Montaste un turbulento subsuelo de mármol negro, tomaste el picaporte y con ímpetu y determinación saliste corriendo hacia el encuentro. Te topaste con María y le dijiste que lo sentías, que aquello manipulado y malogrado fue sólo un amor malgastado.
Un poema en un ovillo, deshilvanarlo significaba encontrarlo, comprenderlo y estigmatizar aquello que intentabas inmortalizar con tu fantasía de jugar a ser una ovejita de lana tibia.
Ahí se quedó, perpleja, inmutable, sin condiciones para modificarte…¡María!, ven y envuelve la noche. Toma tus colores y reparte cada uno de tus resquemores. Átame a tu pecho y juega con mi pelo.
Acaricia mi mano y baja a ese subsuelo estrecho en el que no cabe ni un muñeco. Sube de nuevo, toma el picaporte, abre la puerta y sal al encuentro del bello y eterno placer de correr con tus cabellos, hasta que Dionisio se adueñe de tus sueños.
Él espera por vos y tu placer, en el extraño mundo de lo profano…y lo sagrado.
27 de Agosto de 2008
Un poema en un ovillo, deshilvanarlo significaba encontrarlo, comprenderlo y estigmatizar aquello que intentabas inmortalizar con tu fantasía de jugar a ser una ovejita de lana tibia.
Ahí se quedó, perpleja, inmutable, sin condiciones para modificarte…¡María!, ven y envuelve la noche. Toma tus colores y reparte cada uno de tus resquemores. Átame a tu pecho y juega con mi pelo.
Acaricia mi mano y baja a ese subsuelo estrecho en el que no cabe ni un muñeco. Sube de nuevo, toma el picaporte, abre la puerta y sal al encuentro del bello y eterno placer de correr con tus cabellos, hasta que Dionisio se adueñe de tus sueños.
Él espera por vos y tu placer, en el extraño mundo de lo profano…y lo sagrado.
27 de Agosto de 2008