Ese no dejar ir. Ese perseverar
inaudito. Esa fijación. Es quedarse perplejo y pensar quizá algún día...
Qué es lo que se sostiene, qué es lo que queda ahí dando
vueltas y hace girar. Es un péndulo, como las palabras palíndromas que van y
vienen, Cilic.
Pequeños haces de luz incandescente, fosforescentes y
tintineantes. Anudan el color, lo deforman. Obnubilan. Y sucede y acontece y se
desvanece y renace…
Pero, a fin de cuentas, ¿qué es el amor? Una ficción dijeron
y quedó reverberando. En el aire, flotando, resonando como una cuerda de
guitarra que se toca así, al aire. Cada tanto esa afirmación, tajante, se hacer
carne en mí, en mis ideas y vuelve a vibrar, siempre inasible.
Quizá sea el miedo a la apropiación, a llevar esa afirmación
hasta sus últimas consecuencias y sentir que tu mundo interior se resquebraja y
queda enclenque. Es la columna vertebral de nuestra realidad.
El amor, pero… ¿qué es el amor? Todos hablamos del amor; es
un qualia de la experiencia humana.
Eso que todos suponemos en común pero que no lo es… ¿o sí?, no sé.
Lo cierto es que nos devuelve una ilusión…
11 de Septiembre de 2014