18 de mayo de 2007

Manifestación ®

Pasos, silencio, miradas, cantos, el alma camina movida por el conjunto de personas, camina por la fuerza de atracción que los cuerpos se entregan en cada paso y en cada mirada que indica que “aquél” es el camino, que el objetivo esta allá, donde señala la bandera. Así el alma continúa su camino, movida por una fuerza que te lleva a seguir y no sentir el cansancio. La razón esta ausente, o tal vez no tiene turno para trabajar en ese momento, pues los pasos no la dejan pensar, no dejan que se conecte con ese alma que parece acompañada por cientos de personas que solo caminan movidas por la masa. Así ni el alma, ni la razón, logran entablar una conversación donde puedan decidir si seguir caminando o pararse a mirar, desde lo alto, lo maravilloso que puede ser el efecto y las voces que parecen hermanas, en una situación donde, si uno retrasa su reloj y se detiene a mirar a su alrededor, a observar las expresiones, los motivos, las personas, los pasos, los cantos, su alma, el momento y el porqué, alcanza a distanciarse y a romper esa fuerza que te lleva a caminar, a protestar sin saber porqué ni cómo. Tal vez los motivos que la llevaron son validos y acordes con el motivo de reunión, pero una vez ahí pierde la noción y solo camina por emoción, por saber que se tiene poder, que se tiene control. La masa otorga sensación de dominio por sobre los demás, ¿Quién se rehúsa, hasta sin tener un motivo por estar caminando, a perder esa sensación? Esa fuerza que llamamos poder, que anhelamos tener y deseamos quitar a quienes lo ejercen, se potencia, se hace una, se concentra, y es la fuerza del poder la que mueve a este alma a caminar siguiendo esa bandera, esas personas, esos pasos con los que se identifica, a donde sabe se encuentran los motivos por los cuales llego a hacerse parte de la masa, a donde sabe que los ideales por los cuales tantos caminan juntos se acompañan en cada paso, en cada canto, sin ni si quiera tener que comentarse los unos a los otros que están ahí por un mismo motivo, pues las razones están en el aire, los acompañan y son la fuerza que les lleva a ser uno, a formar un núcleo que les entrega la sensación de ser un “pueblo”, y no esa persona solitaria y vacía que camina por las mismas calles por las cuales hoy se siente un Dios, sin un rumbo, ni un destino, sin saber que comparte y tiene algo en común con ese otro que solo ve pasar, y de quien no sabe si persigue la misma bandera o si se identifica con el bando contrario…
Parar el reloj del tiempo y observar, hacer una pausa y mirar, te abre el corazón y permite que el alma se conecte con la razón y encuentren un motivo común que las aúne y permita pelear con integridad por esa ideología, buena o mala, pero mía…

18 de agosto de 2005