9 de agosto de 2007

Montón de nada ®

Tanto que decir, y tan poco por transmitir. Diversas situaciones y una nube de sentimientos inundan mi alma. Nubla y turba mi mirada, mi expresión, mis acciones, e impide traducir en palabras o simples versos estos sentimientos.

Una amplia gama, como un abanico, aparece ante mis ojos después de tantos días inciertos, inconclusos y tal vez, poco aprovechados. Gama grisácea, colorea mi ánimo.
Si no pensamos, si no sacamos provecho de aquellos días, el aprendizaje se vuelve torpe y no asimilamos a nuestro corazón con experiencia, ese conocimiento, ese saber que el alma, nuestro espíritu y nuestra fuerza de salir adelante, no se ahoga fácilmente.

Quise en estos días escribir cada uno de esos acontecimientos, cada sentimiento y cada gota que cae de mis ojos cuando pienso en estos, no se, momentos, personas,
quien sabe; lo cierto es que sucedieron y marcaron mi pasar, y siguen aferrados a mi cuerpo, tapando cada hueco de mi piel que intenta respirar aire de libertad, de esperanza; en un intento de darle a mi alma una chance más de salir adelante, de crecer y alimentar cada latido.

El tiempo impide salir, este presente lleno de quehaceres no deja a mi alma pensar, respirar, sentir y latir para poder escribir a cada “eso” que hoy me ofusca y deslumbra, que deja una huella y se marcha para no entorpecer esta vida llena de actividades, de motivos y sueños por cumplir.
Con ellos tampoco llego a nada, sin ponerle fin a este montón de emociones no quito el velo a este gran señor que habita mi cuerpo, a esta moción de salir, de crecer y vivir.

Es tanto que no es nada, nada concreto, nada cierto. Es un cúmulo de sensaciones que desconcierta mi razón e impide dar un giro a esa nube que llevo adentro mío, en mi pecho. Me mantiene en el aire, suspendida en un sentimiento de vacío y de caos, al buscar una escapatoria a ese “eso” que acecha mi alma, que consume el aire y desconcentra mi razón, mi instinto.

Tiempo, bendito tiempo mío que se adueña de mis pensamientos y sentimientos, que no me deja respirar, palpitar y quitar, uno por uno, este montón de nada que encandila mi vibrar…

02 de mayo de 2005