la realidad a veces es un lamento…
23 de junio de 2005
15 de marzo de 2007
Manjar blanco ®
Lograr entenderte, encontrar un motivo o una razón a esta historia, que entregue a este pasado, triste y desolado, un cierre, un final.
Triste, sin titubear castigas mi vida, provocas dolor y una profunda impotencia de saber que no tendré una respuesta a este pasado incierto y perdido sin ni si quiera haberlo tenido entre mis manos, para poder sentir tus mensajes, tus miradas y tu motivo de dejar todo tan inconcluso, tan incierto.
Tendré que seguir pensando un motivo, una salida a esta situación que parece no tenerla, que parece no encontrar un camino, ni si quiera un destino que prometa ese final feliz al que todos anhelamos llegar al final de nuestras vidas. Con todos nuestros enigmas resueltos, enterrados y superados. No me lo permites, no quieres mi paz, mi tranquilidad, ¿acaso me quieres a tu lado por siempre?, Pues no es la manera de conseguirlo, no me tienes ni me tendrás. Soy yo la que te tiene y debe sacarte, debe borrarte; como a los muertos, debemos aceptar que no están y que aquello que quedo sin respuesta, morirá sin respuesta. Es un duelo y voy a superarlo.
Solamente espero tu inquietud, tu tristeza, tu miedo y lamento de saber que no me tienes y que tu comportamiento no merece ni si quiera una oportunidad. Que cómico ¿no? Pensar que no mereces una oportunidad y, sin embargo, te la di una y otra vez con esa esperanza infantil de creer que este sí seria el día, que había llegado tu tiempo y que por fin íbamos a tener ese vínculo tan lejano en mi vida.
Fui permisiva por el solo hecho de saber que sos mi “viejo”, mal o bien, y tan responsable en mi existir como esa mujer maravilla a la que le debo hasta mi último segundo de vida, por haber tenido el valor de mantenerme viva, valor que tú, hombre de sociedad viril no supo engendrar para darme un abrigo, un latido o una razón de estar hoy, aquí, dibujando con mi pensamiento este recuerdo traumático de saber que me dieron un “papi” tan poco hombre, tan poco valiente y tan poco padre.
Gracias son mis últimas palabras, gracias porque tal vez sin esta historia no hubiera tenido este presente tan maravilloso, a pesar de no poder compartirlo con mi “Edipo”. Dicen que sos vos el que pierdes la chance de vivir y compartir esto conmigo, no obstante, yo creo que soy la pequeña que jamás tuvo ni tendrá la oportunidad de compartir algo con su papá, con su viejo y anhelado papá.
Te quiero, si, es así, sin conocerte te quiero, pues me pregunto: ¿se puede romper el vinculo?..
4 de Abril del 2005
Triste, sin titubear castigas mi vida, provocas dolor y una profunda impotencia de saber que no tendré una respuesta a este pasado incierto y perdido sin ni si quiera haberlo tenido entre mis manos, para poder sentir tus mensajes, tus miradas y tu motivo de dejar todo tan inconcluso, tan incierto.
Tendré que seguir pensando un motivo, una salida a esta situación que parece no tenerla, que parece no encontrar un camino, ni si quiera un destino que prometa ese final feliz al que todos anhelamos llegar al final de nuestras vidas. Con todos nuestros enigmas resueltos, enterrados y superados. No me lo permites, no quieres mi paz, mi tranquilidad, ¿acaso me quieres a tu lado por siempre?, Pues no es la manera de conseguirlo, no me tienes ni me tendrás. Soy yo la que te tiene y debe sacarte, debe borrarte; como a los muertos, debemos aceptar que no están y que aquello que quedo sin respuesta, morirá sin respuesta. Es un duelo y voy a superarlo.
Solamente espero tu inquietud, tu tristeza, tu miedo y lamento de saber que no me tienes y que tu comportamiento no merece ni si quiera una oportunidad. Que cómico ¿no? Pensar que no mereces una oportunidad y, sin embargo, te la di una y otra vez con esa esperanza infantil de creer que este sí seria el día, que había llegado tu tiempo y que por fin íbamos a tener ese vínculo tan lejano en mi vida.
Fui permisiva por el solo hecho de saber que sos mi “viejo”, mal o bien, y tan responsable en mi existir como esa mujer maravilla a la que le debo hasta mi último segundo de vida, por haber tenido el valor de mantenerme viva, valor que tú, hombre de sociedad viril no supo engendrar para darme un abrigo, un latido o una razón de estar hoy, aquí, dibujando con mi pensamiento este recuerdo traumático de saber que me dieron un “papi” tan poco hombre, tan poco valiente y tan poco padre.
