Todo tomo un color distinto. Mi vida se lleno de magia. La pintaron de distintos colores quienes se hicieron presentes en mi camino, y quienes se olvidaron de marcarlo. Cada uno entrego una pequeña acuarela a la pintura que quedará grabada en la historia de esta tierna y dulce noche de Noviembre. Con el regalo de su presencia marcaron una sonrisa en mi tristeza, pues solo su existencia evita mi dolencia.
Al hacer el racconto de esta experiencia, las valencias positivas dominan la tragicomedia que crea mi esencia cada vez que intento salvar mi existencia.
Las palabras son ínfimas para describir esta gracia divina que inunda mi alma. El agradecimiento es mínimo ante tal reconocimiento de quienes estuvieron y quienes no lo hicieron.
Esto ha sido todo por hoy, el telón se ha cerrado, el acto ha finalizado.
02 de noviembre de 2005
1 de octubre de 2007
15 de septiembre de 2007
Sin lenguaje ®
No siempre el resultado es el que uno espera, ni si quiera fue buscado o mucho menos deseado. Comprendo que a veces las cosas no terminan como ese sueño planeado de mantener nuestras almas juntas.
Tampoco esperaba esto, al menos no tan pronto. Quizá un año mas hubiera sido lo correcto, un año más de tregua, de lucha fatigante y dolorosa, pero en un intento de mantener vivo aquel acuerdo que nos daba un motivo de mirarnos, de acercarnos y tantas veces distanciarnos.
Ahora el desafío esta en nosotros, aquel acuerdo no esta mas, y son nuestras almas las que deben pactar esa unión que nos costo construir mientras duro ese acuerdo.
Es tiempo de mirar hacia atrás, mirar el hoy, el futuro, mirarnos a nosotros mismos y al otro, y obtener de esto, de esta experiencia, el mayor conocimiento posible, para entender los porque de muchas situaciones y desafíos, que por el resto de nuestras vidas se van a presentar ante nosotros como invitándonos a hacerles frente, a decirles “presente”, y a no bajar la guardia de esa ilusión que nos hace día a día perseguir el objetivo de seguir y alcanzar el éxito de nuestra compañía, de nuestra alegría y fantasía de estar para el otro.
Es que nada ha terminado, nada ha empezado y nada esta en su curso. Nada que nos une, nada que nos mantiene y nada que nos destruye sigilosamente, como intentando quebrar este hilo, este pequeño y delgado hilo que, mal o bien, nos mantiene al tanto, nos mantiene unidos. Con ojos optimistas diría: “que resistente”.
Cierta vez escuche una canción que dice: “todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina”…Reflexionar esta frase me da el coraje y la libertad de decir cuan equivocado estaba el autor de aquella canción si con esos versos intentaba referirse a lo nuestro, a nuestro todo.
Una honda mirada a mis adentros, me recuerda, y posiciona ante mis ojos dos palabras, que más que palabras son herramientas con las que uno debe aprender a mantener las relaciones con su otro. Una, comienza con P, muestra arrepentimiento, dolor, pero por sobre todas las cosas, conciencia firme y real de que las cosas pueden cambiar, que esto puede ser distinto mientras uno se proponga no incluir, ni cometer el mismo fracaso. Sin embargo, habrá tantas P como situaciones afrontadas, por ello no se debe perder esas letras que le siguen y que permiten en un mágico canto, agradecer por consentir el fracaso y permitir el seguir a tu lado. La segunda palabra, no hay que reducirla, hay que exclamarla, hay que hacerle un gran cartel que resuma todo lo que en ella encierra, esa palabra es gracias, gracias por haberme dado con tu maravillosa figura la oportunidad de vivir, de comprender, de aprender; de vivirte, comprenderte y conocerte; y finalmente vivirme, comprenderme y conocerme; y a pesar de ello, de todos los golpes que hayan sido necesarios para que se cumpla este proceso, seguir estando, a mi lado, mal o bien, pero con la certeza de que a tu lado tengo alguien y que depende de un acuerdo mutuo, construido sobre la transparencia, la honestidad, la lucha, las ganas, el intentar y el no bajar lo brazos que sigamos unidos, por ese hilo delgado y resistente el camino de nuestras vidas, que hoy cambian de domicilio, en busca de una pausa, de un “basta, empecemos de nuevo”.
Tal vez el estar “lejos” y evitar el roce cotidiano permita que este deseo que alguna vez supimos confesar, en esas charlas, abandone la utopía y se transmute en alegría. Para ya nunca más tener que bregar por esta compañía que jamás supimos consumar en un acto de armonía…
16 de Abril del 2005
Tampoco esperaba esto, al menos no tan pronto. Quizá un año mas hubiera sido lo correcto, un año más de tregua, de lucha fatigante y dolorosa, pero en un intento de mantener vivo aquel acuerdo que nos daba un motivo de mirarnos, de acercarnos y tantas veces distanciarnos.
Ahora el desafío esta en nosotros, aquel acuerdo no esta mas, y son nuestras almas las que deben pactar esa unión que nos costo construir mientras duro ese acuerdo.
