Más allá de todo sentimiento, donde se borran las fronteras entre lo real y lo imaginario te escondes tú. Esa magia divina que produce una suerte de encantamiento a mis ojos cuando dibujo tu imagen en mis ojos.
Me pregunto si ese lugar donde lo soñado se cruza con lo material esta “más allá o más acá”. Estoy buscando la respuesta, todavía tus tiempos me convierten en inseguridad, duda, misterio. Muchas veces siento estar cerca de este suelo, de tener los pies en la tierra, pero tantas otras mi cabeza esta en las estrellas, en ese no se donde que me permite, como al pintor con su brocha, dar color a esta historia de fantasía.
Pareciera que no quisieras que me entere, pues tus actitudes dibujan paisajes diferentes cada vez que te siento junto a mi cuerpo. Me atrapa, me conmueve y me gusta tu arte de “con – fusión”, aunque otras veces me lleva a la locura, a un horizonte ciego y sin salida, donde chocan las líneas del pasado con aquel imperio autosuficiente y que pareciera ser enemigo de la felicidad, del compañerismo, del reconocerse vulnerable y hasta a veces deseable; del presente, con este intento de despojar de mis entrañas ese pasado tan mío como ajeno, que caído del cielo me eligió para que me hiciera cargo y sorteara las dificultades, de tal forma que saliera exitosa de ese “antes”, donde todo era para uno, sin un lugar a otro que acompañe, que aporte y ayude; y del futuro con ese miedo incontrolable de no saber a donde ir, por donde emprender la lucha a ese pasado, mejor dicho, si ese “donde” es el adecuado o me conducirá a un presente deseado y anhelado desde hace un tiempo.
Solo un favor te pido, si estoy en ese más allá déjame ir, déjame volar y soñar con otro cuerpo, con otros brazos, con otros ojos. Porque quiero lograrlo, quiero superar este vacío. Realmente deseo otro, quiero otro y no estoy dispuesta a esperarte tanto tiempo como lo hice en algún momento. Pues no, ya no es tiempo, no hay tiempo ni quiero tenerlo. Solo persigo mi objetivo, mi felicidad, y al menos si estoy equivocada en buscarla junto a otro, dame la oportunidad de equivocarme y buscarla en otro lado, pero por favor no me ates, no me mates ni atrapes con tus redes que muy bien tejidas las dejaste.
Estoy dispuesta a quedarme, a ser, a compartir y entregarme, pero dame una señal de que aquello que deseas es algo parecido o semejante a lo mío, a mí estilo.
A pesar de toda frontera, donde la línea divisoria entre lo real y lo aparente parece ser tu figura, mis puertas a salir de ese allá siguen abiertas. Estas y no estas, sos y no sos, te quiero y al mismo tiempo estoy dispuesta a querer. Pues si no me quieres ya mis brazos te soltaron, mi mente se ha olvidado y mi corazón te ha despojado….
10 de junio de 2005
12 de agosto de 2007
9 de agosto de 2007
Montón de nada ®
Tanto que decir, y tan poco por transmitir. Diversas situaciones y una nube de sentimientos inundan mi alma. Nubla y turba mi mirada, mi expresión, mis acciones, e impide traducir en palabras o simples versos estos sentimientos.
Una amplia gama, como un abanico, aparece ante mis ojos después de tantos días inciertos, inconclusos y tal vez, poco aprovechados. Gama grisácea, colorea mi ánimo.
Si no pensamos, si no sacamos provecho de aquellos días, el aprendizaje se vuelve torpe y no asimilamos a nuestro corazón con experiencia, ese conocimiento, ese saber que el alma, nuestro espíritu y nuestra fuerza de salir adelante, no se ahoga fácilmente.
Quise en estos días escribir cada uno de esos acontecimientos, cada sentimiento y cada gota que cae de mis ojos cuando pienso en estos, no se, momentos, personas,
quien sabe; lo cierto es que sucedieron y marcaron mi pasar, y siguen aferrados a mi cuerpo, tapando cada hueco de mi piel que intenta respirar aire de libertad, de esperanza; en un intento de darle a mi alma una chance más de salir adelante, de crecer y alimentar cada latido.
El tiempo impide salir, este presente lleno de quehaceres no deja a mi alma pensar, respirar, sentir y latir para poder escribir a cada “eso” que hoy me ofusca y deslumbra, que deja una huella y se marcha para no entorpecer esta vida llena de actividades, de motivos y sueños por cumplir.
Con ellos tampoco llego a nada, sin ponerle fin a este montón de emociones no quito el velo a este gran señor que habita mi cuerpo, a esta moción de salir, de crecer y vivir.
Es tanto que no es nada, nada concreto, nada cierto. Es un cúmulo de sensaciones que desconcierta mi razón e impide dar un giro a esa nube que llevo adentro mío, en mi pecho. Me mantiene en el aire, suspendida en un sentimiento de vacío y de caos, al buscar una escapatoria a ese “eso” que acecha mi alma, que consume el aire y desconcentra mi razón, mi instinto.
Tiempo, bendito tiempo mío que se adueña de mis pensamientos y sentimientos, que no me deja respirar, palpitar y quitar, uno por uno, este montón de nada que encandila mi vibrar…
02 de mayo de 2005
Una amplia gama, como un abanico, aparece ante mis ojos después de tantos días inciertos, inconclusos y tal vez, poco aprovechados. Gama grisácea, colorea mi ánimo.
Si no pensamos, si no sacamos provecho de aquellos días, el aprendizaje se vuelve torpe y no asimilamos a nuestro corazón con experiencia, ese conocimiento, ese saber que el alma, nuestro espíritu y nuestra fuerza de salir adelante, no se ahoga fácilmente.
Quise en estos días escribir cada uno de esos acontecimientos, cada sentimiento y cada gota que cae de mis ojos cuando pienso en estos, no se, momentos, personas,
quien sabe; lo cierto es que sucedieron y marcaron mi pasar, y siguen aferrados a mi cuerpo, tapando cada hueco de mi piel que intenta respirar aire de libertad, de esperanza; en un intento de darle a mi alma una chance más de salir adelante, de crecer y alimentar cada latido.
El tiempo impide salir, este presente lleno de quehaceres no deja a mi alma pensar, respirar, sentir y latir para poder escribir a cada “eso” que hoy me ofusca y deslumbra, que deja una huella y se marcha para no entorpecer esta vida llena de actividades, de motivos y sueños por cumplir.
Con ellos tampoco llego a nada, sin ponerle fin a este montón de emociones no quito el velo a este gran señor que habita mi cuerpo, a esta moción de salir, de crecer y vivir.
Es tanto que no es nada, nada concreto, nada cierto. Es un cúmulo de sensaciones que desconcierta mi razón e impide dar un giro a esa nube que llevo adentro mío, en mi pecho. Me mantiene en el aire, suspendida en un sentimiento de vacío y de caos, al buscar una escapatoria a ese “eso” que acecha mi alma, que consume el aire y desconcentra mi razón, mi instinto.
Tiempo, bendito tiempo mío que se adueña de mis pensamientos y sentimientos, que no me deja respirar, palpitar y quitar, uno por uno, este montón de nada que encandila mi vibrar…
02 de mayo de 2005
Suscribirse a:
Entradas (Atom)