Gracias son mis últimas palabras, gracias porque tal vez sin esta historia no hubiera tenido este presente tan maravilloso, a pesar de no poder compartirlo con mi “Edipo”. Dicen que sos vos el que pierdes la chance de vivir y compartir esto conmigo, no obstante, yo creo que soy la pequeña que jamás tuvo ni tendrá la oportunidad de compartir algo con su papá, con su viejo y anhelado papá.
Te quiero, si, es así, sin conocerte te quiero, pues me pregunto: ¿se puede romper el vinculo?..
4 de Abril del 2005
8 de marzo de 2007
Cicatriz ®
Como tinta indeleble, como estigmas, como marcas que nos caracterizan, nos dan una identidad y dibujan nuestros cuerpos. Son parte de nuestro ser, de nuestra existencia y nuestro nombre.
Algunas son parte de nosotros desde que vinimos a este mundo, otras las causamos inintencionadamente con nuestras acciones, con nuestras aventuras de niños traviesos. Acciones que son parte de nuestra historia, de nuestra infancia y nuestras vidas. Acciones que si no hubieran estado presentes en aquel momento, hoy no nos hubieran dado ese estigma que hoy, al mirarlo, nos permite recordar ese momento de locura y aventura que dibujo una sonrisa de niños, y que hoy, a años de aquel momento, también nos roba una sonrisa; como dicen: “el que solo se ríe, de sus picardías se acuerda”.
La historia supo transformar y darle un toque original a estas marcas originadas anteriormente por accidente, se convirtieron en moda, en formas de concretar nuestra identidad y existencia en un mundo tan borrado, donde las fronteras entre el ser y no ser no existen, y se transfiguraron en un todo, en un “comunismo” sumergido en un contradictorio individualismo jerárquico distinguido por el slogan: “Tengo más, soy más”.
En medio de este presente, estos estigmas triunfaron en el cuerpo y buscan dar un “yo soy”. Marcas que también lograron perforar la piel, lastimar nuestro ser, y vencer por medio de la autoflagelación nuestra identidad.
Marcamos nuestro cuerpo para no ser un numero, para no “ser nadie” en un hoy tan numéricamente idéntico..
16 de marzo de 2005
Algunas son parte de nosotros desde que vinimos a este mundo, otras las causamos inintencionadamente con nuestras acciones, con nuestras aventuras de niños traviesos. Acciones que son parte de nuestra historia, de nuestra infancia y nuestras vidas. Acciones que si no hubieran estado presentes en aquel momento, hoy no nos hubieran dado ese estigma que hoy, al mirarlo, nos permite recordar ese momento de locura y aventura que dibujo una sonrisa de niños, y que hoy, a años de aquel momento, también nos roba una sonrisa; como dicen: “el que solo se ríe, de sus picardías se acuerda”.
La historia supo transformar y darle un toque original a estas marcas originadas anteriormente por accidente, se convirtieron en moda, en formas de concretar nuestra identidad y existencia en un mundo tan borrado, donde las fronteras entre el ser y no ser no existen, y se transfiguraron en un todo, en un “comunismo” sumergido en un contradictorio individualismo jerárquico distinguido por el slogan: “Tengo más, soy más”.
En medio de este presente, estos estigmas triunfaron en el cuerpo y buscan dar un “yo soy”. Marcas que también lograron perforar la piel, lastimar nuestro ser, y vencer por medio de la autoflagelación nuestra identidad.
Marcamos nuestro cuerpo para no ser un numero, para no “ser nadie” en un hoy tan numéricamente idéntico..
16 de marzo de 2005
6 de marzo de 2007
Autobiografia ®
Cuatro líneas dan nombre a mi estructura, cuatro líneas que encierran en sus paredes mis secretos, mis miedos, mis misterios y llantos. Esas líneas, que mas que líneas son paredes que sostienen al interior de mi ser casi como en un intento de no dejarme salir, de mantenerme por siempre firme y segura de aquello que me da forma, una identidad, un nombre.
Líneas amigas y enemigas, que facilitan y entorpecen muchas veces el camino, las salidas y las respuestas a tantas memorias que guardan en su interior, en sus paredes, en el tejido que me estructura e identifica.