Es tiempo de mirar hacia atrás, mirar el hoy, el futuro, mirarnos a nosotros mismos y al otro, y obtener de esto, de esta experiencia, el mayor conocimiento posible, para entender los porque de muchas situaciones y desafíos, que por el resto de nuestras vidas se van a presentar ante nosotros como invitándonos a hacerles frente, a decirles “presente”, y a no bajar la guardia de esa ilusión que nos hace día a día perseguir el objetivo de seguir y alcanzar el éxito de nuestra compañía, de nuestra alegría y fantasía de estar para el otro.
Es que nada ha terminado, nada ha empezado y nada esta en su curso. Nada que nos une, nada que nos mantiene y nada que nos destruye sigilosamente, como intentando quebrar este hilo, este pequeño y delgado hilo que, mal o bien, nos mantiene al tanto, nos mantiene unidos. Con ojos optimistas diría: “que resistente”.
Cierta vez escuche una canción que dice: “todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina”…Reflexionar esta frase me da el coraje y la libertad de decir cuan equivocado estaba el autor de aquella canción si con esos versos intentaba referirse a lo nuestro, a nuestro todo.
Una honda mirada a mis adentros, me recuerda, y posiciona ante mis ojos dos palabras, que más que palabras son herramientas con las que uno debe aprender a mantener las relaciones con su otro. Una, comienza con P, muestra arrepentimiento, dolor, pero por sobre todas las cosas, conciencia firme y real de que las cosas pueden cambiar, que esto puede ser distinto mientras uno se proponga no incluir, ni cometer el mismo fracaso. Sin embargo, habrá tantas P como situaciones afrontadas, por ello no se debe perder esas letras que le siguen y que permiten en un mágico canto, agradecer por consentir el fracaso y permitir el seguir a tu lado. La segunda palabra, no hay que reducirla, hay que exclamarla, hay que hacerle un gran cartel que resuma todo lo que en ella encierra, esa palabra es gracias, gracias por haberme dado con tu maravillosa figura la oportunidad de vivir, de comprender, de aprender; de vivirte, comprenderte y conocerte; y finalmente vivirme, comprenderme y conocerme; y a pesar de ello, de todos los golpes que hayan sido necesarios para que se cumpla este proceso, seguir estando, a mi lado, mal o bien, pero con la certeza de que a tu lado tengo alguien y que depende de un acuerdo mutuo, construido sobre la transparencia, la honestidad, la lucha, las ganas, el intentar y el no bajar lo brazos que sigamos unidos, por ese hilo delgado y resistente el camino de nuestras vidas, que hoy cambian de domicilio, en busca de una pausa, de un “basta, empecemos de nuevo”.
Tal vez el estar “lejos” y evitar el roce cotidiano permita que este deseo que alguna vez supimos confesar, en esas charlas, abandone la utopía y se transmute en alegría. Para ya nunca más tener que bregar por esta compañía que jamás supimos consumar en un acto de armonía…
16 de Abril del 2005
5 de septiembre de 2007
Mucho para poco ®
Un torbellino golpea mi alma. Una dama inquieta trata de menguar esta crisis. La razón busca apaciguar este río turbio que fluye por mi cuerpo, que anima mi incertidumbre y golpea mi tormento.
Cuan lejos estoy de encontrar la calma, la paz, esa sensación de estar suspendido por un momento súbito del tiempo, donde nada parece estropear, movilizar o animar esa mezcla de sensaciones que corren por mis venas, cuando mi alrededor se cuestiona, se pregunta, se examina a si mismo en busca de una señal, de un alguien, de una voz que cautive a mi otro yo.
Alter ego divino y dañino, amigo y traidor de mi corazón. Responsable y autor de este impetuoso sentimiento de perplejidad que ahoga mi esencia, y me impide ser, estar, volar y triunfar. Dos acepciones admiten tus letras. Ese otro parte de uno mismo, y ese otro externo, amigo, sentido y querido al cual hoy no logro encontrar. O tal vez, no lo se apreciar, valorar y aceptar como un hecho, como un alguien, como un todo.
Es que mi razón esta empañada de obstáculos, de motivos, de quisquillosas y minuciosas estigmas que impiden esa calma, esa sensación de simplicidad, de poder tomar el viento con mis manos sin que se escape, sin que se escurra como mofándose de mi sentimiento, poder acariciarlo con esa tranquilidad que conduce nuestras acciones, nuestra vida.
Sin más motivo por el cual continuar estas líneas, comienzo a cerrar este capitulo de mi vida, donde atisbos de conciencia plena de mi problema, de mi demencia, no parece ser seguro, concreto. Engaña mi mente, mi alma, mi tolerancia y produce el quiebre, la tormenta, ese atolondrado torbellino de razonamientos que me deja perpleja, casi inmóvil, y me prohíbe zanjar estas dudas, estas simplezas, que sin más que espontaneidad en nuestras acciones nos hacen triunfadores de cosas tan simples como vivir, resistir, seguir y exigir a este mundo lleno de sospechas, cambios y sorpresas, certezas y enterezas que construyan el camino, ese itinerario a la calma.
06 de mayo de 2005
Cuan lejos estoy de encontrar la calma, la paz, esa sensación de estar suspendido por un momento súbito del tiempo, donde nada parece estropear, movilizar o animar esa mezcla de sensaciones que corren por mis venas, cuando mi alrededor se cuestiona, se pregunta, se examina a si mismo en busca de una señal, de un alguien, de una voz que cautive a mi otro yo.
