Como explicarlo, como dominarlo, ¿a qué estoy jugando? ¿Contra quién estoy luchando?
La ira consume mi herida, se apodera de ella y la suelta al vacío. Vacío que se transforma en agonía y no hace más que profundizar mi herida.
Una interminable dolencia me domina, se vuelve carne y se consume en fantasía. Se llama entropía cuando nadie la entrevista y Gabriela si un imán la origina.
Mi idiota ilusión de modificar aquello trazado, de darle un nuevo rumbo; tropezar siempre con la misma piedra. Contener mis impulsos y coser mi boca para pasar desapercibida.
Demostrar que tomar las riendas es defenderse de la herida. Representar y desfragmentar la imagen de un igual, desfragmentarme y desfragmentar aquello que sostiene mi cotidiano obrar.
Aceptar la vulnerabilidad, aceptarla tal como es. Aceptarme. Aceptarlos. Reducir el irrelevante intento de erigir mi fortaleza por sobre la muralla China. No cruzar la muralla de Berlín ni intentar escapar a la realidad cotidiana de buscar mi libertad.
Aquí, ahora y siempre reivindicar mi derecho a segmentar la representación social de la mujer como objeto de valor. Segmentarla sin desvanecerme en ella, sin perder la imagen de ser aquello que intento reivindicar. Tomar la representación y darle sentido a su inserción en la realidad actual. Aceptarla, verbo carne.
La ira consume mi herida, se apodera de ella y la suelta al vacío. Vacío que se transforma en agonía y no hace más que profundizar mi herida.
Una interminable dolencia me domina, se vuelve carne y se consume en fantasía. Se llama entropía cuando nadie la entrevista y Gabriela si un imán la origina.
Mi idiota ilusión de modificar aquello trazado, de darle un nuevo rumbo; tropezar siempre con la misma piedra. Contener mis impulsos y coser mi boca para pasar desapercibida.
Demostrar que tomar las riendas es defenderse de la herida. Representar y desfragmentar la imagen de un igual, desfragmentarme y desfragmentar aquello que sostiene mi cotidiano obrar.
Aceptar la vulnerabilidad, aceptarla tal como es. Aceptarme. Aceptarlos. Reducir el irrelevante intento de erigir mi fortaleza por sobre la muralla China. No cruzar la muralla de Berlín ni intentar escapar a la realidad cotidiana de buscar mi libertad.
Aquí, ahora y siempre reivindicar mi derecho a segmentar la representación social de la mujer como objeto de valor. Segmentarla sin desvanecerme en ella, sin perder la imagen de ser aquello que intento reivindicar. Tomar la representación y darle sentido a su inserción en la realidad actual. Aceptarla, verbo carne.
26 de marzo de 2009