Es que paradójicamente sin ellas no podría vivir y con ellas, todo, tantas veces se hace tan difícil y complicado que mi alma intenta borrarlas.
Me gusta, son mi todo, son mis cómplices y mi forma. Las admiro, las respeto y valoro. Es que sin ellas, ¿Quién seria? ¿Qué seria? ¿Qué haría?
Al mismo tiempo, un dolor inunda mi alma, aquella dama sentada y latente en ese ángulo que formaron estas cuatro princesas, para darle un sitio, un techo y un espacio donde respirar y marcar el tiempo de mi existir. Si se borraran, si comenzaran a desaparecer de a poco, aquello que conservan en su interior comenzaría a inundar el afuera, a transportarse a un mas allá de estas cuatro maravillosas amigas.
Son musas de mis tiempos, de mis intentos y de mi vida, que como un reloj conserva cada pieza en su lugar, sin ningún tiempo o permiso de error a ninguna de ellas.
Estas musas ayudan, conservan, forman y toman por las riendas a estas agujas de la vida, que sin ton ni son intentan dispararse al afuera, a ese exterior que tantas veces seduce, en un intento de hacerse dueño de aquellos secretos y momentos que atesoran estas cuatro damiselas de mi ser.
Inevitablemente las elijo, las acepto y las llevo conmigo a donde quiera que vaya sin importar que pase. Es que juntas somos cinco, somos hermanas y amigas de la experiencia.
La quinta, si, la quinta y mas importante línea. La comandante, la que lleva en sus manos los minutos y segundos, es la encargada de que sus compañeras, aquellas cuatro que digna posición ocupan, tomen una postura un poco mas dúctil y amiga de ese afuera, de ese señor que intenta pasar y no encuentra ni mas mínima grieta. Menos del lado del alma, que bien cubierta y protegida esta para que nadie moleste su latir, su trabajo y su función en aquella anatomía divina que con cuatro surcos logramos dar vida. Ese rincón, ese preciado costado del cuadrado, que forma mi ser, no sabe que se esta quedando solo, que esta perdiendo su latir poco a poco en la soledad que lo consume día a día, por aquel escudo que consintió le pusieran para ser reina y dueña de ese paraje perfecto y rico en experiencia.
La responsable es la quinta, dicen que es la dueña de todo, la autora de tanta rigidez, como de tantas barreras que tiene esa alma sola que sin pensarlo esta perdiendo sus latidos. Esta última línea sos vos, la que estructura, arma, desarma y dibuja la figura que quiere, y que permite o no la entrada a esa virgen fracción que solo derrama sangre por segundo de vida.
Esta en ella el resumen de todo, ¿será capaz de rasgarse?...
07 de Febrero del 2005
Líneas amigas y enemigas, que facilitan y entorpecen muchas veces el camino, las salidas y las respuestas a tantas memorias que guardan en su interior, en sus paredes, en el tejido que me estructura e identifica.
Es que paradójicamente sin ellas no podría vivir y con ellas, todo, tantas veces se hace tan difícil y complicado que mi alma intenta borrarlas.
Me gusta, son mi todo, son mis cómplices y mi forma. Las admiro, las respeto y valoro. Es que sin ellas, ¿Quién seria? ¿Qué seria? ¿Qué haría?
Al mismo tiempo, un dolor inunda mi alma, aquella dama sentada y latente en ese ángulo que formaron estas cuatro princesas, para darle un sitio, un techo y un espacio donde respirar y marcar el tiempo de mi existir. Si se borraran, si comenzaran a desaparecer de a poco, aquello que conservan en su interior comenzaría a inundar el afuera, a transportarse a un mas allá de estas cuatro maravillosas amigas.
Son musas de mis tiempos, de mis intentos y de mi vida, que como un reloj conserva cada pieza en su lugar, sin ningún tiempo o permiso de error a ninguna de ellas.
Estas musas ayudan, conservan, forman y toman por las riendas a estas agujas de la vida, que sin ton ni son intentan dispararse al afuera, a ese exterior que tantas veces seduce, en un intento de hacerse dueño de aquellos secretos y momentos que atesoran estas cuatro damiselas de mi ser.
Inevitablemente las elijo, las acepto y las llevo conmigo a donde quiera que vaya sin importar que pase. Es que juntas somos cinco, somos hermanas y amigas de la experiencia.