Alter ego divino y dañino, amigo y traidor de mi corazón. Responsable y autor de este impetuoso sentimiento de perplejidad que ahoga mi esencia, y me impide ser, estar, volar y triunfar. Dos acepciones admiten tus letras. Ese otro parte de uno mismo, y ese otro externo, amigo, sentido y querido al cual hoy no logro encontrar. O tal vez, no lo se apreciar, valorar y aceptar como un hecho, como un alguien, como un todo.
Es que mi razón esta empañada de obstáculos, de motivos, de quisquillosas y minuciosas estigmas que impiden esa calma, esa sensación de simplicidad, de poder tomar el viento con mis manos sin que se escape, sin que se escurra como mofándose de mi sentimiento, poder acariciarlo con esa tranquilidad que conduce nuestras acciones, nuestra vida.
Sin más motivo por el cual continuar estas líneas, comienzo a cerrar este capitulo de mi vida, donde atisbos de conciencia plena de mi problema, de mi demencia, no parece ser seguro, concreto. Engaña mi mente, mi alma, mi tolerancia y produce el quiebre, la tormenta, ese atolondrado torbellino de razonamientos que me deja perpleja, casi inmóvil, y me prohíbe zanjar estas dudas, estas simplezas, que sin más que espontaneidad en nuestras acciones nos hacen triunfadores de cosas tan simples como vivir, resistir, seguir y exigir a este mundo lleno de sospechas, cambios y sorpresas, certezas y enterezas que construyan el camino, ese itinerario a la calma.
06 de mayo de 2005
12 de agosto de 2007
Caro Uomo ®
Más allá de todo sentimiento, donde se borran las fronteras entre lo real y lo imaginario te escondes tú. Esa magia divina que produce una suerte de encantamiento a mis ojos cuando dibujo tu imagen en mis ojos.
Me pregunto si ese lugar donde lo soñado se cruza con lo material esta “más allá o más acá”. Estoy buscando la respuesta, todavía tus tiempos me convierten en inseguridad, duda, misterio. Muchas veces siento estar cerca de este suelo, de tener los pies en la tierra, pero tantas otras mi cabeza esta en las estrellas, en ese no se donde que me permite, como al pintor con su brocha, dar color a esta historia de fantasía.
Pareciera que no quisieras que me entere, pues tus actitudes dibujan paisajes diferentes cada vez que te siento junto a mi cuerpo. Me atrapa, me conmueve y me gusta tu arte de “con – fusión”, aunque otras veces me lleva a la locura, a un horizonte ciego y sin salida, donde chocan las líneas del pasado con aquel imperio autosuficiente y que pareciera ser enemigo de la felicidad, del compañerismo, del reconocerse vulnerable y hasta a veces deseable; del presente, con este intento de despojar de mis entrañas ese pasado tan mío como ajeno, que caído del cielo me eligió para que me hiciera cargo y sorteara las dificultades, de tal forma que saliera exitosa de ese “antes”, donde todo era para uno, sin un lugar a otro que acompañe, que aporte y ayude; y del futuro con ese miedo incontrolable de no saber a donde ir, por donde emprender la lucha a ese pasado, mejor dicho, si ese “donde” es el adecuado o me conducirá a un presente deseado y anhelado desde hace un tiempo.
Solo un favor te pido, si estoy en ese más allá déjame ir, déjame volar y soñar con otro cuerpo, con otros brazos, con otros ojos. Porque quiero lograrlo, quiero superar este vacío. Realmente deseo otro, quiero otro y no estoy dispuesta a esperarte tanto tiempo como lo hice en algún momento. Pues no, ya no es tiempo, no hay tiempo ni quiero tenerlo. Solo persigo mi objetivo, mi felicidad, y al menos si estoy equivocada en buscarla junto a otro, dame la oportunidad de equivocarme y buscarla en otro lado, pero por favor no me ates, no me mates ni atrapes con tus redes que muy bien tejidas las dejaste.
Estoy dispuesta a quedarme, a ser, a compartir y entregarme, pero dame una señal de que aquello que deseas es algo parecido o semejante a lo mío, a mí estilo.
A pesar de toda frontera, donde la línea divisoria entre lo real y lo aparente parece ser tu figura, mis puertas a salir de ese allá siguen abiertas. Estas y no estas, sos y no sos, te quiero y al mismo tiempo estoy dispuesta a querer. Pues si no me quieres ya mis brazos te soltaron, mi mente se ha olvidado y mi corazón te ha despojado….
10 de junio de 2005
Me pregunto si ese lugar donde lo soñado se cruza con lo material esta “más allá o más acá”. Estoy buscando la respuesta, todavía tus tiempos me convierten en inseguridad, duda, misterio. Muchas veces siento estar cerca de este suelo, de tener los pies en la tierra, pero tantas otras mi cabeza esta en las estrellas, en ese no se donde que me permite, como al pintor con su brocha, dar color a esta historia de fantasía.
