3 de mayo de 2007

A la bisilabo más querida y popular ®

Todo iba a desarrollarse en el salón principal, allí donde estaban los genios contemporáneos del arte de curar mentes. Las esperanzas eran pocas, era día de semana, el punto de encuentro en el lugar más alejado de la ciudad, simultáneamente una amiga exponía su trabajo, y vos ahí, en medio de ese mounstro que, inesperadamente y de manera gentil, te entrego un espacio para que dieras a conocer tu arte, tus ideas y ayudaras a quienes más lo necesitan; con una pizca de tu magia a salir adelante y a vencer sus adversidades, que hoy, inevitablemente se tiñen de un color particular a las que te ofrecían quienes solicitaban tu ayuda en aquel pueblo, que tanto afecto y apoyo supo entregarte durante tantos años. Pese a tener un marcador donde el puntaje no jugaba a tu favor, tu mensaje fue de éxito, de esperanza, de alegría y conformidad por lo alcanzado en este Lunes lleno de incertidumbre y expectativas. Pues dicen que cuando uno desea algo verdaderamente, el mundo conspira para que ello se lleve a cabo…
Desde el momento en que abrí los ojos, sin ni si quiera tener conciencia de mis actos, del mundo que me rodeaba y de la maravillosa persona que me tenia en sus brazos, sabía, intuitivamente, que quien me mecía era toda una triunfadora de la vida. Ese arte maravilloso que unos pocos tuvimos la suerte de obtener, gracias a la hermosa unión de dos personas increíbles que decidieron entregar todo su ser para que algún día, en algún momento, seamos partícipes de tamaña obra maestra. Pues así, gracias a tu ayuda puedo hoy estar expresando lo orgullosa que me hace saber que tu progreso profesional, aquello a lo que elegiste dedicarte, aquello en lo que quisiste dejar tu marca, esté entregando y retribuyéndote tanto esfuerzo y esmero. Te inunda la tremenda virtud de ser una increíble mujer, honesta, transparente, inteligente y con el aditivo de contribuir con tus actos y movimientos a cambiar cada día este mundo, que tiene la capacidad de naturalizar ciertos conceptos y normas que llevan muchas veces al perjuicio humano; con la ayuda de seres como vos estos conceptos pueden ser modificados, cuestionados y puestos en duda. Pocos son los que nacen con la capacidad de entregar a este cuento de diablos, hadas, dioses y doncellas un final distinto, un cierre alternativo al que todos estamos acostumbrados. Dios bendiga a una mujer como mi madre, una mujer capaz de amar y entregar su afecto cada mañana, con ganas de seguir y con la capacidad de elegir cada año superarse con el poder contribuir a un futuro digno para sus pares. Por eso, tus simples movimientos me llevan a crear una melodía de agradecimiento y felicidad de haberme dado la oportunidad de conocer este espacio lleno de virtudes y errores a través de los ojos, con la protección y compañía de la mujer con la que tuve la oportunidad de compartir casi dos décadas de mi vida, a quien llamamos en lo cotidiano mamá, tutora y maestra de nuestros actos; actos que se tiñen de un color especial, de ese color que solo tiene cabida ante nuestros ojos, que inundados por los latidos del corazón, brindan la canción que figura y vuelve realidad esa tintura que llamamos amor, a la cual en una mesa de café no podemos palpar, a la cual solo le damos vida a través de nuestros actos, a través de nuestros cantos, y otras tantas veces, por medio de palabras que dejan por sentado este cariño inconmensurable hacia esa mujer, mamá, que nos permitió deslumbrarnos con las luces de este mundo que, tantas veces, en vez de darnos una mano para ayudarnos parece abofetearnos como tratando de echarnos de este territorio del cual uno se siente parte, gracias a ese alguien que quiso compartir su increíble oportunidad de sentirse, muchas veces abofeteado, muchas veces acompañado, pero con la certeza de tener el comando del barco, que nos lleva a vivir una aventura inabordable sin otra fuerza que el amor propio y por el prójimo. Por eso, esta humilde melodía hace honor a la compañía cotidiana de tu vida, a la inmensa alegría que generas día a día al entregarme la constancia de tener a la mujer maravilla participe en mi vida.
Gracias “Má”…

30 de agosto de 2005