La quinta, si, la quinta y mas importante línea. La comandante, la que lleva en sus manos los minutos y segundos, es la encargada de que sus compañeras, aquellas cuatro que digna posición ocupan, tomen una postura un poco mas dúctil y amiga de ese afuera, de ese señor que intenta pasar y no encuentra ni mas mínima grieta. Menos del lado del alma, que bien cubierta y protegida esta para que nadie moleste su latir, su trabajo y su función en aquella anatomía divina que con cuatro surcos logramos dar vida. Ese rincón, ese preciado costado del cuadrado, que forma mi ser, no sabe que se esta quedando solo, que esta perdiendo su latir poco a poco en la soledad que lo consume día a día, por aquel escudo que consintió le pusieran para ser reina y dueña de ese paraje perfecto y rico en experiencia.
La responsable es la quinta, dicen que es la dueña de todo, la autora de tanta rigidez, como de tantas barreras que tiene esa alma sola que sin pensarlo esta perdiendo sus latidos. Esta última línea sos vos, la que estructura, arma, desarma y dibuja la figura que quiere, y que permite o no la entrada a esa virgen fracción que solo derrama sangre por segundo de vida.
Esta en ella el resumen de todo, ¿será capaz de rasgarse?...
07 de Febrero del 2005
28 de febrero de 2007
La Tempranera ®
Una tarde de verano, solitaria y cabizbaja caminaba mirando las baldosas, con una bata con flores pequeñas y alpargatas rotosas. Su mirada parecía dirigirse a ningún lado, estaba perdida, como sumergida más allá de esas baldosas a las cuales se dirigían sus pupilas. Sus pies se arrastraban como si quisieran conformar, junto con las grietas de los mosaicos del piso, una melodía que expresara aquellos pensamientos que cruzaban por su cabeza. No se si fue el calor asfixiante de aquel…no recuerdo, Octubre, Noviembre, o las simples conexiones (o desconexiones) que se producían en sus neuronas, pero mágicamente tomo vida ese ser interior que permanecía sumergido en ese mundo de fantasía que dirigía sus pupilas a un más allá al que tan solo ella podía acceder. Pero, independientemente de los motivos, lo cierto es que ese personaje escondido cobro vida. Lanzo uno de los tantos pensamientos fantásticos que su cabeza distraída tenía guardado…Como si aquel personaje escondido conversara con otro, tal vez, otro yo “¡¿HOY A LAS 9.30 DE LA NOCHE!? MIRA LA TELE, DAN SORPRESA ½, VAS A VER, VA A ESTAR LLENO DE GENTE, LLENO (abriendo los brazos, extendiéndolos al horizonte) TODO EL MUNDO LO VA A ESTAR MIRANDO, PERO TODO, TODO EL MUNDO”. De pronto, esos segundos de contacto con la realidad más abstracta se esfumaron, dando la impresión de nunca haber existido…Continuo su rumbo, otra vez con la mirada perdida y arrastrando sus alpargatas percudidas de la tierra de ese verano, quebrajadas por el calor de tantas mañanas a las que estuvieron expuestas, deshilachadas en lugares exactos, específicamente donde tomaba contacto su cuerpo con el suelo, dejando implícitamente la impresión de que quisiera, como se dice alegóricamente “ tener los pies en el suelo”, cuando, paradójicamente, tenía “la cabeza en las estrellas”. En ese caminar, daba la impresión de haberse arrepentido de esos segundos en los que estuvo ligada a la “normalidad”.
Sin ni si quiera pensarlo, minutos más tarde, ese caminar lento, pausado y que invitaba a sentir tristeza, se convirtió en una danza que acompañaba la melodía de una canción; la tempranera. Sus pies se sacudían como si estuvieran caminando por montañas de algodón. Estaban suspendidos en el aire dibujando el compás de las notas que le dan vida a la canción: “ERA LA TEMPRANERA, NIÑA PRIMERA, AMANECIDA FLOR…” Estaba completamente absorta en su melodía, como si llevara el ritmo en su cabeza, abstraída en su mundo que le permitía sentir esa felicidad que el universo de los “normales” le había quitado tiempo atrás.
Siguió su camino, construyendo su destino a su manera, sin importar si estaba dentro de las expectativas del resto, encontrando la felicidad con la simple melodía de una canción y la ilusión de deleitarse, al anochecer, con un supuesto programa de televisión que dejo de ser emitido quizá hace una década…
Yo, en ese instante, rompí el camino, separándolo del suyo, continuando mí rumbo con la imagen de lo que había presenciado. Guardando en mi memoria un fragmento de su historia, apropiándome de ella para luego hacerla parte de mi anecdotario que alimenta mi propia manía.