Pareciera que no quisieras que me entere, pues tus actitudes dibujan paisajes diferentes cada vez que te siento junto a mi cuerpo. Me atrapa, me conmueve y me gusta tu arte de “con – fusión”, aunque otras veces me lleva a la locura, a un horizonte ciego y sin salida, donde chocan las líneas del pasado con aquel imperio autosuficiente y que pareciera ser enemigo de la felicidad, del compañerismo, del reconocerse vulnerable y hasta a veces deseable; del presente, con este intento de despojar de mis entrañas ese pasado tan mío como ajeno, que caído del cielo me eligió para que me hiciera cargo y sorteara las dificultades, de tal forma que saliera exitosa de ese “antes”, donde todo era para uno, sin un lugar a otro que acompañe, que aporte y ayude; y del futuro con ese miedo incontrolable de no saber a donde ir, por donde emprender la lucha a ese pasado, mejor dicho, si ese “donde” es el adecuado o me conducirá a un presente deseado y anhelado desde hace un tiempo.
Solo un favor te pido, si estoy en ese más allá déjame ir, déjame volar y soñar con otro cuerpo, con otros brazos, con otros ojos. Porque quiero lograrlo, quiero superar este vacío. Realmente deseo otro, quiero otro y no estoy dispuesta a esperarte tanto tiempo como lo hice en algún momento. Pues no, ya no es tiempo, no hay tiempo ni quiero tenerlo. Solo persigo mi objetivo, mi felicidad, y al menos si estoy equivocada en buscarla junto a otro, dame la oportunidad de equivocarme y buscarla en otro lado, pero por favor no me ates, no me mates ni atrapes con tus redes que muy bien tejidas las dejaste.
Estoy dispuesta a quedarme, a ser, a compartir y entregarme, pero dame una señal de que aquello que deseas es algo parecido o semejante a lo mío, a mí estilo.
A pesar de toda frontera, donde la línea divisoria entre lo real y lo aparente parece ser tu figura, mis puertas a salir de ese allá siguen abiertas. Estas y no estas, sos y no sos, te quiero y al mismo tiempo estoy dispuesta a querer. Pues si no me quieres ya mis brazos te soltaron, mi mente se ha olvidado y mi corazón te ha despojado….
10 de junio de 2005
9 de agosto de 2007
Montón de nada ®
Tanto que decir, y tan poco por transmitir. Diversas situaciones y una nube de sentimientos inundan mi alma. Nubla y turba mi mirada, mi expresión, mis acciones, e impide traducir en palabras o simples versos estos sentimientos.
Una amplia gama, como un abanico, aparece ante mis ojos después de tantos días inciertos, inconclusos y tal vez, poco aprovechados. Gama grisácea, colorea mi ánimo.
Si no pensamos, si no sacamos provecho de aquellos días, el aprendizaje se vuelve torpe y no asimilamos a nuestro corazón con experiencia, ese conocimiento, ese saber que el alma, nuestro espíritu y nuestra fuerza de salir adelante, no se ahoga fácilmente.
Quise en estos días escribir cada uno de esos acontecimientos, cada sentimiento y cada gota que cae de mis ojos cuando pienso en estos, no se, momentos, personas,
quien sabe; lo cierto es que sucedieron y marcaron mi pasar, y siguen aferrados a mi cuerpo, tapando cada hueco de mi piel que intenta respirar aire de libertad, de esperanza; en un intento de darle a mi alma una chance más de salir adelante, de crecer y alimentar cada latido.
El tiempo impide salir, este presente lleno de quehaceres no deja a mi alma pensar, respirar, sentir y latir para poder escribir a cada “eso” que hoy me ofusca y deslumbra, que deja una huella y se marcha para no entorpecer esta vida llena de actividades, de motivos y sueños por cumplir.
Con ellos tampoco llego a nada, sin ponerle fin a este montón de emociones no quito el velo a este gran señor que habita mi cuerpo, a esta moción de salir, de crecer y vivir.
Es tanto que no es nada, nada concreto, nada cierto. Es un cúmulo de sensaciones que desconcierta mi razón e impide dar un giro a esa nube que llevo adentro mío, en mi pecho. Me mantiene en el aire, suspendida en un sentimiento de vacío y de caos, al buscar una escapatoria a ese “eso” que acecha mi alma, que consume el aire y desconcentra mi razón, mi instinto.
Tiempo, bendito tiempo mío que se adueña de mis pensamientos y sentimientos, que no me deja respirar, palpitar y quitar, uno por uno, este montón de nada que encandila mi vibrar…
02 de mayo de 2005
Una amplia gama, como un abanico, aparece ante mis ojos después de tantos días inciertos, inconclusos y tal vez, poco aprovechados. Gama grisácea, colorea mi ánimo.
Si no pensamos, si no sacamos provecho de aquellos días, el aprendizaje se vuelve torpe y no asimilamos a nuestro corazón con experiencia, ese conocimiento, ese saber que el alma, nuestro espíritu y nuestra fuerza de salir adelante, no se ahoga fácilmente.
Quise en estos días escribir cada uno de esos acontecimientos, cada sentimiento y cada gota que cae de mis ojos cuando pienso en estos, no se, momentos, personas,
quien sabe; lo cierto es que sucedieron y marcaron mi pasar, y siguen aferrados a mi cuerpo, tapando cada hueco de mi piel que intenta respirar aire de libertad, de esperanza; en un intento de darle a mi alma una chance más de salir adelante, de crecer y alimentar cada latido.
