28 de marzo de 2007

Como el gato del proverbio ®

Una noche más en la que el aire inunda cada rincón de esta pieza que almacena tanta sabiduría y tan poca compañía.
Cada lágrima derramada en silencio guarda un secreto, y se lleva consigo la tristeza de haber existido.
Como sobrevivir en un abismo donde nada parece tener final, donde nada parece hallar el destino correcto, donde nada de lo que uno emprende o desea toma el camino adecuado, ese camino a la felicidad donde uno se siente realizado.
Tanta pena por volcar, tantas lágrimas por sacar y tan poco espacio para plasmar a este corazón herido que pide a gritos una señal. De amor tal vez, de contención o tan solo de atención.
Me sacaron un pedazo y ya nada volverá a ser igual. Solo espero una señal de que aquello que una vez fue tan especial no está, ni estará. Curiosamente creo que llego, golpeo a la puerta y me enfrento. Me hizo conocer la verdad de una manera torpe, pero directa y tajante, mostrándose inevitable y decisiva. Pues habrá que aceptar que todo aquello que llega en algún momento tiene un final, y quizá solo sirvió el corto tiempo que duro, para lo que es hoy: dolor, amor, canción.
A él tampoco lo tengo aunque lo considere poseedor de mis lamentos. Siento haberlo perdido, sin ni si quiera haberle dejado golpear a este corazón dormido que en cada latido pide por favor ser querido.
Me miro y no me encuentro, me busco y no me siento, me tengo y me desprecio. Soy continente de toda agresión, de toda burla y de todo adjetivo que califica al más desdichado ser jamás visto. Pues no considero ser digna de ningún elogio; solo de la soledad, que bastante bien acompaña mis noches y mis reproches.
Ni si quiera la fuerza para escribir me queda ya, solo esa sangre que corre por mis venas y me obliga a luchar, a pelear, a buscar, a encontrar. Este corazón valiente sigue bombeando. Es que a veces mi deseo alimenta mis adentros y consigue dar aliento a mi alma que pelea su destino, su camino.
Es que mi pequeño mundo de fantasía es tan perfecto que vivir en la realidad a veces es un lamento…

23 de junio de 2005