Ella siguió en su baile, en su propia película, en su sorpresa ½, cumpliendo su historia, su sueño, su realidad. Construyéndola en cada paso, en cada canto, en cada mosaico…
Sin ni si quiera pensarlo, minutos más tarde, ese caminar lento, pausado y que invitaba a sentir tristeza, se convirtió en una danza que acompañaba la melodía de una canción; la tempranera. Sus pies se sacudían como si estuvieran caminando por montañas de algodón. Estaban suspendidos en el aire dibujando el compás de las notas que le dan vida a la canción: “ERA LA TEMPRANERA, NIÑA PRIMERA, AMANECIDA FLOR…” Estaba completamente absorta en su melodía, como si llevara el ritmo en su cabeza, abstraída en su mundo que le permitía sentir esa felicidad que el universo de los “normales” le había quitado tiempo atrás.
Siguió su camino, construyendo su destino a su manera, sin importar si estaba dentro de las expectativas del resto, encontrando la felicidad con la simple melodía de una canción y la ilusión de deleitarse, al anochecer, con un supuesto programa de televisión que dejo de ser emitido quizá hace una década…
Yo, en ese instante, rompí el camino, separándolo del suyo, continuando mí rumbo con la imagen de lo que había presenciado. Guardando en mi memoria un fragmento de su historia, apropiándome de ella para luego hacerla parte de mi anecdotario que alimenta mi propia manía.
Ella siguió en su baile, en su propia película, en su sorpresa ½, cumpliendo su historia, su sueño, su realidad. Construyéndola en cada paso, en cada canto, en cada mosaico…
14 de agosto de 2006
22 de febrero de 2007
Caminar ®
Caminar es transitar. Caminar es encontrar. Caminar es marcar. Caminar es avanzar.
Cada ruta que transito equivale a encontrar un destino posible de admirar, distinto a los demás. Es darme cuenta de las infinitas alternativas que se pueden presentar, que cada calle que se asoma es una nueva aventura por comenzar. Mi trabajo es saber interpretar y respetar las distintas formas de andar, pues detrás de cada una de ellas hay una historia que encontrar, y que marca ese paso tan particular.
En cada sendero hay quienes se mueven al compás de los demás. Otros a quienes no les gusta ser uno más, y por ello se dedican a renegar de aquello que marcamos como lo “normal”, transformándose en lo “A-normal” de la comunidad. Así también están los creadores de espacios, de nuevos caminos, de nuevas posibilidades; son quienes dejan su huella sobre los demás; los sujetos a imitar. Y por último encontramos a los caminantes que vienen por detrás, que ocupan el puesto de quienes vienen en primer lugar, pasando a formar parte de la camada que prefiere no arriesgar su seguridad en pos de innovar; se dedican a reforzar aquello que consideramos “normal” y a crear un estilo de caminar que debemos imitar.
Transeúntes de una misma pasarela que parece no tener final, y que prescribe una forma de afrontar las asperezas de trasladarse desde aquí hasta allá. Cada uno lucha por superar las dificultades de cada lugar, y así avanzar un poco más allá. La meta es recorrer el sendero lugar por lugar, sin dejar ni un espacio por admirar. Para ello es necesario caminar con mucha soltura y perspicacia cada rincón del lugar. Ser audaz y capaz de manejar todas las trampas del andar. Llegará quien más fuerte sepa gritar que quien gana no es quien toma atajos, sino el que sabe caminar…
Cada ruta que transito equivale a encontrar un destino posible de admirar, distinto a los demás. Es darme cuenta de las infinitas alternativas que se pueden presentar, que cada calle que se asoma es una nueva aventura por comenzar. Mi trabajo es saber interpretar y respetar las distintas formas de andar, pues detrás de cada una de ellas hay una historia que encontrar, y que marca ese paso tan particular.
En cada sendero hay quienes se mueven al compás de los demás. Otros a quienes no les gusta ser uno más, y por ello se dedican a renegar de aquello que marcamos como lo “normal”, transformándose en lo “A-normal” de la comunidad. Así también están los creadores de espacios, de nuevos caminos, de nuevas posibilidades; son quienes dejan su huella sobre los demás; los sujetos a imitar. Y por último encontramos a los caminantes que vienen por detrás, que ocupan el puesto de quienes vienen en primer lugar, pasando a formar parte de la camada que prefiere no arriesgar su seguridad en pos de innovar; se dedican a reforzar aquello que consideramos “normal” y a crear un estilo de caminar que debemos imitar.