El tiempo impide salir, este presente lleno de quehaceres no deja a mi alma pensar, respirar, sentir y latir para poder escribir a cada “eso” que hoy me ofusca y deslumbra, que deja una huella y se marcha para no entorpecer esta vida llena de actividades, de motivos y sueños por cumplir.
Con ellos tampoco llego a nada, sin ponerle fin a este montón de emociones no quito el velo a este gran señor que habita mi cuerpo, a esta moción de salir, de crecer y vivir.
Es tanto que no es nada, nada concreto, nada cierto. Es un cúmulo de sensaciones que desconcierta mi razón e impide dar un giro a esa nube que llevo adentro mío, en mi pecho. Me mantiene en el aire, suspendida en un sentimiento de vacío y de caos, al buscar una escapatoria a ese “eso” que acecha mi alma, que consume el aire y desconcentra mi razón, mi instinto.
Tiempo, bendito tiempo mío que se adueña de mis pensamientos y sentimientos, que no me deja respirar, palpitar y quitar, uno por uno, este montón de nada que encandila mi vibrar…
02 de mayo de 2005
29 de julio de 2007
Calma y protección ®
Ese gesto que dibujan mis labios al recordar tu figura me recuerdan este enigmático momento por el que estamos atravesando…
…Supiste ser ese paisaje perfecto, como de cuento, con flores, árboles, pájaros cantando, niños jugando alegremente, ese sol brillante y aquel cielo azul que parece envolver al mundo, como tratando de protegerlo, tal como con tus brazos me mostraste lo que es cuidar, proteger y hacer que alguien se sienta querido y deseado. Así, sin embargo, tanto como el tiempo te fuiste transformando en tormenta, aquella que envuelve cada rincón de estas paredes, donde supo existir la alegría mágica de ese afecto que en tiempos pasados me entregaste, y que hoy, tras ese cambio repentino se esfuman arrastrados por los fuertes vientos de tu adiós y por la marea de mis lagrimas que noche tras noche buscan una respuesta de tu desición. Mi corazón y mis ideas buscan un motivo, una razón que justifique tal acción, pero no la encuentran, no logran absorber el mensaje de tu partida ni comprender la decisión que logró producir este viraje del tiempo, permitiendo que todo ese brillo y ese azul penetrante se convirtieran en gris, oscuro y tenebroso.
Mis intenciones no encuentran la salida, no saben que camino tomar, si subirse a la escalera, ensuciarse las manos y limpiar esas nubes para que toda esa magia escondida tras la tormenta aparezca nuevamente; si esperar bajo un árbol coposo, que las proteja de los refucilos mientras pasa la tormenta (¿será pasajera?); o si estar de pie mirando a los ojos del torbellino en busca de una respuesta, dispuestas a lastimarse con los rayos a fin de expresar que solo quieren la paz, que solo buscan tregua y un volver a empezar. Este no saber por donde intentar, o cómo recomenzar, provoca que el clima interno se vuelva confuso, que en los adentros la nube del corazón vaya transformando esa calma, esa espera, en huracán. Huracán que ni bien se forme lanzara sus aguas en cualquier dirección, sin motivo ni razón, solo porque tu partida lo lastimo, lo transformo, y no encuentra dirección que ayude a liberar esa lastimosa desazón que causo tu partida, tu traición. Pues el corazón no esta dispuesto ni preparado para que otra vez lo dejen solo, como si fuera un objeto que con ayuda del mecánico, Don Coraje, se repare, e inundado por optimismo y valentía de haber conseguido un motor nuevo, salga a la calle en busca de un lugar donde pueda estacionar, sin que el espacio para su carruaje sea tan angosto que lo expulsen en el primer intento de dejar parado su armazón.
Ese pedazo de chatarra, después de tantos golpes y multas que ha sufrido, ya no tiene esa energía, a la que llamamos sangre, para salir de ese rincón, en el que se posó para cubrirse de la elegancia y arrogancia de aquellos motores nuevos que solo desfilan en la avenida del amor para dejar una gota de su sangre, que deja famélico a cualquiera que haya tenido la oportunidad de saborearla. Tengo sed de tu sangre, tengo ganas de ese espacio que sueles dejar, para estacionar mi pequeña y tierna chatarra, que, pese a toda fractura y multa que pueda haber recibido, sigue dispuesta a estacionarse ante el primer cartel que señalice la existencia de un lugar en el que quepa holgadamente su armazón, tanto así que tenga lugar para respirar ese aire puro, donde sienta que el corazón que la protege del otro lado sea dueño de un pedazo de avenida en el que puedan verse todas las mañanas, ese sol brillante y ese azul del cielo penetrante que cautiva y protege hasta al mas desvalido corazón que busca protección…
15 de julio de 2005
…Supiste ser ese paisaje perfecto, como de cuento, con flores, árboles, pájaros cantando, niños jugando alegremente, ese sol brillante y aquel cielo azul que parece envolver al mundo, como tratando de protegerlo, tal como con tus brazos me mostraste lo que es cuidar, proteger y hacer que alguien se sienta querido y deseado. Así, sin embargo, tanto como el tiempo te fuiste transformando en tormenta, aquella que envuelve cada rincón de estas paredes, donde supo existir la alegría mágica de ese afecto que en tiempos pasados me entregaste, y que hoy, tras ese cambio repentino se esfuman arrastrados por los fuertes vientos de tu adiós y por la marea de mis lagrimas que noche tras noche buscan una respuesta de tu desición. Mi corazón y mis ideas buscan un motivo, una razón que justifique tal acción, pero no la encuentran, no logran absorber el mensaje de tu partida ni comprender la decisión que logró producir este viraje del tiempo, permitiendo que todo ese brillo y ese azul penetrante se convirtieran en gris, oscuro y tenebroso.
