Pueden ser tus cejas, también tus ojos o el costado
de tus labios, puede ser tu olor y por qué no el tono de tu voz. Puede ser el
espacio que nos separa y al mismo tiempo nos mantiene unidas. Puede ser lo
prometido, lo esperado, lo difícil, lo simple o lo cotidiano.
Pueden ser infinidades o eternidades, porque allí
donde te encuentro, en ese espacio imaginario que delineaste en mi cuerpo y en
los lugares más sensatos de mi alma, te conservo con tanta fuerza y pasión que
aún a la distancia te siento cálidamente cerca, conmigo, sin mí, con vos.
01
de agosto de 2014