Como gotas de agua tibia sentía que caías. Como gotas de agua turbia vi que te ibas. Yo seguía preguntándome cuál sería el cauce de tu algarabía y tu ahí inmutable te movías.
Recibí una llamada sorpresiva que me invitaba a volar sobre una estampilla. Entre mágico y sospechoso se escabullía mi fantasía.
Tomé una gota de agua y otro poco de cola vinílica, mezclando ambas sustancias aprecie como te morías. Al paso del tiempo una tras otra el agua se esparcía por cada rincón de mi antología. Una tras otra la boca se hundía y mi corazón se retorcía.