Mis intenciones no encuentran la salida, no saben que camino tomar, si subirse a la escalera, ensuciarse las manos y limpiar esas nubes para que toda esa magia escondida tras la tormenta aparezca nuevamente; si esperar bajo un árbol coposo, que las proteja de los refucilos mientras pasa la tormenta (¿será pasajera?); o si estar de pie mirando a los ojos del torbellino en busca de una respuesta, dispuestas a lastimarse con los rayos a fin de expresar que solo quieren la paz, que solo buscan tregua y un volver a empezar. Este no saber por donde intentar, o cómo recomenzar, provoca que el clima interno se vuelva confuso, que en los adentros la nube del corazón vaya transformando esa calma, esa espera, en huracán. Huracán que ni bien se forme lanzara sus aguas en cualquier dirección, sin motivo ni razón, solo porque tu partida lo lastimo, lo transformo, y no encuentra dirección que ayude a liberar esa lastimosa desazón que causo tu partida, tu traición. Pues el corazón no esta dispuesto ni preparado para que otra vez lo dejen solo, como si fuera un objeto que con ayuda del mecánico, Don Coraje, se repare, e inundado por optimismo y valentía de haber conseguido un motor nuevo, salga a la calle en busca de un lugar donde pueda estacionar, sin que el espacio para su carruaje sea tan angosto que lo expulsen en el primer intento de dejar parado su armazón.
Ese pedazo de chatarra, después de tantos golpes y multas que ha sufrido, ya no tiene esa energía, a la que llamamos sangre, para salir de ese rincón, en el que se posó para cubrirse de la elegancia y arrogancia de aquellos motores nuevos que solo desfilan en la avenida del amor para dejar una gota de su sangre, que deja famélico a cualquiera que haya tenido la oportunidad de saborearla. Tengo sed de tu sangre, tengo ganas de ese espacio que sueles dejar, para estacionar mi pequeña y tierna chatarra, que, pese a toda fractura y multa que pueda haber recibido, sigue dispuesta a estacionarse ante el primer cartel que señalice la existencia de un lugar en el que quepa holgadamente su armazón, tanto así que tenga lugar para respirar ese aire puro, donde sienta que el corazón que la protege del otro lado sea dueño de un pedazo de avenida en el que puedan verse todas las mañanas, ese sol brillante y ese azul del cielo penetrante que cautiva y protege hasta al mas desvalido corazón que busca protección…
15 de julio de 2005
21 de julio de 2007
El ultimo llanto ®
…De locos, si, lo comparto, necesito expresarme y me sale llorando, peor hubiera sido no poder manejarlo…
Tantos me están ayudando, y sin embargo esta casa me parece un espanto. Voces hostiles sostienen mi llanto cada vez que me levanto, pues a cierto punto ha llegado mi encanto que de solo mirarme me espanto.
Tantas respuestas diferentes he recibido que ya no se cual he elegido, si quedarme con la mía, o con aquella que me han transmitido. Quien tendrá razón en este espanto, ¿aquellos que me palmearon o quienes me abrazaron?...
Solo se que es tu encanto el que se ha llevado mi llanto, solo se que es tu encanto el que ha cautivado este espanto. También solo se que es a vos a quien debo este encanto de haberme regalado tu hermoso y bello llanto. Solo se que en las noches, desde que te perdí, con mi llanto calmo este espanto de saber que cuando acabe el encanto ni tu llanto, ni mi espanto sanaran este canto.
Te extraño tanto que la luna dibuja tus ojos en mi pecho cuando canto, y el silbar de mis labios, que armonizan la melodía de mi llanto, necesitan ese abrazo de saber que jamás se ha perdido el encanto, que mantiene mi llanto calmo y amarrado a mis ojos, que vociferan el haberte amado tanto.
Con este último llanto me despido amigo de mi encanto, pues te recuerdo tanto que de solo perderte me espanto.
Por quererte tanto, mi corazón y su canto le piden a tu manto que escuche mi llanto de dolor por haberte perdido amigo de mi encanto, pues te amo tanto que haber perdido tu manto provoca mi llanto.
Solo recuerda, a pesar de que la casa se cubra de espanto, que te amo más de lo pensado, amigo de mi encanto…
11 de Agosto de 2005
Tantos me están ayudando, y sin embargo esta casa me parece un espanto. Voces hostiles sostienen mi llanto cada vez que me levanto, pues a cierto punto ha llegado mi encanto que de solo mirarme me espanto.
Tantas respuestas diferentes he recibido que ya no se cual he elegido, si quedarme con la mía, o con aquella que me han transmitido. Quien tendrá razón en este espanto, ¿aquellos que me palmearon o quienes me abrazaron?...
