…De locos, si, lo comparto, necesito expresarme y me sale llorando, peor hubiera sido no poder manejarlo…
Tantos me están ayudando, y sin embargo esta casa me parece un espanto. Voces hostiles sostienen mi llanto cada vez que me levanto, pues a cierto punto ha llegado mi encanto que de solo mirarme me espanto.
Tantas respuestas diferentes he recibido que ya no se cual he elegido, si quedarme con la mía, o con aquella que me han transmitido. Quien tendrá razón en este espanto, ¿aquellos que me palmearon o quienes me abrazaron?...
Solo se que es tu encanto el que se ha llevado mi llanto, solo se que es tu encanto el que ha cautivado este espanto. También solo se que es a vos a quien debo este encanto de haberme regalado tu hermoso y bello llanto. Solo se que en las noches, desde que te perdí, con mi llanto calmo este espanto de saber que cuando acabe el encanto ni tu llanto, ni mi espanto sanaran este canto.
Te extraño tanto que la luna dibuja tus ojos en mi pecho cuando canto, y el silbar de mis labios, que armonizan la melodía de mi llanto, necesitan ese abrazo de saber que jamás se ha perdido el encanto, que mantiene mi llanto calmo y amarrado a mis ojos, que vociferan el haberte amado tanto.
Con este último llanto me despido amigo de mi encanto, pues te recuerdo tanto que de solo perderte me espanto.
Por quererte tanto, mi corazón y su canto le piden a tu manto que escuche mi llanto de dolor por haberte perdido amigo de mi encanto, pues te amo tanto que haber perdido tu manto provoca mi llanto.
Solo recuerda, a pesar de que la casa se cubra de espanto, que te amo más de lo pensado, amigo de mi encanto…
11 de Agosto de 2005