Todo tomo un color distinto. Mi vida se lleno de magia. La pintaron de distintos colores quienes se hicieron presentes en mi camino, y quienes se olvidaron de marcarlo. Cada uno entrego una pequeña acuarela a la pintura que quedará grabada en la historia de esta tierna y dulce noche de Noviembre. Con el regalo de su presencia marcaron una sonrisa en mi tristeza, pues solo su existencia evita mi dolencia.
Al hacer el racconto de esta experiencia, las valencias positivas dominan la tragicomedia que crea mi esencia cada vez que intento salvar mi existencia.
Las palabras son ínfimas para describir esta gracia divina que inunda mi alma. El agradecimiento es mínimo ante tal reconocimiento de quienes estuvieron y quienes no lo hicieron.
Esto ha sido todo por hoy, el telón se ha cerrado, el acto ha finalizado.
02 de noviembre de 2005