Solo se que es tu encanto el que se ha llevado mi llanto, solo se que es tu encanto el que ha cautivado este espanto. También solo se que es a vos a quien debo este encanto de haberme regalado tu hermoso y bello llanto. Solo se que en las noches, desde que te perdí, con mi llanto calmo este espanto de saber que cuando acabe el encanto ni tu llanto, ni mi espanto sanaran este canto.
Te extraño tanto que la luna dibuja tus ojos en mi pecho cuando canto, y el silbar de mis labios, que armonizan la melodía de mi llanto, necesitan ese abrazo de saber que jamás se ha perdido el encanto, que mantiene mi llanto calmo y amarrado a mis ojos, que vociferan el haberte amado tanto.
Con este último llanto me despido amigo de mi encanto, pues te recuerdo tanto que de solo perderte me espanto.
Por quererte tanto, mi corazón y su canto le piden a tu manto que escuche mi llanto de dolor por haberte perdido amigo de mi encanto, pues te amo tanto que haber perdido tu manto provoca mi llanto.
Solo recuerda, a pesar de que la casa se cubra de espanto, que te amo más de lo pensado, amigo de mi encanto…
11 de Agosto de 2005
20 de julio de 2007
Los chirridos de esta sociedad ®
Un chirrido a cada paso, cual maquina a punto de estallar. Dolor punzante que articula mi palabra y provoca malestar. Me deja en silencio, me deja sin hablar.
En unos días más el chirrido cesará hasta que la rueda vuelva a comenzar. En unos días calmará, pero las secuelas del progresivo desgasté no se van a borrar, y en un nuevo episodio de malestar, cada vez el dolor aumentará.
Fenómeno psicosomático que indica la presencia de ese estado postmoderno que llamamos “Estrés”. Me pregunto cuántos más padecerán este malestar. Al encontrarnos en una sociedad sin tranquilidad, paradójicamente colmada de compromisos y al mismo tiempo poco comprometida con la labor de la humanidad. Sin tiempo, a grandes velocidades, sin descanso ni espacios se mueve la vida. Todo acelerado, representado por grandes cambios y nuevas tendencias, donde vivir “a full” es sinónimo de salubridad. Sociedad en la que mantenerse en la misma posición es penado, “la posta es renovarse; vivir a mil”, y así nos encontramos, resquebrajados, contaminados por los chirridos de nuestros huesos que llaman a nuestra conciencia para encontrar la tranquilidad y la estabilidad.
Consecuencias de dicha sociedad son las crisis de personalidad, pues no hay una identidad de la época actual sino diversas posibilidades por las cuales optar; aunque si optas, te masificas. Ataques de pánico…perdón “Panic attacks” diría la espuma social; claro, me olvidé, la diferencia se tiene que marcar; no es lo mismo ser de aquí o de allá; o sos cabeza o sos de la alta sociedad. Otras consecuencias son los trastornos de ansiedad, “claro muchachos, apúrense a cambiar”; las depresiones, ¡cuanta soledad!, abunda la individualidad; y los desordenes alimentarios, “tipo, si no sos flaca, estás out”. ¿A dónde queremos llegar? ¿Buscamos un mundo en soledad, acelerado y a medio andar con sus piezas sin articular?
Es momento de dar una señal, de cambiar la marcha y poner un freno a la sociedad. Los chirridos nos lo piden. Conectarnos con la naturaleza y las pequeñas cosas de la vida es nuestra próxima actividad. Descansar, mirar el tiempo pasar, y detenernos en las alturas a ver nuestras vidas pasar, y poder evaluar aquello que queremos cambiar en un intento de progresar.
Basta de ruidos, basta de conectarnos con esos aparatos que invitan a la soledad. Comencemos a cuestionar, a dejar entre preguntas los valores de esta sociedad.
13 de noviembre de 2006
En unos días más el chirrido cesará hasta que la rueda vuelva a comenzar. En unos días calmará, pero las secuelas del progresivo desgasté no se van a borrar, y en un nuevo episodio de malestar, cada vez el dolor aumentará.
Fenómeno psicosomático que indica la presencia de ese estado postmoderno que llamamos “Estrés”. Me pregunto cuántos más padecerán este malestar. Al encontrarnos en una sociedad sin tranquilidad, paradójicamente colmada de compromisos y al mismo tiempo poco comprometida con la labor de la humanidad. Sin tiempo, a grandes velocidades, sin descanso ni espacios se mueve la vida. Todo acelerado, representado por grandes cambios y nuevas tendencias, donde vivir “a full” es sinónimo de salubridad. Sociedad en la que mantenerse en la misma posición es penado, “la posta es renovarse; vivir a mil”, y así nos encontramos, resquebrajados, contaminados por los chirridos de nuestros huesos que llaman a nuestra conciencia para encontrar la tranquilidad y la estabilidad.
Consecuencias de dicha sociedad son las crisis de personalidad, pues no hay una identidad de la época actual sino diversas posibilidades por las cuales optar; aunque si optas, te masificas. Ataques de pánico…perdón “Panic attacks” diría la espuma social; claro, me olvidé, la diferencia se tiene que marcar; no es lo mismo ser de aquí o de allá; o sos cabeza o sos de la alta sociedad. Otras consecuencias son los trastornos de ansiedad, “claro muchachos, apúrense a cambiar”; las depresiones, ¡cuanta soledad!, abunda la individualidad; y los desordenes alimentarios, “tipo, si no sos flaca, estás out”. ¿A dónde queremos llegar? ¿Buscamos un mundo en soledad, acelerado y a medio andar con sus piezas sin articular?