Transeúntes de una misma pasarela que parece no tener final, y que prescribe una forma de afrontar las asperezas de trasladarse desde aquí hasta allá. Cada uno lucha por superar las dificultades de cada lugar, y así avanzar un poco más allá. La meta es recorrer el sendero lugar por lugar, sin dejar ni un espacio por admirar. Para ello es necesario caminar con mucha soltura y perspicacia cada rincón del lugar. Ser audaz y capaz de manejar todas las trampas del andar. Llegará quien más fuerte sepa gritar que quien gana no es quien toma atajos, sino el que sabe caminar…
21 de febrero de 2007
Llegar ®
Llegar es encontrarme con expectativas, esperanzas. Mis ojos se ilusionan con el inevitable deseo de que cada uno de los días que transite por las avenidas de ésta ciudad sea en tu compañía. Casi sin pensar me dibujo todos los momentos que quisiera compartir en éste espacio de la ciudad. Empiezo a planear y construir lugares por los que me gustaría andar. Se respira un aire nuevo, lleno de fantasías y lugares que husmear.
En el transcurso de mi estadía la realidad viene de sorpresa y quedo boquiabierta. Comprendo que todo aquello que imagine, pertenece a mi humilde pretensión de que aquello fantaseado se materialice en una posibilidad.
En el preciso instante en el que el aquí y ahora me da las pautas de que estoy equivocada, todo ese imaginario se derrumba y mis ojos llenos de brillo se comienzan a opacar. Abrumante sensación de vacío, de fracaso. Entonces me pregunto: ¿a qué he venido?
El tiempo que soñaba compartir se reduce tanto que casi es imperceptible; las actividades planeadas pasan a ser obsoletos delirios que jamás se cumplirán. Nada me indica que en algún momento las cosas vayan a cambiar…Aquello que parecía ser música se torna en una sórdida melodía. Me invade un sentimiento de soledad imposible de superar. Me dan ganas de llorar, de gritar. No lo puedo explicar y mis deseos quedan presos en mi…No me quiero mirar, no te quiero mirar…
Verte me duele. Me duele porque me vuelve conciente de cuan equivocada estoy. Paradójica sensación, pues todo me dice que es preferible evitarte, y sin embargo mi cuerpo pide mirarte, aunque sea por un rato.
Termina el día y mi mundo queda derrumbado…pareciera que pasó una tormenta que rompió los candados. Mi espacio queda completamente desordenado. Busco dar una estructura a todo aquello desajustado, pero es muy difícil lograrlo…es que significas tanto que tu paso deja mi mundo patas para abajo…y lo más triste es que no puedo expresarlo; no puedo demostrar al artífice de dicho cimbronazo la huella que ha dejado…
En el transcurso de mi estadía la realidad viene de sorpresa y quedo boquiabierta. Comprendo que todo aquello que imagine, pertenece a mi humilde pretensión de que aquello fantaseado se materialice en una posibilidad.
En el preciso instante en el que el aquí y ahora me da las pautas de que estoy equivocada, todo ese imaginario se derrumba y mis ojos llenos de brillo se comienzan a opacar. Abrumante sensación de vacío, de fracaso. Entonces me pregunto: ¿a qué he venido?
El tiempo que soñaba compartir se reduce tanto que casi es imperceptible; las actividades planeadas pasan a ser obsoletos delirios que jamás se cumplirán. Nada me indica que en algún momento las cosas vayan a cambiar…Aquello que parecía ser música se torna en una sórdida melodía. Me invade un sentimiento de soledad imposible de superar. Me dan ganas de llorar, de gritar. No lo puedo explicar y mis deseos quedan presos en mi…No me quiero mirar, no te quiero mirar…
Verte me duele. Me duele porque me vuelve conciente de cuan equivocada estoy. Paradójica sensación, pues todo me dice que es preferible evitarte, y sin embargo mi cuerpo pide mirarte, aunque sea por un rato.
Termina el día y mi mundo queda derrumbado…pareciera que pasó una tormenta que rompió los candados. Mi espacio queda completamente desordenado. Busco dar una estructura a todo aquello desajustado, pero es muy difícil lograrlo…es que significas tanto que tu paso deja mi mundo patas para abajo…y lo más triste es que no puedo expresarlo; no puedo demostrar al artífice de dicho cimbronazo la huella que ha dejado…
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