Fue salir, en el momento justo, caminar los pasos necesarios y despedirse con las palabras exactas; extender la mano y tomar el taxi, para que ocurriera.
Exactamente al otro lado no sabría relatar qué fue necesario, justo o exacto, pero lo que haya sido así lo posibilitó; quizás las muletas y la dificultad para caminar de prisa o alguna conversación de paso, pero a eso jamás lo sabré…
Sucedió…
Lo miró, no la miró y camino; a paso lento. Ella caviló, sonrió, pensó, dudó y materializo en un instante todas las fantasías y expectativas acumuladas. Lamentó estar atrasada, y ese lamento se convirtió en un llamado breve y conciso; otra vez necesario para que ocurriera.
Sonrió nuevamente, se dispuso y busco los elementos necesarios: un trozo de papel y una birome. Se acerco a él, quién seguía su camino a paso lento…
Ella pensaba mientras se acercaba: ¡qué suerte!, ¿qué hago?, ¡qué horror, me estoy acercando!, ¿qué le digo? Sin embargo, lo hizo; eso se mama: jamás dudo de sí misma ni de sus actos, siempre hacia adelante le dijeron, allí fue.
- Hola Jorge, disculpa que te moleste
- No, para nada…
El amigo (o quien haya sido) con quien estaba, se alejó.
- ¿Me podrías firmar un autógrafo?
- Si, cómo no.
Le ofreció un pedazo de papel y una birome; él los tomó.
- ¿no tenés algo donde apoyar?
Un oportunista ofreció su cuaderno como base… Ella miraba atentamente sonriendo y disfrutando del momento.
Delicadamente empezó, como siempre, a crear, con palabras, ternura, simpleza y humildad:
ESTE BESO PARA…
- ¿cómo es tu nombre?
Ella vaciló un momento, esos milisegundos imperceptibles que parecieran nunca haber transcurrido; si decirlo completo o, en el acto de abreviar, generar esa confianza que se tiene con “los nuestros”. Él, sin duda era uno de “los nuestros” para ella, pero para él, ella no era nadie o, mejor dicho, una más.
- Estefi.
Él, como por efecto de las diferencias culturales, quedó un momento paralizado. Entonces ella, acostumbrada a su nombre, no tardó en darse cuenta y le dijo: - con E.
- qué curioso, han traducido al castellano el alemán. Haciendo referencia al nombre Steffi, como la Graf.
…ESTEFI. Terminó con un garabato en el centro; su firma. Le entregó el papel y la birome, como poniendo cada cosa en su lugar y dando por finalizado el acto de creación.
- ¡Gracias Jorge!
- No, de nada.
Y ella no pudo contenerse, rompiendo la complicidad y la horizontalidad que se había creado por un instante con sus miradas
- Jorge, sos un genio.
Él sonrió, agradeció y siguió su camino…
Ella tomó el papel, guardó cada cosa en su lugar e ingreso. Camino, durante 15 minutos, en círculo por el centro comercial sin mirar ni una sola vidriera; sólo sonreía y sentía ese instante de gozo que nos ofrecen las anécdotas…