Es momento de dar una señal, de cambiar la marcha y poner un freno a la sociedad. Los chirridos nos lo piden. Conectarnos con la naturaleza y las pequeñas cosas de la vida es nuestra próxima actividad. Descansar, mirar el tiempo pasar, y detenernos en las alturas a ver nuestras vidas pasar, y poder evaluar aquello que queremos cambiar en un intento de progresar.
Basta de ruidos, basta de conectarnos con esos aparatos que invitan a la soledad. Comencemos a cuestionar, a dejar entre preguntas los valores de esta sociedad.
13 de noviembre de 2006
12 de julio de 2007
Querer sin pensar ®
Los días pasan cual tiempo. Los inviernos y los veranos cada vez son más intensos. Los años se cristalizan como pasado a una velocidad insospechada. Mis aptitudes físicas se van deteriorando, indicándome el paso de los años. Mis pupilas ya no miran como antes, la perspectiva se ha modificado y la distancia a la que llegan a observar se ha acortado.
Con todo, mi cúmulo de pensamientos y actitudes pareciera haberse detenido en ese momento en que, como un rito de iniciación, la niña pasa a ser considerada una señorita. Me encuentro presa de mi mente en aquel momento. Desearía poder explotar y dejar de pensar. Convertirme en un ademán y pasar al acto en un simple suspirar; sin pensar, sin hablar, sin tratar de convertir la vida en perfectas muecas que embellezcan el camino.
Quiero jugar sin tener la necesidad de gritar, sin “tener…”, “deber…”, “poder…”. Quiero sin pensar. Quiero sin querer. Quiero disfrutar. Quiero desear. Quiero recuperar la voluntad. Quiero recuperar la tenacidad. Quiero recuperar la creatividad. Quiero crear. Quiero recuperar las ganas de jugar, por el placer de golpear una y otra vez las cuerdas contra la esfera amarilla que se dirige hacia mí. Quiero llenar mi cuerpo de ese polvo color ladrillo. Caerme. Levantarme. Y volver a jugar. Intentar. Fracasar. Triunfar. Y salir sonriente de esa experiencia maravillosa que es correr, perder, volver a intentar, triunfar y volver a correr.
La vida se trata de eso, un constante proceso de vaivenes que te invitan a superarte en cada instante. A intentar una vez más el poder lograr la felicidad; momentos escasos si los hay…Alcanzable, en tanto y en cuanto uno lo quiera lograr.
Si pudiera tan solo dejar de ejercitar aquello que etiquetamos como masa cerebral, y dedicar estos años que se van, como agua por resumidero, a actividades que me propongan enjuiciar mi cotidianidad, que me llenen de esa energía que el sedentarismo no otorga, aprendería que la vida es mucho más que gritar, llorar, “tener…”, “deber…”, “poder…” y empezaría a sentirme a mí, a olerme y recuperar esa pasión de seguir, de caer, levantarme y perseguir.
Me hace falta querer. Quererme. Quererlo. Quererte. Querer encontrarme y aceptarme…
30 de septiembre de 2006
Con todo, mi cúmulo de pensamientos y actitudes pareciera haberse detenido en ese momento en que, como un rito de iniciación, la niña pasa a ser considerada una señorita. Me encuentro presa de mi mente en aquel momento. Desearía poder explotar y dejar de pensar. Convertirme en un ademán y pasar al acto en un simple suspirar; sin pensar, sin hablar, sin tratar de convertir la vida en perfectas muecas que embellezcan el camino.
Quiero jugar sin tener la necesidad de gritar, sin “tener…”, “deber…”, “poder…”. Quiero sin pensar. Quiero sin querer. Quiero disfrutar. Quiero desear. Quiero recuperar la voluntad. Quiero recuperar la tenacidad. Quiero recuperar la creatividad. Quiero crear. Quiero recuperar las ganas de jugar, por el placer de golpear una y otra vez las cuerdas contra la esfera amarilla que se dirige hacia mí. Quiero llenar mi cuerpo de ese polvo color ladrillo. Caerme. Levantarme. Y volver a jugar. Intentar. Fracasar. Triunfar. Y salir sonriente de esa experiencia maravillosa que es correr, perder, volver a intentar, triunfar y volver a correr.
La vida se trata de eso, un constante proceso de vaivenes que te invitan a superarte en cada instante. A intentar una vez más el poder lograr la felicidad; momentos escasos si los hay…Alcanzable, en tanto y en cuanto uno lo quiera lograr.
Si pudiera tan solo dejar de ejercitar aquello que etiquetamos como masa cerebral, y dedicar estos años que se van, como agua por resumidero, a actividades que me propongan enjuiciar mi cotidianidad, que me llenen de esa energía que el sedentarismo no otorga, aprendería que la vida es mucho más que gritar, llorar, “tener…”, “deber…”, “poder…” y empezaría a sentirme a mí, a olerme y recuperar esa pasión de seguir, de caer, levantarme y perseguir.
Me hace falta querer. Quererme. Quererlo. Quererte. Querer encontrarme y aceptarme…
30 de septiembre de 2006
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