Hoy mi hermana DEMOCRACIA cumple
años. Me lleva tan sólo 2 años y si bien nunca fui buena para las inferencias
lógico-matemáticas, me animo a decir que si con 28 años he cometido más errores
que aciertos, que si he aprendido en cada año de mi vida casi el equivalente a
365; es más que lógico que con sólo dos
años más esté en la misma situación: en pleno crecimiento, en constante expansión
y atormentada por todos los insight que le antepone la historia. ¡Pobre mi hermana!
Con sólo dos años más no tiene que hacerse cargo de un solo cuerpo sino de
millones y con intereses contradictorios, con construcciones de y sobre su
identidad diversas, disímiles.
No hasta hace mucho tiempo las
mujeres no votaban, mi abuela recién pudo hacerlo después de sus 30 años. Y no
es que DEMOCRACIA sea sinónimo de VOTACIÓN, pero sí es cierto que el voto es
una de las tantas formas de participación ciudadana con las cuales Democracia
nos invita a construirla, deconstruirla y cuestionarla. Está ahí, a merced de
los intereses de todxs. Es decir, que si mi lógica no me falla somos todxs
responsables de su crecimiento, de su consante expansión y del tipo de insight
que queremos que realice y nos realicen.
Por eso, como intereses hay
variopintos y para que estos se plasmen es necesario que se conviertan en
intereses de la mayoría, algunxs pocxs poseen el arte de desmoralizar y
entristecer a los pueblos; puesto que nada grande se puede hacer con tristeza.
Los pueblos deprimidos no vencen, dice Jauretche.
Tenemos que combatir alegremente.
Unidos frente a un sistema que da pruebas de su incansable lógica perversa y
que para sostenerse necesita que exista división y que exista desigualdad.
Todos somos víctimas, pero también victimarios. “Esto
ocurre aquí y en cualquiera de las llamadas grandes democracias. Mientras en
los países totalitarios el pueblo es un esclavo sin voz ni voto, en los ‘democráticos’
es un paralítico con la ilusión de la libertad al que las pandillas financieras
usurpan la voluntad hablando de sus mandatos”.
Hermana
Democracia, qué te puedo decir: que FELIZ CUMPLEAÑOS, que 30 años no son nada,
que los que confiamos en un Estado de Derecho, tolerante a la diferencia y a la
multiplicidad te vamos a cuidar con diálogo, con participación y alegría.