15 de marzo de 2007

Manjar blanco ®

Lograr entenderte, encontrar un motivo o una razón a esta historia, que entregue a este pasado, triste y desolado, un cierre, un final.
Triste, sin titubear castigas mi vida, provocas dolor y una profunda impotencia de saber que no tendré una respuesta a este pasado incierto y perdido sin ni si quiera haberlo tenido entre mis manos, para poder sentir tus mensajes, tus miradas y tu motivo de dejar todo tan inconcluso, tan incierto.

Tendré que seguir pensando un motivo, una salida a esta situación que parece no tenerla, que parece no encontrar un camino, ni si quiera un destino que prometa ese final feliz al que todos anhelamos llegar al final de nuestras vidas. Con todos nuestros enigmas resueltos, enterrados y superados. No me lo permites, no quieres mi paz, mi tranquilidad, ¿acaso me quieres a tu lado por siempre?, Pues no es la manera de conseguirlo, no me tienes ni me tendrás. Soy yo la que te tiene y debe sacarte, debe borrarte; como a los muertos, debemos aceptar que no están y que aquello que quedo sin respuesta, morirá sin respuesta. Es un duelo y voy a superarlo.
Solamente espero tu inquietud, tu tristeza, tu miedo y lamento de saber que no me tienes y que tu comportamiento no merece ni si quiera una oportunidad. Que cómico ¿no? Pensar que no mereces una oportunidad y, sin embargo, te la di una y otra vez con esa esperanza infantil de creer que este sí seria el día, que había llegado tu tiempo y que por fin íbamos a tener ese vínculo tan lejano en mi vida.
Fui permisiva por el solo hecho de saber que sos mi “viejo”, mal o bien, y tan responsable en mi existir como esa mujer maravilla a la que le debo hasta mi último segundo de vida, por haber tenido el valor de mantenerme viva, valor que tú, hombre de sociedad viril no supo engendrar para darme un abrigo, un latido o una razón de estar hoy, aquí, dibujando con mi pensamiento este recuerdo traumático de saber que me dieron un “papi” tan poco hombre, tan poco valiente y tan poco padre.

Gracias son mis últimas palabras, gracias porque tal vez sin esta historia no hubiera tenido este presente tan maravilloso, a pesar de no poder compartirlo con mi “Edipo”. Dicen que sos vos el que pierdes la chance de vivir y compartir esto conmigo, no obstante, yo creo que soy la pequeña que jamás tuvo ni tendrá la oportunidad de compartir algo con su papá, con su viejo y anhelado papá.
Te quiero, si, es así, sin conocerte te quiero, pues me pregunto: ¿se puede romper el vinculo?..

4 de Abril del 2005