El piano esconde toda la historia de la música en sus bemoles, medios y graves. Hay que descubrirla; como la canción, que está ahí dando vueltas. El universo puede ser canción; vibra en 440, sólo pide atención.
Hacer canción es aprender a vibrar en sintonía con nuestro objeto-canción, poner al mundo a andar en ese ritmo.