Vengo de amores mezquinos, de miradas reticentes. De amores en falta.
Vengo de historias gastadas, de encuentros vedados y antojos anudados.
Ya retiré mi deseo y dudé con toda la certeza.
Abandone lugares obligados por elecciones ajenas.
Creí saber que el saber está en el otro y fantasee con la idea de que al menos el aire sea su dueño.
Me anticipé. Me reí de mi misma y lloré conmigo.
Ante todo y con todo eso siento la potencia del encuentro. El germen de la vida contenido en el vaso de la infancia.
Tengo el amor atragantado y el deseo en la piel.
Quiero quererte con cuidado.
Marzo de 2015