28 de febrero de 2007

La Tempranera ®

Una tarde de verano, solitaria y cabizbaja caminaba mirando las baldosas, con una bata con flores pequeñas y alpargatas rotosas. Su mirada parecía dirigirse a ningún lado, estaba perdida, como sumergida más allá de esas baldosas a las cuales se dirigían sus pupilas. Sus pies se arrastraban como si quisieran conformar, junto con las grietas de los mosaicos del piso, una melodía que expresara aquellos pensamientos que cruzaban por su cabeza. No se si fue el calor asfixiante de aquel…no recuerdo, Octubre, Noviembre, o las simples conexiones (o desconexiones) que se producían en sus neuronas, pero mágicamente tomo vida ese ser interior que permanecía sumergido en ese mundo de fantasía que dirigía sus pupilas a un más allá al que tan solo ella podía acceder. Pero, independientemente de los motivos, lo cierto es que ese personaje escondido cobro vida. Lanzo uno de los tantos pensamientos fantásticos que su cabeza distraída tenía guardado…Como si aquel personaje escondido conversara con otro, tal vez, otro yo “¡¿HOY A LAS 9.30 DE LA NOCHE!? MIRA LA TELE, DAN SORPRESA ½, VAS A VER, VA A ESTAR LLENO DE GENTE, LLENO (abriendo los brazos, extendiéndolos al horizonte) TODO EL MUNDO LO VA A ESTAR MIRANDO, PERO TODO, TODO EL MUNDO”. De pronto, esos segundos de contacto con la realidad más abstracta se esfumaron, dando la impresión de nunca haber existido…Continuo su rumbo, otra vez con la mirada perdida y arrastrando sus alpargatas percudidas de la tierra de ese verano, quebrajadas por el calor de tantas mañanas a las que estuvieron expuestas, deshilachadas en lugares exactos, específicamente donde tomaba contacto su cuerpo con el suelo, dejando implícitamente la impresión de que quisiera, como se dice alegóricamente “ tener los pies en el suelo”, cuando, paradójicamente, tenía “la cabeza en las estrellas”. En ese caminar, daba la impresión de haberse arrepentido de esos segundos en los que estuvo ligada a la “normalidad”.
Sin ni si quiera pensarlo, minutos más tarde, ese caminar lento, pausado y que invitaba a sentir tristeza, se convirtió en una danza que acompañaba la melodía de una canción; la tempranera. Sus pies se sacudían como si estuvieran caminando por montañas de algodón. Estaban suspendidos en el aire dibujando el compás de las notas que le dan vida a la canción:
“ERA LA TEMPRANERA, NIÑA PRIMERA, AMANECIDA FLOR…”
Estaba completamente absorta en su melodía, como si llevara el ritmo en su cabeza, abstraída en su mundo que le permitía sentir esa felicidad que el universo de los “normales” le había quitado tiempo atrás.
Siguió su camino, construyendo su destino a su manera, sin importar si estaba dentro de las expectativas del resto, encontrando la felicidad con la simple melodía de una canción y la ilusión de deleitarse, al anochecer, con un supuesto programa de televisión que dejo de ser emitido quizá hace una década…
Yo, en ese instante, rompí el camino, separándolo del suyo, continuando mí rumbo con la imagen de lo que había presenciado. Guardando en mi memoria un fragmento de su historia, apropiándome de ella para luego hacerla parte de mi anecdotario que alimenta mi propia manía.
Ella siguió en su baile, en su propia película, en su sorpresa ½, cumpliendo su historia, su sueño, su realidad. Construyéndola en cada paso, en cada canto, en cada mosaico…
14 de agosto de 2006

22 de febrero de 2007

Caminar ®

Caminar es transitar. Caminar es encontrar. Caminar es marcar. Caminar es avanzar.
Cada ruta que transito equivale a encontrar un destino posible de admirar, distinto a los demás. Es darme cuenta de las infinitas alternativas que se pueden presentar, que cada calle que se asoma es una nueva aventura por comenzar. Mi trabajo es saber interpretar y respetar las distintas formas de andar, pues detrás de cada una de ellas hay una historia que encontrar, y que marca ese paso tan particular.
En cada sendero hay quienes se mueven al compás de los demás. Otros a quienes no les gusta ser uno más, y por ello se dedican a renegar de aquello que marcamos como lo “normal”, transformándose en lo “A-normal” de la comunidad. Así también están los creadores de espacios, de nuevos caminos, de nuevas posibilidades; son quienes dejan su huella sobre los demás; los sujetos a imitar. Y por último encontramos a los caminantes que vienen por detrás, que ocupan el puesto de quienes vienen en primer lugar, pasando a formar parte de la camada que prefiere no arriesgar su seguridad en pos de innovar; se dedican a reforzar aquello que consideramos “normal” y a crear un estilo de caminar que debemos imitar.
Transeúntes de una misma pasarela que parece no tener final, y que prescribe una forma de afrontar las asperezas de trasladarse desde aquí hasta allá. Cada uno lucha por superar las dificultades de cada lugar, y así avanzar un poco más allá. La meta es recorrer el sendero lugar por lugar, sin dejar ni un espacio por admirar. Para ello es necesario caminar con mucha soltura y perspicacia cada rincón del lugar. Ser audaz y capaz de manejar todas las trampas del andar. Llegará quien más fuerte sepa gritar que quien gana no es quien toma atajos, sino el que sabe caminar…

21 de febrero de 2007

Llegar ®

Llegar es encontrarme con expectativas, esperanzas. Mis ojos se ilusionan con el inevitable deseo de que cada uno de los días que transite por las avenidas de ésta ciudad sea en tu compañía. Casi sin pensar me dibujo todos los momentos que quisiera compartir en éste espacio de la ciudad. Empiezo a planear y construir lugares por los que me gustaría andar. Se respira un aire nuevo, lleno de fantasías y lugares que husmear.
En el transcurso de mi estadía la realidad viene de sorpresa y quedo boquiabierta. Comprendo que todo aquello que imagine, pertenece a mi humilde pretensión de que aquello fantaseado se materialice en una posibilidad.
En el preciso instante en el que el aquí y ahora me da las pautas de que estoy equivocada, todo ese imaginario se derrumba y mis ojos llenos de brillo se comienzan a opacar. Abrumante sensación de vacío, de fracaso. Entonces me pregunto: ¿a qué he venido?
El tiempo que soñaba compartir se reduce tanto que casi es imperceptible; las actividades planeadas pasan a ser obsoletos delirios que jamás se cumplirán. Nada me indica que en algún momento las cosas vayan a cambiar…Aquello que parecía ser música se torna en una sórdida melodía. Me invade un sentimiento de soledad imposible de superar. Me dan ganas de llorar, de gritar. No lo puedo explicar y mis deseos quedan presos en mi…No me quiero mirar, no te quiero mirar…
Verte me duele. Me duele porque me vuelve conciente de cuan equivocada estoy. Paradójica sensación, pues todo me dice que es preferible evitarte, y sin embargo mi cuerpo pide mirarte, aunque sea por un rato.
Termina el día y mi mundo queda derrumbado…pareciera que pasó una tormenta que rompió los candados. Mi espacio queda completamente desordenado. Busco dar una estructura a todo aquello desajustado, pero es muy difícil lograrlo…es que significas tanto que tu paso deja mi mundo patas para abajo…y lo más triste es que no puedo expresarlo; no puedo demostrar al artífice de dicho cimbronazo la huella que ha dejado…