Andaba esquiva la chinita, como queriendo ocultarse, no ser
descubierta. Como si quisiera pasar de largo.
Evitando el encuentro, desalojándolo a toda prisa.
La tensión brotó en el aire, la sorpresa emergió como
postre.
Coronó la noche la angustia, ese vacío insondable que se
adhiere al alma...
...y adentro y también afuera, llueve.