Lo
que dentra a la cabeza, de la cabeza se va
Lo
que dentra al corazón se queda y no se va más
(La pura verdad – A. Yupanqui)
365, como un año. El 74 o el 336, con mucha
menos suerte.
Un espacio que se abre, un lugar que
convoca, que conmueve.
Encontrarse con uno mismo, con el otro y
con la nada; con ese germen del todo inalcanzable, ilusorio. Pequeños indicios;
idealizaciones, idiotizaciones.
Cortázar, Sabines, Yupanqui y Spinetta. Ella también se dibuja como un
canal, una vía directa al inconsciente colectivo.
Al final, sobre los vasos vacíos, las
ilusiones rotas y los traslucidos del alma aparece la sonrisa, la sonrisa que
conmueve, la sonrisa conmovida, la sonrisa de conmoción.
Ahí hay un pequeño triunfo del amor. Qué es
sino eso, un pequeño gesto, un indicio concreto de que se ha llegado al alma.
Esa fibra sensible. Mover completamente.