28 de agosto de 2015

En la infancia ®

De la infancia aprendí el sabor que tiene el agua de las mangueras que riegan los patios;
aprendí sobre el contraste cuando tomaba un vaso de agua helada mientras me bañaba;
aprendí a devenir "del mismo barro" con mis amigos al tomar las sobras de coca cola en los vasos de las confiterías; aprendí junto a eso y en retrospectiva que la diferencia sólo existe en la amarga adultez; aprendí a despegar, a volar; lo más simple, el juego con lo que teníamos "a mano"; ahí, justo ahí, también me encontraba con la diversión de crear. Aprendí de la libertad cuando podía correr en calzones sin pudores.
No sabía que no sabía de muchas cosas, y ahora que lo pienso, entiendo que así se vive mucho mejor. En la experiencia.
Tantas veces he querido volver, pero es inútil. Aquí estamos.

22 de agosto de 2015

Breves recorridos en ómnibus ®

(Partir es como despegar una piel con bisturí; requiere un trabajo paciente y delicado – Leticia Obeid en “Preparación para el amor”).
1.
El día que Camila megusteó la foto, todo pareció distinto.
Su sonrisa iridiscente, la música brillaba y una línea involuntaria que se fue haciendo curva.
En un dibujo, hubiese sido un aguafuerte. En un test proyectivo, un trazo firme.
Necesitaba darle un abrazo a la ternura, que la había cacheteado sorpresivamente.
Camila, por su parte, se quejaba de ese dedo estúpido que había inaugurado intencionalidad donde no la había; torpeza motora.
Parar en el lugar equivocado…

2.
Música, noche de sábado. Encuentro en camino. Colectivo de línea. De pronto, siente un dedo en el hombro; “un toque”. Gira, mira, se desconecta con el adentro y conecta con el afuera y escucha:
- ¿Disculpe señora, la palabra breve, lleva ‘be larga’?
- Sí. Dijo, casi alegóricamente.
Envió y ese día supo que se había terminado.

3.
A vos, la ternura.
A la de allá, la mejor declaración de amor.
A Usted, haber asistido a mi inauguración.
Por allá, si, a vos, la alegría de crear.
Por qué no, por ahí también a las que me invitaron a eso desconocido pero fascinante del encuentro de una noche y hasta siempre.
Llegando casi al final a vos por la música, la risa constitutiva, el brindis y los “como si”; esos en los que fuimos otrxs.
Y por ahí en el fondo, a mí misma, por la inagotable fuente del querer.

A(r)men.